Solo para contemplar la herida

Valeria Sandi, poeta boliviana, comparte en El Escarabajo una selección de poemas, entre ellos uno inédito

Valeria Sandi / Poeta boliviana

Despedida en francés

Los poetas
deberían saber francés
te decía Olga Orozco
más tarde
con toda mi edad
empecé a pronunciar versos
que incendiaron deseos
en tu sombra.

Memoricé canciones
que reproducían nuestras noches
Cree un álbum
para cantar en la Medrano
tocar la inocencia en Vidit
sin derramar nuestras intenciones
                   en la Calle Bulnes.

Delineaba el silencio
   donde descansó
 el amanecer
para escuchar
en la mañana
gotas
           de
                 tu
                      risa.

Esa lengua romance
que nombraba la poeta
es como
 este nuevo lenguaje
que buscó su refugio
                  en tu hogar de medias lunas
y lo dejaste afuera
  en la Avenida Córdoba
 desde tus labios
           vi anocher
 el sabor
             de mi fe.

Como en la casita del verbo être
esa irregularidad del ser o estar
nos permite también
conjugar el partir
Y yo
 aprendí francés
para irme.

La vela

Es de noche
Cuando
La carne oscurece
Y el incienso
Lleva en su humo

El olor
A lágrimas
Por toda la casa.

Colgada
La mañana
     el sueño

Se ausenta
Partidas mis uñas
Crujen maderas.

Mojadas
Mis manos
Para encender la vela.
A la orilla
Cae el cuerpo
Entra
El desvelo.

Salado retorno
Del incienso
A mi almohada
Tiene tapiz

De sombra
Mi pared
Y a éste cuarto

Sólo
Llega la noche.

Contemplar la herida

Una navaja
corta el sueño
cuando el pájaro
golpea la ventana.

Las plumas caen
cuando el aire
no sostiene
               el sonido.

La mirada
          se deshoja
en el poema
               en busca del nido.
Extendida navaja
en la piel del poeta
que sin pájaros
a cielo abierto
       desploma
            su
               memoria
y en su sangre
cada palabra presiente
que retornamos
 a sus hojas
        solo
para contemplar la herida.


Nuestra historia es de pájaros

Tú luchas con la sombra
toda la noche, y toda la noche te visitan
huestes de astros, trepando al cielo, o al hundirse:
Compañero en la aurora del lucero del alba
(Samuel Taylor Coleridge)

Estamos aquí
contando palabras
el tiempo es una piedra blanca
lanzada al río de nuestras venas.

Escucha el caudal
de nuestros sueños
mientras enciendo los minutos
sin diluir el cielo.

Mira la piedra
               para que crezcan olas
 con la pulsión del deseo

Abre la memoria
con su sol de herencia
se alumbrarán nuestros ojos
             pájaros 
destinados al fuego.

Salida

Avísame para prepararme
Dijiste
¿Cómo se alista uno
Para dejar ir su ola
Sin quemarse antes por el sol?

Cómo deben sonar las alarmas
Para que te diga
No me

                     Esperes

Ya no cruzaré
Está cerrado el transbordador.

Qué canción le dedicamos
A este poema del naufragio
Si el desamparo
Inundo su nido

Como este trébol sin suerte
Lo nuestro creció
     A pesar

Del cemento.

(inédito)

Oración a la lluvia

No importa
cuanta sal
agregues al cielo
formando una cruz

Y repitas
“Agua
vete de aquí”.

No importa
cuánto incienso

Enciendas
cerca de tu almohada
Sí desde tu centro

El dolor
     cae en gotas.

Conozco
los que exprimen
las toallas
repitiendo
“Regresa
por donde viniste
Agua
no atormentes
más con tu presencia”.

Hoy
me niego
a creer
en la oración
certera

En el ritual
secando lluvias
si las gotas

Viven sobre nosotros
nos marcaron
desde nuestra infancia.

Su atmósfera húmeda
nos habita la mirada.
la noche
se completa
con el torrente

De sus aguas.
nadie
debería
escaparse
de su reflejo

Nadie
debería huir
de la lluvia

Diluvio que agita nuestra vida

hace crecer
nuevos frutos
salva hombres
con su seco dolor.

Deberíamos invertir
los rituales de la cruz
entregar
nuestro daño
a sus aguas
lavar nuestras heridas.

Esta vez
invoco más lluvia
ya clavé mis cuchillos
    colgué las tijeras
tendí mi sombra
Arrojé
todas mis cenizas al cielo.


Valeria Sandi
Valeria Sandi. (Santa Cruz, 1991). Escritora, gestora cultural y abogada. Publicó los poemarios Ambidiestros (2014) en coautoría, La luna lleva sal (2016, 2018), Rincón de lluvia (2018, 2019), Raíz de Ceniza (2020), Sombra en la Palabra (2023), Contemplar la herida (2025) y las antologías personales Lluvia de Sal (Fondo Editorial Municipal de Santa Cruz, 2022), y Formas del silencio (México-Costa Rica 2025).

Ha editado las antologías de poesía boliviana: Atrapasueños (Ed. Ángeles del Papel, Perú 2022), Encuentro Bolivia-España por la igualdad (Ateneo Blasco Ibañez y el Fondo Editorial Municipal de Santa Cruz, 2022), El camino de las hormigas (Ed. Fruit Salad Shaker, Costa Rica 2025), Nivel Cielo, Nivel Mar (Ed. Pulpo, Puerto Rico 2025), 200 años de poesía en Santa Cruz, Colección del Bicentenario (en coautoría con Verónica Delgadillo y Oscar Gutiérrez) .

Forma parte de la editorial Literatelia y es coordinadora de Sudamérica de la FLIL Feria de letras Iberoamericanas Literatelia y la revista Galerías del Alma. Dirige el ciclo de lecturas Trueque Poético, el Festival Internacional de Poesía Joven Jauría de Palabras, el Encuentro Internacional de Poesía Jauría de Palabas en el marco de la Feria Internacional del Libro de La Paz y el Encuentro Alto Poesía en el marco de la Feria Internacional del Libro de El Alto. Participó en festivales y encuentros de poesía en Bolivia, Argentina, Chile, Colombia, Perú, México, Cuba, Ecuador España, Uruguay, Costa Rica y Portugal.

Ha recibido las distinciones de poeta joven con potencial para compartir otorgado por el Centro Cultural San Isidro 2018 y por su aporte y dedicación constante a la cultura del país por el Ministerio de Culturas y Turismo de Bolivia 2019.

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