La persecución política es un hecho en El Salvador. Presentamos una breve selección de poetas salvadoreños que han dedicado sus textos a los prisioneros políticos de El Salvador
Alfonso Fajardo | Poeta y abogado
¡TENGAN DECENCIA!
Después de 34 años desde la firma de los Acuerdos de Paz, jamás imaginamos que poetas contemporáneos estarían escribiendo, entre otros temas, sobre los presos políticos. Pensábamos que esa temática, entre los poetas, era propia de la época de los gobiernos militares o cívico-militares, las dictaduras que embarraron de sangre el siglo XX en El Salvador. Pero es 2026 y, desde hace unos cinco años, han vuelto los perseguidos y los presos políticos. Por eso, algunos poetas retoman esa voz como fiel reflejo del tiempo que les está tocando vivir. La persecución, el miedo y el silencio se han instalado como una frondosa planta venenosa que nos devora. Pero esta poesía –con distintos registros y alturas– se convierte en el testamento literario del futuro. Evidentemente en esta breve selección no está la totalidad de poetas que han escrito sobre este tema en años recientes, esta es solo una muestra de algunos poetas contemporáneos que enfrentan el miedo y evitan el silencio, pero no son todos. En la medida que los muros vayan cayendo, porque caerán, conoceremos más poemas que reflejen la oscuridad de los tiempos actuales. Mientras tanto, invitamos a los y las poetas que hayan escrito sobre los presos políticos, que nos envíen sus textos para ir alimentando estas pequeñas trincheras de resistencia literaria.
En el quinto aniversario de la revista, y el trigésimo cuarto aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz, como revista queríamos compartir una realidad que no se encuentra en la propaganda oficial, en los spots publicitarios ni en los renders pletóricos de luces led. Estos son poetas del aquí y del ahora, pero no podíamos dejar por fuera al poeta que sufrió y que reflejó esta realidad con una gran altura poética: Roque Dalton. Por lo demás, en lugar de nombrar esta selección con un título que proviniera de algún verso, hemos decidido nombrarla con la frase viral que pronunció la abogada defensora de los derechos humanos, Ruth Eleonora López, cuando fue capturada: ¡Tengan decencia! No hay mejor verso, mejor consigna, que una orden o una súplica que nace de la valentía, de la ética, y de la honradez humana e intelectual. Ella es una de los tantos presos políticos que ahora tiene El Salvador. Muy probablemente las cárceles, esas que a veces son alquiladas como moneda de cambio, seguirán llenándose de abogados, de activistas, de políticos de oposición, de miembros de la ciudad civil, de la disidencia y, quizá un día, de poetas. Mientras ese día llegue, preferimos evitar el cómodo silencio.
Alfonso Fajardo.
Roque Dalton (1935-1975). Fundó junto al poeta guatemalteco Otto René Castillo el Círculo Literario Universitario en la Universidad de El Salvador; fue miembro de la Generación Comprometida; publicó, entre otros, los libros de poesía La ventana en el rostro (1961), El turno del ofendido (1962), Los testimonios (1964), Taberna y otros lugares (1969) libro con el que ganó el Premio de Poesía de Casa de las Américas, en 1969.
POEMAS DE LA ÚLTIMA CÁRCEL
I
De nuevo la cárcel, fruta negra.
En las calles y las habitaciones de los hombres, alguien se quejará en estos momentos del amor, hará música o leerá las noticias de una batalla transcurrida bajo la noche del Asia. En los ríos, los peces cantarán su incredulidad acerca del mar, sueño imposible, demasiada dicha. (Hablo de esos peces en realidad azules llamados Lirio-Negros, de cuyas espinas hombres violentos y veloces.
extraen perfumes de gran permanencia.)
Y, en cualquier lugar, la última de las cosas hundidas o clavadas será menos prisionera que yo.
(Claro que tener un pedazo de lápiz y un papel –y la poesía– prueba que algún orondo concepto universal, nacido para ser escrito con mayúscula –la Verdad, Dios, lo Ignorado– me inundó desde un día feliz, y que no he caído –al hacerlo en este pozo oscuro– sino en manos de la oportunidad para darle debida constancia ante los hombres.
Preferiría, sin embargo, un buen paseo por el campo.
Aun sin perro.)
IX
HUELO MAL
Huelo a color de luto en esos días
que las flores enferman por su precio
cuando se muere a secas el que es pobre
confiando en que ya pronto lloverá.
Huelo a historia de pequeña catástrofe
tanto que se ha podido quedar con los cadáveres
huelo a viejo desorden hecho fe
doctorada en respeto su gran llama.
