TEOREMA ROTATUM

Leonardo Nin nos comparte, una muestra de su quehacer poético para El Escarabajo, de sus diferentes libros

Lenardo Nin | Escritor y antropólogo


TEOREMA ROTATUM|

La geometría de mis ojos
es lo incongruente de un copo de nieve
acostado en lo insípido de la tormenta.

Podría inventar acertijos irresolutos,
irremediablemente confusos
hacia la salida
escondida al final de las estrellas
y reclamar al universo mi lugar
en el tiempo de los tiempos.

Podría darles formas
a las palabras volando
de mis dedos:
inventar tesoros al final
del arcoíris esperado en primavera,
socavar sandeces en el calor
de los veranos de mi diario,
concluir —tal vez— el verso
que describa el sentimiento
asido en lo profundo del secreto.

Puede que,
en este intento atrape al viento
e hilvane vestidos de novias de nubes.
Que teja velos de olas
en los ojos del recuerdo,
que hile de su aliento,
que es mi aliento,
un collar de las palabras
dichas en la desdicha de un olvido.

Pero la vida, la vida es un blanco
frígido y rapaz
por la que una lágrima surca la arruga
hasta el amargo del nudo
donde una vez habitó
la sonrisa de un sueño.

El hombre del reflejo
no me reconoce,
busca al otro,
al que debiera estar allí,
en lo ilusorio de su memoria.

El frio sigue,
la nieve lo borra a él,
lo borra todo.

Yo sigo solo,
cazando mundos
al otro lado del tiempo.


E PLURIBUS UNUM

Me ato a los recuerdos
como una hiedra
ante
el frío/
persigo al viento
destierro nómada,
bullicio desafinado/
murmullo
en muchedumbre
de una vela en la ventana
de un desvelo
hundido en el laberinto
donde un ojo acostado
sobre la solitud, se enrosca en la
sábana cubierta de noche.

Nudo a nudo
voy dejando el despojo
de mis pasos/
huella atroz
arrepentimiento
cabizbajo a la resignación
del tiempo ido a destiempo
de la última línea
del letargo de mis senderos.

Una vez un hombre,
bestia bípeda
tirano
rebelde ante el silencio
de molinos rotos
lanza
de agravios y espejos blancos,
sin otra imagen que
el legado incurso del oprobio
de la mano queriendo sacar
al otro del fulgor
esquelético del reflejo
así como se seca inocencia
del vientre añil de los recuerdos
y la culpa.

Una vez un poeta
un sueño
una vez una promesa
circunspecto engaño juvenil
de fatuo naife bufón
halando la cuerda
pendular
de lo ahora inalcanzable
en la realidad viva
del destino.

Grano a grano
Voy cayendo al despojo
de mis huellas
en el paso
desvencijado
del fondo
del hoyo
del centro
del tiempo.


AUTOPLASTIA|

Uno se mira,
adentro lo imperfecto
de un alma torcida
en la simiente de un comienzo
pulula los frunces
del agujero
donde hubo una vez
un alma y un sueño.

Uno se anestesia,
se quita la tristeza
como si los pedazos
fueran dolores
idos en el desperdicio
de la boca,
en lo que queda
después del delirio
de la vida.

Puede que una lágrima
suture la herida
en el tiempo,
que
el hilo de los años
cure los errores
dejando en la piel
la cicatriz detrás
de mi historia.

Tal vez, algún día,
cercene cada falla
con el ungüento voraz
del desarraigo
y el nihilismo,
después de todo,
sea la respuesta
al pedazo de deformidad
rendida en una cama.

Puede
que al final
cambie de cuerpo
y haga de mis
imperfecciones
un nuevo ser
nacido de la luz
por la que una vez,
por el ojo
entró un poema.


DROMEDARIO |

Me he quedado
en la arruga de un suspiro.
La caravana
silente,
cansada arrastra los pies
en la arena
de un tiempo
perdido en la ruta
beduina de mi desquicio.

No hay oasis,
ni ungüento para sanar
la herida abierta
del desengaño.

A veces,
el camino es
la sepultura
de la huella en la pisada.

A veces el olvido
en la piedra
es la cripta,
cuando se nos
seca un adiós
en la garganta,
cuando el salto
al abismo
es el testamento
a lo frígido de la cordura
de un eco en la soledad
de la noche.

¿De qué sirve el abrazo,
si el viento se lleva
el hálito en sus garras al olvido?

¿De qué sirve la promesa,
si la palabra no dicha es la
verdad escondida la valija?

Puede que,
al final del camino
queden las huellas
borradas de la arena.
Puede que,
quede un cuerpo,
una osamenta
una palabra
un intento
una historia
un verso flotando
hacia el mapa de estrellas
en la noche de los dormidos.


REFLECTARIO|

El afuera es un blanco infinito
en donde los sentimientos vuelan
como cuervos, aguijonados
de incertidumbre en medio del destino.

Una vida es lo perdido
en el recuerdo
incipiente de la desdicha,
el sabor agrio
dejado en la mesa
como una copa sola,
seca y mustia en el borde donde una vez
hubo un labio y un suspiro
con cuerpo y nombre. Ahora,
una ausencia,
cóncava y vacía,
como si remedara al hueco
en eco de un latido
volando a lo frígido
y lacerante del olvido.

Porque se olvida cuando se muere
y se muere cuando el olvido
no llena la copa,
ni la risa, ni la mirada frente al fuego
donde el calor era la vida
y el refugio era el destierro.

Si hubiera dibujado un mapa,
a lo mejor
este errante perdido
en el verso
volvería al lugar escondido en la huella,
treparía por el aire gastado,
ido en el respiro de otros
suspiros y subiría
hasta la entrada /donde una vez/
bajo la vela
en el fondo
habitó un latido.


Leonardo Nin. (Tamayo, Bahoruco, Republica Dominicana, 1974). Escritor y antropólogo, egresado de la Universidad de Harvard. Es uno de los principales representantes de la literatura dominicana contemporánea. Ha publicado diversas obras literarias, entre las que figuran: Guasábaras (cuentos 2003), Sacrilegios del excomulgado (cuentos 2008), Poemas en blanco y Negro (poesía 2014), La porfiadas (teatro 2018), Espacio Pagado (poesía 2019), Solo sé que le llamaban Sombra (novela 2019), Por eso no volveré nunca (cuento 2019), Al lado azul de la nada (poesía 2023). También ha desarrollado una intensa labor literaria y de investigación lingüística y antropológica sobre las variaciones fonéticas del castellano en América y las influencias de la lengua taína y las lenguas africanas en las vertientes modernas de comunicación.

En el 2007 fue galardonado con el premio nacional de la Juventud, en el 2016 ganó el primer lugar en el concurso de cuento Radio Santa María, en el 2018 recibió el premio Ultramar de literatura en teatro, y en el 2019, mención de honor en el concurso de literatura de la Fundación Global (Funglode) en la categoría de cuento. Nuevamente, en el 2019 recibió el premio Ultramar en novela y cuento respectivamente. En el 2021 recibió el Premio Irma Contreras de cuento de la Feria Internacional del Libro de Lawrence, MA. Fue poeta celebrado en al Feria Internacional del Libro de Neiba, Republica Dominicana en el 2022. Sus trabajos literarios y de investigación han sido publicados en diversas antologías y revistas literarias nacionales e internacionales.

En la actualidad es subdirector del Museo Taíno Maguá Ojo de Agua, columnista de las revistas Touristmood.es de España y TresMil Cultural de El Salvador. También es coeditor de Hiedra Editorial, Boston, Estados Unidos e Ingeniero en Biomedicina para la compañía japonesa, HORIBA Medica.

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