Ciudad del Contrahombre & Noctambulario (2008), de Eleazar Rivera, es un material que aborda temas como el desarraigo, la pérdida y la culpa, explorando la perspectiva de un yo poético que dialoga a través de la naturaleza y la mitología griega. Revista El Escarabajo se enorgullece en presentar el material de una de las voces más singulares de la generación de poetas de posguerra en El Salvador
Eleazar Rivera | Doctor en Teoría de la literatura y literatura comparada por la Universidad Autónoma de Barcelona
Eco del roble
Yo era un amarillo roble en la ribera de la edad
distante. Tenía envidia de las hojas verdes de la
memoria. Nunca tuve venas ni sangre. Apenas
respiraba las noticias de tiempos innombrables.
Nunca tuve raíces fuertes, ni fui azotado por
tempestad alguna. Yo era amigo de todos los
pájaros y ciudad de todos los roedores. En mis
ramas nacía el sol y morían los eclipses. Nunca
tuve luna y sí, mucha sal para mis heridas. Yo era
un viejo roble con barba de espuma marina.
Cueva y taberna del hambre desdentada.
Minotauro
Soy el minotauro que salió de una leyenda sin
rejas, sin puertas ni laberintos. Extraño los
cometas y sus voces de plata. Sin miedo me
yergo con voz disecada. No soy más que la
escoria de aquellos días. Aforismo que murió sin
nacer.
Minotauro, necesariamente minotauro, para
sobrevivir en medio de la flora y el bestiario
donde se perdió el ombligo que alimentó mis
escombros.
Una voz me es afín en el laberinto, conozco
todos sus perfiles y desgrano todos sus colores.
Conozco su natal ribera y comprendo la holgura
que siente al encontrar su terruño.
Prosema de culpa
Mis yerros son tantos que es imposible
nombrarlos todos. Me equivoco al nombrar los
signos de mi sombra. Me equivoco al borrar las
huellas de mis escombros. Me equivoco el
reinventar la historia de cavernas y avenidas. No
soy digno de mencionar mi nombre. No, no tengo
solvencia moral para levantar el rostro y lucir mi
nuevo y muy brillante nombre.
Crónica de una clandestinidad
Hace siglos que no desnudo mi lengua, ni hago
temblar mi oído. El diálogo clandestino de las
sandalias amanece con una neblina tempestiva en
el aliento y trama la muerte de mis dichos. Los
giros y los límites de la razón toman la coraza del
descaro.
Mitómano soy. Pérfido hueso que rompió tu aura.
No fui capaz de alimentar tu hostia. No fui capaz
de saciar la sed de tu vino. Desgarré uno a uno
los ovillos atados a tu carne. Herí con saña tus
salmos y no hubo silbo en el bajel de mi amargura
que osara revivirlos. No hubo sierpe sobre la
tierra yerma de su certera melodía.
Así empezó el éxodo y la clandestinidad de mis
verbos.
Rapsodia de odio
Yo sé que son muchos los que se aprovechan de
tu soledad. Yo sé que son muchos los que vienen
a ostentar tu trono. Yo sé que son muchos los que
vienen con sus arcos y sus flechas a disfrutar de tu
opulencia.
Mueran todos. Sí. Mueran todos los que
quisieron ser tus amantes y trajeron rapsodias
llenas de jejenes. Mueran sus pútridas canciones
y amargas fosforescencias. Mueran sus trampas y
sus blasfemias; sus tinieblas y sus hipos. Que no
queden sus huellas palpitando en cada tumba.
Que muera su corona y toda su brillantez. Que
mueran las fieras, abrojos y ofidios. Que sean
consumidos por el trueno, el rayo y su luz benigna.
Traigan el antídoto y la balsámica pomada.
Traigan el hachís que cura todas las dolencias.
Breve espacio
Muere la estrella y la espiga. Muere el reloj y la
nostalgia. Muere la sangre y el transitar de pies
descalzos. Hoy es agosto y llueve como hace
veintinueve inviernos. Todo es un ir y venir.
Salir, llegar y luego, retornar a la misma caverna.
Todo es jugar a existir dentro de las fronteras del
reloj. Todo es habitar un breve espacio; mientras
el aliento no alcanza el umbral del calendario.
Es espacio es breve; es nada y la nada no existe.

Eleazar Rivera. (El Salvador, 1976). Doctor en Teoría de la literatura y literatura comparada por la Universidad Autónoma de Barcelona. Fue miembro del extinto Taller de Letras TALEGA. Ha publicado los libros: Escombros (2003); Crepitaciones (2006) y Ciudad del Contrahombre & Noctambulario (2008).
