«Del árbol nación, del árbol territorio», la voz de los pueblos en la poesía de Miguel Fajardo

El destacado filólogo, académico emérito y prolífico escritor costarricense Miguel Fajardo Korea (Guanacaste) presenta una selección poética de profunda impronta social e histórica. A través de composiciones de gran aliento como «Palabras contra muros», «Certeza» y «América: V estación», el ganador de los premios Mauro Fernández y Alfonsina Storni alza una enérgica denuncia contra la vulneración sistemática de los Derechos Humanos, el drama migratorio en las fronteras y los discursos de exclusión. Su lírica funde las raíces identitarias chorotegas con un llamado global a la solidaridad y la libertad planetaria

Miguel Fajardo Korea | Poeta y académico

Certeza

Si tan solo
tuviésemos
la certeza de la luz
para los desheredados
y no su ceniza
como piedra muda del castigo.
Si tuviésemos
un bosque donde alojarlos;
extenderíamos su ansia,
un mástil clarísimo contra las hogueras.
Si no existieran
los campos de concentración,
los dominantes
sabrían que el fracaso
del confinamiento aviva
la fogosa luz de la libertad.
Si tuviésemos la paz como herramienta,
con ausencia de guerras,
luchas difíciles,
enfrentamientos.
Si tan solo eso fuese posible,
las magnolias agrandarían su fragancia,
la luz se acercaría.
Seríamos Nosotros.
El Nuevo Mundo desde América.

El cielo Quauhnacaztli

Tus hojas alcanzan la historia.
El cielo Quauhnacaztli.
Árbol de orejas
Con la verdad total, sin entreguismos.
Tus cortezas
Guardan el grito Varguista
De la Patria Regional.
Gigante de libertad extendida
Como pararrayos centenario.
Te plantás en media calle
Como emblema y desafío, en la aldea global,
desde el tiempo chorotega de las raíces
contra el olvido.
Enterolobium cyclocarpum,
Pedestal en el tiempo de los trípodes,
Para reconocer la geografía
Del árbol nación,
Del árbol territorio,
Del árbol chorotega que escucha
Las injusticias del llano.
Nos asimos de vos para sabernos vivos
En esta pampa que amarra
Los pies Amateacuauhuitlnacaztli,
En el Hallazgo conspirador de tres gritos:
-“silencio, despertar y esperanza”-.

América: V estación

El pasado no se escribe solo,
Lo dicta el viento con su espada
sobre todas las angustias…
1710
4 de julio
en el calendario de la nación de Ará,
resistencia infinita de un alma
en las montañas, arcabuceada, pero digna,
para no claudicarle a la memoria histórica
de la autonomía en la conciencia.
Garabito Nicoa o Diriá
preparan sus lanzas,
dardos finísimos contra la alienación espíritu…
Talamanca vertical,
su resistencia infinita con el Blu, Pablo Presbere,
contra todos los asedios,
contra una casa de contratación.
Talamanca, sin cédula costarricense.
Cinco siglos después. ¡Qué ofrenda, Ará!
Talamanca América, roja furia contra las
tropelías en el pecho del espíritu sangrante.
Nombres de dura piedra:
Sánchez de Badajoz, Rodrigo de Contreras.
Palabras en reflexión:
sobre la piedra… América… del martirio,
sobre la huelenoches del amor,
sobre la angustia encubierta,
sobre la esperanza encubierta,
sobre la esperanza fundada
de América, otra vez América, siempre América,
desnudándose de América,
siendo ella, la indígena, la de siempre,
América:
maíz América,
piedra América
honor América
de América.

La palabra tiene sus miedos

El día no se llama solo,
como monedero imaginario
en las postales ajenas,
en las montañas extranjeras.
Es necesario comer en alguna parte,
esconder las pertenencias.
sobreponerse
delante de la muerte,
empezar en todo terreno.
El día guarda habitaciones cerradas,
vendavales obsesivos,
a punto de olvidarse
en un hostal casi escondido.
El final no es el destino,
sino la travesía sin agenda.
El viento con sus lágrimas.
Escucho pasos.
Hurgo en los bolsillos;
cuento el vaticinio.
La palabra retiene a sus nietos.
Todo apunta a que serán descubiertos.
La máscara, debajo de cualquier cielo,
es un elefante sin puertas,
donde avizoran
los restos
de la libertad dividida.
El día no se llena solo.

Faltás vos y los demás.

