La escritora panameña, Consuelo Tomás Fitzgerald, nos regala un panorama de su poesía a través de un breve recorrido a lo largo de los años y de los libros que han ido perfilando su oficio
Consuelo Tomás Fitzgerald │Escritora panameña
Contrapiedra
Alguien dice mi nombre y se revienta la boca.
Alguien toca a mi puerta y se deshace en humo.
Alguien recuerda mi rostro y su azul se vuelve hiedra.
Esta que soy es muro que llega hasta el cielo y no regresa.
Olvido que se hace espuma
mientras en las terminales
hombres de fe perdida
agonizan contra puertas que nadie abre.
No pido clemencia porque nada tengo.
No pido disculpas porque ya hace tiempo
los vicios ejecutan su danza de abandonos
Mi mariposa del tiempo se convirtió en murciélago
duerme colgado en el techo nocturno
de una ciudad cualquiera.
La vergüenza bebe en los bares su licor amargo
y yo beso la llaga de los condenados
para que nadie diga que no pagué mis deudas.
Para que nadie diga
que me evadí del mundo
y de sus penas.
El poema
No es la lluvia sobre el papel
Ataúd de penas viejas
terapia para salvar miserias
vertedero insomne de antiguas promesas
No es el diario de Ana Frank
ni torpe excusa de amores imposibles
relato preciso de tus angustias viejas
tabla de salvación para naufragios descontinuados
pegados con la goma de las palabras ajenas
El poema es el poema
Solo él sabe para qué será útil
Se dejará caer como un puñal sobre tu alma entusiasmada
Florecerá con alfileres desde tus dedos medios
Envenenará de luz tu sobrada existencia
No uses el poema a modo de vestido
El poema no te representa su afán no te relata
A decir verdad
El poema eres tú.
El presente
Se instala paralelo a la angustia del vencido
No tiene pies cabeza ni corona
Es más bien híbrido y olvido
Una boca abierta vacía
Parecida al abismo
Un ojo en la ventana de su aviso.
Nos vigila
Y nosotros aplaudimos como tontos
Oprimiendo botones
Extrayendo delirios de su máquina
Pateando sus pájaros muertos hace tiempo
Hacia el patio de la casa
Contando sus monedas sin principio
Nada puede contra su pancarta azucarada
O su sangre hecha de cemento
Nadie huye del presente
Aunque emprenda una carrera sobre carbón encendido
Al presente, no hay pasado que lo salve.
El recuerdo
No es pasar otra vez por antiguas cicatrices
En la mitad del corazón, como dijo el otro.
Tampoco es la patria escandalosa
Las manos de tu madre como arañas
Arreglando tu camisa antes de que subas al patíbulo
Al devenir cotidiano sin ninguna perspectiva
sin escudo
El recuerdo es la música
Con una sola nota larga
Amarrada a tu cabello
En la absoluta necesidad
De mantenerte cuerdo.
En alguna parte
En alguna parte del universo está mi infancia
Mirando el absurdo monumento que le escribo
Me dice: es inútil
Nada volverá a ser como antes
Nadie jugará contigo a la escondida
Porque esconderse ya no es un juego
Sino una profesión
Nadie te dira «la luna es de queso»
Porque a estas alturas ya sabes
Que los pobres se la comen cada vez que la miran
Nadie te susurrará: santo clos no existe
La verdad es que sí existe
Y lo metieron preso por narcotráfico
Y por rapto agravado al niño dios
El ratón que se llevaba el diente
Dejándote monedas y asteroides
Se lo llevó la corriente en la última inundación
O lo mataron a tiros en la epidemia de hanta virus
O experimentan con él
En laboratorios de cosmética para señoras finas
En alguna parte del universo está mi infancia
Mirando el absurdo monumento que le escribo
Cómo guardo su recuerdo bajo llave
Para que no me la roben los desmemoriados
Que le pondrán mi nombre a una bala perdida
Esos a los que nadie quiso
no tienen una infancia en el recuerdo
Y por lo tanto un último refugio
Donde resguardar su quebrada humanidad.
