El gran ausente (Los otros duelos)

Para  hablar de las ausencias también está la poesía. Ese es el lenguaje con el que el escritor salvadoreño, Ilich Rauda, se une en un sentido homenaje a la memoria del escritor guatemalteco Francisco Alejandro Méndez

Ilich Rauda  | Escritor salvadoreño

A la memoria de Francisco Alejandro Méndez

Después del hogar desolado,
la tormenta y los arrebatos.
La pesadumbre
El mausoleo.
El cielo gris.
La lluvia intermitente.

Entre tanto dolor,
se nos olvida
la soledad de los perros,
que aullarán desconsolados
a la medianoche,
como viejos lobos.
Cuando tus pasos falten
a la hora habitual,
sabrán de otro frío.
El de tu mano ausente sobre su pelaje,
de tus ojos frente a los suyos,
aunque habiten en su corazón
tus palabras transformadas en latidos.
Es su memoria canina
que los engaña,
por eso lloran entre sueños
mueven las patas, los rabos
pero tu voz nunca llega.

Son otras voces,
las que los llaman.
Nunca la tuya.
Por eso vuelven
a los lugares donde antaño
pasearon felices tantas veces
siguen el mismo sendero
con la esperanza
de encontrar tu sombra
o se consuelan
con algún olor tuyo
escondido entre las piedras
y los árboles.

Pocos se acordarán
entre el viento y el polvo
de lo inanimado,
de la terrible soledad de los libros
abandonados a su suerte vegetal
a la inapetencia y el oprobio
de los que no aman las palabras.
Y no conciben ese amor que se cultiva en secreto.
Como viajeros y coleccionistas de siglos.
Nuestra paciencia intentando ordenar el mundo
Afán de reescritura, una dimensión más justa;
escuchando las voces de tantos muertos
las voces de tantos vivos
en lejanas tierras y continentes.

Estará la biblioteca deshabitada,
pero quien tenga ojos
encontrará tus certezas
tus autores inconclusos
las notas entre las páginas
los estremecimientos de tu puño y letra.
Tus libros olvidados,
también como tus perros
aguardarán tus ojos.
abrumados de silencio.
Tus manuscritos.
Tus novelas.
Tu detective:
el viejo Chanán
estará desconcertado
entre tus páginas,
irá renqueando por la zona 1,
beberá en exceso,
con mayor razón
por tu enorme ausencia.
¿Con quién se reunirá a dialogar
para resolver el secreto de tu partida inusitada?

Y todo este escrito
apenas arrancar una página.
Apenas un instante,
porque el tiempo
se acorta con la muerte
se nos encoge el cuerpo,
igual que el alma.
Y en su curvatura se traslapa.
Marcamos la página.
Cesa el latido, la pupila se dilata.
Luego una mano suave,
quizá también unos besos
a los que somos insensibles
últimas piedades, nos leen el rostro
como al finalizar un cuento,
al terminar el poema, la novela.
Así, casi igual,
alguien con amor se aproxima
y nos cierra los párpados
cierra el círculo
y nos estrecha
también con cierto temor
en ilusión vallejiana
te despiertes
por tanto amor,
y eso, tan preciso
como el sueño
no te permita iniciar,
indócilmente
el otro viaje.


Ilich Rauda. San Salvador,1982. Escribe poesía y narrativa. Secretario de la Asociación Salvadoreña de Médicos Escritores Salvadoreños Alberto Rivas Bonilla. Miembro fundador de los grupos literarios: Círculo de la Rosa Negra en 2003 y de Delira Cigarra en 2006. Especialista en Medicina Familiar por la Universidad de El Salvador. Premio único de Cuento Infantil en los XXV Juegos Florales de Usulután (2017). Publicaciones: Maíz del corazón (Publicaciones Papalotquetzal, 2016); Aventuras en los antiguos reinos del misterio (Dirección de Publicaciones e Impresos, 2018); Círculos del sueño (Proyecto Editorial La Chifurnia, 2022), Poemas urgentes (Proyecto Editorial La Chifurnia, 2023). Textos poéticos suyos se encuentran en las antologías poéticas: Dictadura Vintage (Proyecto La Editorial La Chifurnia, 2021), y en La paz no se logra con el deseo (Proyecto Editorial La Chifurnia, 2022).

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