Angie Camacho nos comparte, en exclusiva para El Escarabajo, varios poemas de sus diferentes libros
Angie Camacho | Poeta
Poeta en construcción
Si tuviese la paciencia de la tierra
-de la tierra que espera el fruto-
esa incontenible necesidad de ser rosa
de vez en cuando se calmaría.
¿Y si tal vez me descuido de mí
brotaría de mis adentros las
palabras de un nuevo
amanecer?
Desde la distancia veo la sombra
en la imposibilidad de la vía blanca.
Eran en aquellas horas en que de mis manos
el agua era compuerta desbocada
en infructuosa tentativa de ser charca.
Aprendí cuando aprendí a negar lo
prescindible.
Sí, me tarde un poco.
Es que se me hacía tan cuesta
arriba desfucionarme de la
angustia.
Ahora sólo me queda un solo sufrimiento:
sucede al esperar
lo que no se estampa en mis cuadernos;
más aprendí que si tuviese la paciencia de la tierra
en la mañana el sol estará alumbrando
el fruto debajo del árbol.
Polidipsia
Basta la muerte para conocer la vida.
La muerte desconoce lo
innombrable;
a las criaturas las llama por su
nombre: lágrima, flor, recuerdo,
familia.
Es un ente que purifica el desorden
-y en la descomposición de la
primavera- hace brotar una urgente
llama de sed
para que podamos seguir viviendo.
Asterión
“A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.”
Jorge Luis Borges
La casa de Asterión
Conviene observar al mundo
desde la mirada
de Borges al minotauro
porque todo tiene un porqué
un lado de ternura intrínseca
si no fuese así
el monstruo
que me habita
no los hubiese engañado a todos ustedes.
Aviones Hércules
Soy recolectora de hojas
de las propias, de las vecinas.
El cielo las arroja desde los árboles
busca en ese gesto saber cuántas
manías
ha aprendido mi paciencia.
Salgo con el rastrillo, la escoba y el zafacón.
Podría excusarme o huir a otros
refugios más ese anhelo de belleza
inmaculada contagia todos los
rincones del jardín
que se pone a cantar: crac, crac
cuando al contacto con las cerdas
son chasquidos las hojas secas.
Sigo, sigo, sigo y sigo:
un bosque, dos bosques, tres bosques
muchas, muchísimas hojas los han
poblado muchas, muchísimas veces me
buscan
desde los mundos soterrados de la tierra.
Con la última hoja
casi casi termino el óleo verde de mi
paisaje para poco tiempo después
recomenzar
cual carbono en su ciclo imperecedero.
De árboles de aguacates, guayabas,
grosellas, higos, jobos, robles
están cubiertos los bosques de mi
patio
-con frecuencia-
aviones militares lo
sobrevuelan echan los gritos
de los despojados que no
tienen dónde barrer
ni con qué barrer las hojas
ni sus cenizas.
Obituario
Se triunfa cada día en que abres los ojos
y te estiras
y te levantas
y llegas al baño
y llegas a la estufa
y escuchas la alborada
y haces planes
y lees los obituarios
y nuevamente allí
no aparece tu nombre.

María de los Ángeles Camacho Rivas: Creció en el barrio Mamey de Patillas. Angie, como todo el mundo la llama, es profesora y escritora. Además, se ha desempeñado como diseñadora de modas, animadora radial y de televisión. Es graduada de la Universidad de Puerto Rico. Posee una maestría en Currículo y Enseñanza. Su poesía y prosa han sido premiadas en varias ocasiones. Se siente bendecida de que su producción literaria esté publicada alrededor de Latinoamérica, Europa, Estados Unidos, India, Bangladesh y Malasia. Los títulos de sus poemarios son: Días de bromelias, Con mi jirafa azul y Desde el cuello. También, fue gestora de varias antologías estudiantiles. Ha participado en más de una decena de festivales poéticos y ferias de libros alrededor del mundo. Formó parte de la junta directiva del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico y es miembro de Guajana, un emblemático grupo poético de conciencia social y política. Su más reciente contribución fue como antóloga de ¨Por tanto amor¨, antología en homenaje póstumo a Vicente Rodríguez Nietzsche, fundador del grupo Guajana y del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico. Su poesía intenta mostrar la armonía que siempre emerge a pesar de todo.