Admítelo: el mundo no es el jardín de tu memoria
Un album para arrancarte las sonrisas cada vez más escasas
Pero sigue buscando en este laberinto de palabras
Tal vez encuentres algo, y cuando te mires al espejo
Puedas descubrir nuevamente ese brillo en la mirada
Fijado en tu foto de segundo grado.
Uno
Uno puede morirse más temprano
Dejar su sombra sola
El verso trunco
El perro esperando en el zaguán
El plato bocabajo
Vacío el zapato
En el aire silencio
O apenas llovizna
Uno puede irse de repente
Volverse ausencia
Nombre sin cuerpo
Pura conciencia
Dolor ya sin su escándalo
Graciasadios de los dolientes
Palabra que resuena y no lastima
Una fuga sin deudas
Ramillete nomeolvides
bajo la luz del mediodía
Vestido que perdió cuerpo
y se volvió remedo
Uno puede irse
Antes de la fecha
sin la mano en el aire
sin fiesta o protocolo
irse simplemente
sin haber terminado el dibujo y la ruta
Por lo tanto
habrá que cerrar todas las puertas
concluir los lazos
bordar con los ojo el punto final
sin grito y sin derrame.
Dejar la mesa puesta por si alguien
viene a visitarte
Deja tu paraguas y el retrato con sonrisa
Para que puedan encontrarte
En todos tus detalles.
Ido
a mi amigo Aristeydes Turpana
Has partido y aquí solo queda el mar.
Las islas lloran esa orfandad de caracola vacía.
El humo de la tarde se desploma en los ojos
y una hamaca pende sin un cuerpo y su risa.
La techumbre parda de tu pueblo
clama por ti.
Pero aquí solo queda el mar
Y el recuerdo es ahora un cielo que no termina.
Mandala 102
Tanta bestia suelta hace temblar las raíces de los árboles
Nadie lleva máscaras al baile
No hace falta.
Rumbo al abismo las ovejas van cantando
Ignoran el vacío que se les aproxima.
Una lengua sangrante lame el horizonte.
Tarde o temprano
Hoy y mañana
Una mano oscura vuelve a abrirse
sobre la garganta del día.
Todo será noche ahora.
Apenas respiramos.
Mandala 125
Tanto nadar
pero la orilla se aleja.
Tanto pasar
y el camino me retiene
Un misterio grave se enconde en las pestañas
Y la lluvia deshace todos los intentos.
Abro la boca para escupir un grito
nadie escucha. Nadie.
Me robaron la voz en este siglo.
Pinto de rojo las señales de mis brazos
y al otro lado, para confortarme
alguien lanza una estrella de color indefinido.
Fijo allí mis ojos para que se sepa:
mi esperanza todavía camina
A la vera de los muertos.
El beso en la epidemia
Solía ser el inicio de todas las tormentas
Punto de partida fiesta.
Constatábase así presencia
Humedad y algarabía
en el corazón de los amantes
en la mejilla luna del recién nacido
en la frente ceniza de la anciana al borde de la fuga.
Arribo de ternura manifiesta
Veneración recogida en todos los caminos.
Exiliado hoy al confin de lo prohibido
Es huella macilenta
Ausencia que lastima
¿Un asunto del pasado?
El beso.
(De Apelaciones, 1992)
Génesis
Tal vez
fui la primera que se calcinó en la hoguera
acusada de copular con gatos negros
y soñar un vuelo de alegrías cálidas.
La primera vestal sacrificada a dioses sanguinarios.
La cortesana escribiente de poemas
en medio de su soledad de besos sin sorpresa
y pasiones de cristal.
Algo ha quedado en mí de aquellos días.
Guardo en el ánfora de mi garganta
todas las lágrimas-cuchillos líquidos-
y en los nidos de mis pechos
pájaros de primavera y girasoles
van cayendo.
Intento levantar un rastro nuevo.
Intento espantar viejos dolores.
Intento.
Por si las dudas
Cambia esa cara de reloj cansado
un animal atravesado de lanza
no tendría tanta duda en la nariz.
