Poemas en rebelión

Presentamos una selección de poemas del escritor panameño David Robinson

David Robinson | Poeta, biólogo y botánico

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Retrato en clave de fa fotónica

Ese punto en el cielo que se desmigaja en destellos
Fotones
Ese espectáculo de esplendorosa muerte
De chispas que se incendian
Que se apagan súbitamente

Ese minúsculo desfile que contemplado a la distancia correcta
Enciende los pómulos de los que aún miran el infinito
Y tal vez temprano o quizás más tarde
El fruto de sus encías termina por reflejar
La luz
Su luz

Luminaria de clorofilas
Fulgor en hierro templado
Rayo de alegrías
Impensado calor
Un breve baile de albores

Meteoro que ilumina un pedacito gigante de cosmos
Que se opaca en soledad a la vista de muchos
Que alumbra la retina infantil
Que asusta al hombre de las cuatro paredes
Que anima a la mujer que pide un imposible
Ese fragmento de las estrellas
Retozo efímero de centellas
Partícula en fuga al absoluto

Ese punto se mueve en el firmamento
Y comienza en resplandor
Y termina en nostalgia
Y provoca tantos anhelos
Y despierta a la bóveda dormida
Y cabe diez mil veces en un suspiro

Ese

Ese mismo



Orquídea de la aurora

Floté en la oscuridad rojiza de tu vientre
Orquídea de la aurora
Y entre dolores
Tus dolores
Te abandoné y me recibiste

La luz me dio la bienvenida
Mi respuesta fue el llanto
La tuya
Desbordarte en cariño
El que nunca me ha dejado sediento

Así mismo fue con los primeros dientes
Los aterrizajes forzosos en bicicleta
Y con los sustos gratuitos que trae la noche

Al medio día de las primaveras
Tu firmeza se enfrentó a mi rebeldía
Y fueron las chispas
Y la yesca encendida

Al final tuvimos que pactar la paz
El amor no permite por siempre
Los enfados
Así fue siempre el asunto
Y yo que no me percataba
Que no entendía la ley universal

Tú siempre la conociste
Y le fuiste fiel

¡Qué tu amor es para siempre!
¡Siempre!
¡Siempre!

¡Qué tu nombre es mamá y tu apellido ternura!
¡Siempre!
¡Siempre!

Tantas tontas veces
Me encerré en la petulancia
Pero tú siempre lo supiste
Algún día lo entendería

Hoy lo comprendo
Mamá
Tu amor es para siempre
¡Siempre!
¡Siempre!



La novia de mis sueños


Quise una novia
Que se dejara ver cada dos años
Y si eran tres
Mucho mejor
No quería a nadie pisándome los callos

Quise una novia
Que me añorara
Y la soledad me la trajo
Y me extrañó que fuera ella
Quien nos presentara
Pero así fue la cosa
Así fue

Hoy lo entiendo todo
Todo
Cuando los tres visitamos el parque
La soledad
Mi novia y yo
La melancolía se nos une
Y mi novia y yo caminamos solitarios y tristes    
La soledad camina acompañada y alegre



Mi humilde homenaje

Honor a las que prefieren tener maridos mascotas
Que olvidan el fuego y recuerdan las cenizas
Las que escuchan…
…No
Las que aparentan escuchar
Los discursos defensores de las causas perdidas de moda
Mientras planean las dos o tres poses
Que practicarán con el próximo desconocido

Honor a los que prefieren tener mujeres adorno
Los que compran para no darse
Los que obedecen…
…No
Los que aparentan obedecer
Las prohibiciones de papá y mamá
Mientras planean como morder almohadas
en la oscuridad de lo escondido

Honor
Loas
Para ellas
También para ellos



Pavorosas matemáticas


Dos por dos a veces es cuatro
Bueno
Casi siempre es cuatro
Bien
Lo acepto
Siempre es cuatro

Y esa ley es horrible
Una permanente obsesión para que nada cambie
Para que nada vuele
Para que todo se quede en su lugar
Estático
En pétrea conmoción en negativo
Como si todo estuviese en el lugar correcto

Quisiera despertar un día
Y que dos por dos no sea cuatro
Si no veintinueve
Por ejemplo
Como el regalo que bisiesto le dio a febrero
Dos por dos bien pudiera ser ciento cuarenta y siete
Como las pestañas de Catalina
Esas ingenuidades aún me agradan

También una cantidad infinita
Como el número de latidos de mi corazón en taquicardia

¿Cómo encerrar en un dos por dos es igual a cuatro
A seis docenas de flores bailando cumbia en el jardín?

Es que…
Sí…
Es que por todas esas razones
Es que odio a las malditas matemáticas



En la noche de anoche


Anoche
En la noche de anoche
Soñé con Satanás
Con sus grandes cuernos
Y su hocico hueleroso a sulfuro

Soñé con Satanás
Que venía por mí
Para hacerme suyo en el infierno

Anoche
En la noche de anoche
Soñé con Satanás
Y a la mitad del sueño
Soñé que me eché a reír
Una decena de enormes carcajadas

Anoche
En la noche de anoche
Soñé con Satanás
¡El gran chiste!



Homenaje al microondas

El más rápido de la cocina
A pesar de las quejas
Del arroz empelotado
De las carnes sin color
Esos vegetales que no bailan salsa

El más rápido
Héroe de la cocina en la mitad del tiempo
¿Qué más quieren?



¡El meñique arriba!

¡Meñique arriba!
¡Arriba!
Toma la taza
Y sube el dedito
Y bebe el té
Y sin sorber
Y así
Y por un instante
Sólo por un breve instante
Ellos dejarán de verte como un mono salvaje
Y por un instante
Sólo por un breve instante
Te verán como simio amaestrado
¡Arriba!
¡Meñique arriba!
¡El meñique arriba!

David Robinson. (Panamá, 1960) Es poeta, biólogo y botánico. Es miembro fundador de los colectivos culturales: Umbral Editores, Taller Poético “José Martí”, Atanor, Letras de Fuego, Panamá La Terca, directivo de la Unión Nacional de Artistas de Panamá (UNAP) y fundador de la Editorial “Casa de las Orquídeas”. Tiene publicados varios libros de poesía, entre ellos En las cosas del amor (1991); La canción atrevida (1999); Vértigo (2002); Soles de papel y tinta (2003); Resistencias, maldiciones al desparpajo (2005); Confesiones de un poeta en una ciudad que odia (2009); Breviario simple (2011) y Territorio de orugas (2013). Tiene varios premios nacionales, entre ellos el Premio José María Sánchez-UTP (2013) y fue finalista en el Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró (2015).

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