CASA es un poemario y a la vez una pieza estética que se apoya del trabajo visual del artista multidisciplinario Efraín Caravantes. Este es un interesante artefacto literario, un universo, un cuerpo y euritmia
Efraín Caravantes | Artista multidisciplinario
CASA es un poemario y a la vez una pieza estética que se apoya del trabajo visual del artista multidisciplinario Efraín Caravantes. Este es un interesante artefacto literario, un universo, un cuerpo y euritmia. Su lectura nos conduce por pasillos que, para recorrerlos, uno necesita perderse en las heridas del cosmos, en los sueños de luz que cuestionan el origen, el amor, el deseo, el dolor, la economía salvaje y el territorio hostil del mundo material. En esta CASA no existe el tiempo ni el espacio, es un mundo sin techo, oscuro y a su vez luminoso, edificado sobre la arena, donde Caravantes no solo es habitante sino dios, esclavo y amo, destructor y arquitecto de este edificio dinámico.

Telescopios expanden los límites de la sombra,
cuentan que la oscuridad es larga
y que al fondo existen palabras:
galaxia, nebulosa, estrella, luz,
todas brillantes,
todas más grandes
que la oscuridad que las envuelve.
Desde un principio lo supe.
Todas cabían en una grieta del piso.
Bastaba cerrar los ojos y poner mi oído
sobre la grieta que dejó el terremoto
para escuchar su luminosidad
distante, sorda.
La espiral de la Vía Láctea cortaba transversalmente
el espacio bajo la mesa. Desde ahí
escuché la genealogía de las explosiones,
su repartición y su ubicación
en el vacío interno del universo,
la casa inquieta
que se devora a sí misma a cada momento.
***
¿Cuándo dejamos de soñar una casa donde vivir fuera hermoso?
¿Cuándo dejamos de soñar una casa donde vivir?
¿Cuándo dejamos de soñar una casa?
¿Cuándo dejamos de soñar?
¿Cuándo dejamos?
¿Cuándo?
Ah, whom can we ever turn to in our need?
Not angels, not humans, and already the knowing animals are aware
That we are not really at home in our interpreted world.
Tomamos los restos de un sueño,
algunas fotografías, algunos trapos,
palabras que no significaban ya nada
y las llevamos, pesadas, sobre los hombros,
hacia otro lugar donde ser depositadas.
Distintos fueron los caminos, pero único el destino:
un terreno azaroso donde nadie nos esperaba.
Ahí tuvimos que establecer nuevos cimientos,
construir las ruinas de otro futuro.
Las agujas giraban rápidamente o se detenían;
nunca acompañaban al tiempo.
Y en las esquinas, como si fuera una celda,
otra sombra, pacientemente, crecía.
***
Esta es la única casa que pude haber construido;
estas piedras pudieron ser otras,
pero son estas y no tienen otro aglutinante
más que aire: bajo los cimientos
aire, entre los ladrillos
aire, sobre las columnas
aire, sosteniendo el techo
aire pasando, cambiando
los bloques de Lego, aire
modificando las palabras: tensegrid,
grillo, grifo, fósforos, vos, puntos,
dientes, meses, cardúmenes, cáncer,
arneses, armas, taquicardias, semillas,
llamas, amarres, canciones, tensiones
equidistantes, amantes, columpios,
triunfos, fracasos: Casa
es nuestra herencia compartida.
Ahora sé: aunque otras cosas florezcan o declinen
estas piedras serán su monumento y el mío.
Esta es la única casa que he construido
y la hice especialmente para vos.
¡Maldito el que crea que esto es un poema!
Esta es la única casa que quiero seguir construyendo
porque no es solo una casa:
es algo más que un monumento,
a un templo es parecida,
es, sobre todo, un puente.
Esta es la única herencia imposible.
***
Exquiro. Soñé una casa,
la dibujé como si fuera Frank Gehry,
sin pensar en su estructura;
es ahora un puente fino, móvil, estético,
alzado sobre aguas que no paran de alejarse.
Necesario es que el viaje fructífero sea y termine.
Me acomodé en ella y fue justa a mi medida.
Pero mi cuerpo ha crecido
en varias direcciones.
Es ahora. Cada uno de los espacios espirales
ordenados de acuerdo al tamaño
están dispuestos.
En un tránsito similar a la línea de sucesión
de los cangrejos ermitaños,
te lego esta casa.
A mí,
en alguna parte,
una concha vacía aún más grande me espera.

Efraín Caravantes es un artista multidisciplinario radicado en Antiguo Cuscatlán, El Salvador. Desde 2008, su obra visual y gráfica ha sido presentada en numerosas exposiciones colectivas, incluyendo su muestra individual Semen: Los moldes del azar (2015) y Obra gris (2025). Su arte forma parte de colecciones privadas en El Salvador y en el extranjero. Su escritura ha sido publicada en diversas antologías y revistas centroamericanas. Su poema Casa obtuvo, en 2020, los XLIII Juegos Florales de Zacatecoluca, La Paz. También recibió el primer lugar en el I Certamen Letras Nuevas (2004) y el tercer lugar en el XI Premio Arte Joven (2010).