Todo es simple:
Me niego a la concesión y a la lástima.
Ese tu silencio de puñales
ese disimulo de flores y algodones.
Como buena tortuga
camino muy despacio sobre el asfalto caliente.
Vengo aprendiendo desde siglos.
He de llegar sin ti
a la orilla de la calma.
(De Escrito en piedra, 2014)
XVII
Dónde esconden la danza y la porfía
sus innumerables niños.
La tierra acomodándose en la boca
lágrima sola de soledad oculta
noche desnuda en su negrura inmensa
Fragua la soledad del muerto.
Desamparos como estrellas
horadando la memoria
del sobreviviente.
XVIII
Aquí nada más.
Dolor evadiendo miedo
Ausencia grave
Lágrima en fechas
Mar que amó su aire
En cualquier playa desierta.
Mano abierta en esperado desgarre
deseo vencido en ayes
solo una palabra cabe:
adiós.
Poepitafio de la flor marchita en un vaso
¿Cómo se entrega tanta sangre a la belleza
y se termina doblada sobre el tiempo?
¿Cómo se urde tanta esencia
y el final es apenas
un cristal sosteniendo la evasión de un sortilegio?
Acaso esta que ya no eres
¿Yo seré?
(De Breve recuendo de sucesos, 2020)
Qué nos quedaría si se ahoga la guitarra
si la niña no exige su ración de besos
si la madre se atasca en un odio fresco
si deja de encenderse la mañana.
Qué será de nosotros si nos traga un agujero inmundo
si el estupor pegajoso nos asalta en los caminos
sí nos cortan los dedos para la caricia ufana
si la boca no dice, aunque le cueste lo eterno
si dibujas en mi pecho tu nombre y no te reconozco.
No dejes que se aflija por ello tu morada.
Aún con pobre visión y manos torpes yo, de nuevo
seré arpa que tocará la melodía alguna vez pensada
para un pentagrama de amores en soltura.
Deja que huya de ti la pesadilla
Lávate la cara en el estanque limpio de tu infancia.
Ponte la camisita vieja con la razón planchada
Deja pasar la procesión que en odios se empantana
no permitas que los monstruos te invadan la cocina
que los superhéroes no engañen tu mesada
que te amarguen la sopa con banderas robadas.
Las personas que aman nunca podrán arder en el infierno.

Consuelo Tomás Fitzgerald (1957, Bocas del Toro, Panamá). Poeta, narradora, comunicadora social. Ha ganado el Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró en poesía y cuento (1994), novela (2009) y teatro (2021). Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, holandés, sueco, alemán, rumano, portugués, macedonio y bengalí. Ha coordinado diversos proyectos de arte y cultura en el ámbito centroamericano. En 2018 la Cámara Panameña del Libro le otorgó distinción como escritora destacada, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Panamá. Ha publicado en poesía: Confieso estas ternuras y estas rabias (Panamá, 1984); Las preguntas indeseables (Panamá, 1985); Apelaciones (Panamá, 1992); Motivos Generales (Rep. Dominicana, 1992) Agonía de la reina (Panamá, 1995, España, 2007); Libro de las propensiones (Panamá, 2000, El Salvador, 2002), El cuarto Edén (Panamá, 1995) Escrito en Piedra (Panamá, 2014); Pequeña antología diurna (El Salvador, 2017); La llama y el fondo (El Salvador, 2018); Resistencia al olvido (El Salvador, 2021), El mástil y la lumbre (Puerto Rico, 2026).Ennarrativa corta: Cuentos rotos (Panamá, 1992); Inauguración de la fe (Panamá 1995; España, 2007); Pa´na´ma quererte (Panamá, 2007), Itinerarios de la fuga (Panamá 2026). En teatro: Evangelio según San Borges (Panamá, 2004), Sonta para los ángeles rotos (2022). En novela: Lágrima de dragón (Panamá, 2010; Cuba, 2013, Costa Rica 2019, Panamá 2026). En 2023 publicó la antología de poetas contemporáneos Vienen de Panamá, con la editorial costarricense Perro Azul.