Palabras contra muros

Duele el sueño de los migrantes sin río,
la cicatriz abierta en otras fronteras.
Ningún ser humano es ilegal.
En la ruta de los campos desolados
buscan solidaridad: una patria sin cadenas,
ardida sed contra fronteras negadas.
Las vallas son dureza, memorias que hablan
al cerrarse para siempre,
como si el río discurriera hacia destinos homicidas.
Los desarraigos son naves descubiertas,
donde lo innombrable es un signo de indigencia.
Cuando los alejamientos se conviertan
en el eslabón de la rebeldía,
sabrán que las deportaciones significan
territorios donde nunca estarán con nosotros.
Los migrantes se lanzan al mar
como tabla de inmolación.
Las sílabas no aplazan la denuncia:
ha empezado la exclusión y el acorralamiento
contra 280 millones de inmigrantes.
Solo están pidiendo: abrir las fronteras,
cruzar el límite: no caminar en la sombra.
Más allá. El imperio erige muros extendidos,
contra el criterio de la mayoría global;
otra violación sistemática
contra los Derechos Humanos.
Embestimos los límites de la sombra,
las áreas que no descifró
el silencio del abrazo dividido.
De este universo nunca se llevarán nada.
No criminalicemos a la solidaridad
con el peregrinaje de las caravanas.
El retorno nombra la libertad
para migrar en los otros; también en vos.
Se lanzaron al mar para acortar la muerte
contra los culpables que encierran la esperanza
entre muros de ignominia.
Es incesante la lluvia, cuando las palabras
ensanchan los caminos del martirio.
Gritamos contra el muro de otros
en la frontera mexicana.
Cada apátrida descuenta días en el desierto,
el espacio cerradísimo de vallas opresoras.
La vida nunca estará en otra parte,
en territorios reforzados con vigilancia innecesaria.
Es un asunto de extraños culpar a los débiles.
La contemplación es el borrador de la marea
frente a las líneas de hostigamiento.
Cada miedo no será un olvido para callar los crímenes.
La máscara, debajo de cualquier cielo,
es un elefante sin puertas, donde avizoran los restos
de la libertad, coartada en cada muro.
El día no se llena solo: faltas vos y los demás.
Hay seres que llevan el holocausto en el camino,
porque deben trazarlo en oleadas
de inmigrantes perseguidos,
refugiados, desplazados,
deportados o esclavizados.
Los pies cansados son testigos del derecho humano
a la libertad de movimiento.
Los muros se derrumbarán ante tanto desamparo,
frente a los crímenes de lesa humanidad global.
Los verdugos ríen de la desgracia,
cuando los demás dejan la vida en las alambradas,
en el muro de la insania, en la sombra de las balas
sobre los cuerpos caídos en tierra ajena.
Las murallas acumulan aporofobia.
Buscaban un país sin nombre donde vivir.
Un día, las montañas cobrarán venganza
contra los perseguidores.
Las palmeras golpearán las pesadillas,
para denunciar la Trata y el Tráfico de Personas.
Todo comienza. Ahora mismo. En cualquier parte.
El mismo drama de los migrantes planetarios.
Los mojados resembran semillas solas,
en caminos ciegos que jamás verán crecer.
Ser inmigrante, aquí, porque son oleadas en todos los rincones,
con un bolso sin amarras para el olvido.
El alejamiento es un estado de sitio
en el pecho de la tierra abierta.
Han intentado llevársela, con los ojos vendados,
por encima de vergonzosas alambradas.
Bebés la sed en países extraños:
nadie irá a recibirte; tampoco te darán “me gusta”.
La travesía nunca será vana, porque te asiste la dignidad
contra la xenofobia y el racismo.
La sombra dividida de la luz, las distintas puertas del abandono.
Comienza la reacción: la denuncia de palabras contra muros.
Todas las violaciones contra los Derechos Humanos.
Los muros, nunca más, como un nuevo mandamiento.


Miguel Fajardo Korea. (Guanacaste, Costa Rica). Vicepresidente Centro Literario de Guanacaste. 
Lic. en español, lingüística y literatura, Universidad Nacional de Costa Rica.
Académico emérito del Ministerio de Educación y la Universidad Nacional.
Premios: Nacional de Educación Mauro Fernández; Nacional de Promoción y Difusión Cultural; Universidad Nacional Omar Dengo; Alfonsina Storni; Joven Creación, Jorge Volio y La Gran Nicoya.
Ha publicado 36 libros en Costa Rica, España, República Dominicana, Panamá y Chile.
Coordina la colección “De la Patria por nuestra voluntad, 200 años”, para la EUNED.
Jurado del Premio Magón (Costa Rica, 2023) y de los Juegos Florales de El Salvador (2024).
Correo electrónico: minalusa-dra56@hotmail.com

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