Huelo a lejos del mar no me defiendo
el algo he de morir por tal olor
huelo a pésame magro les decía
a palidez de sombra a casa muerta.
Huelo a sudor del hierro a polvo puesto
a deslavar con la luz de la luna
a hueso abandonado cerca del laberinto
bajo los humos del amanecer.
Huelo a un animal que sólo yo conozco
desfallecido sobre el terciopelo
huelo a dibujo de niño fatal
a eternidad que nadie buscaría.
Huelo a cuando ya es tarde para todo.
XV
LA VERDADERA CÁRCEL
Oh mi país sus ojos descarriados
sólo flores en homenaje de su muerte adivinan
año de la profundidad tempestad deshabitada
pero en espera de su gota de fecundación.
Bienvenida entonces enhorabuena la locura
voy a comprarle un caramelo para que me defienda
y así poder volar alguna vez al mundo
luego de este sumergimiento mortal.
Prefiero sabedlo la locura a la solemnidad:
hojeo mi alma mis guadañas mis vértigos
y no es en otros términos la respuesta florida.
Así confío en la potencia del abandono
o del alarido angustiado que permanecerá como prueba
de mi remota inocencia.
Menudo esfuerzo hice para tener fe tan sólo en el deseo
y en el amor de quienes no olvidaron
el amor y la risa.
Oh mi país sus ojos descarriados
sólo flores en homenaje de su muerte adivinan
Otoniel Guevara (El Salvador, 1967). Estudió Periodismo en El Salvador y Nicaragua. Fundó entidades literarias como el Taller Literario Xibalbá, el Movimiento Poético Mundial y festivales internacionales de poesía en Centroamérica. Su obra es Patrimonio Nacional desde 2005 y en 2018 fue declarado Gran Maestre de Poesía. Ha participado como poeta, periodista, gestor cultural, conferencista, tallerista y activista político en eventos en América y Europa. Su poesía se ha publicado en más de 40 títulos individuales, ha obtenido más de 20 premios y ha sido traducida parcialmente a 8 idiomas. Como editor ha publicado a más de 200 poetas del mundo. Participó en el documental La batalla del volcán, sobre la ofensiva guerrillera de noviembre de 1989. Condujo y produjo el programa Las voces de los poetas en Canal 10 de Televisión Nacional. Dirige la Fundación Metáfora y el sello editorial Chifurnia Libros.
UN POQUITO DE CÁRCEL EN LAS VENAS*
Ya llevo dos camisas enterradas en sombra
dos largas masacres contra la inocencia
dos puentes hacia el odio constructor de pirámides
dos noches de dolor sin rendijas ni espejos
Son dos sequías que se prolongan en mis huesos
que me han dejado insomnio en la mirada
que han preñado mi espalda con pirañas
que ofrecen en subasta mi garganta
Dos capuchas que encendieron mi rostro
Dos muertes que dan vida a mis abrazos
1989
* La madrugada del 13 de septiembre de 1988, Otoniel Guevara, junto a su compañera Laura Mira, la hija de ambos, Mixtli Alejandra, de año y medio de edad, y el obrero Roberto Campos, fueron secuestrados por elementos de la Policía de Hacienda del interior de una guardería en San Salvador, permaneciendo bajo régimen de tortura durante 78 horas, a cuyo término fueron “liberados por falta de pruebas”.
Al amanecer del 24 de marzo de 1989, viernes santo, vuelve a ser detenido ilegalmente por miembros de la Policía Nacional en las inmediaciones del Colegio Cristóbal Colón, en San Salvador. Es nuevamente sometido a tortura. De las ergástulas de “El Castillo”, como se le conoció al cuartel central de la PN en esos años, es confinado al Centro Penal “La Esperanza” y posteriormente al Penal de San Vicente, de donde saldría pocos meses después tras un oportuno soborno al juez encargado de su proceso. Algunos de los delitos que se le imputaron fueron actos de terrorismo, portación de armas de guerra, posesión de propaganda subversiva.
Lauri Cristina García Dueñas (San Salvador, 1980) Escritora y periodista salvadoreña. Ganadora del III Premio Nacional Alfonso Kijadurías 2024.
Dedico estos poemas a todas las personas privadas de libertad que no han recibido el debido proceso en El Salvador, sobre todo, como feminista, a las mujeres como Ruth López.
Viernes 20 de junio de 2025
Escribir bajo las miradas de los otros y el mar, mantener el foco, la mirilla, las ensoñaciones, aun entre el mundanal ruido y los hombres y las mujeres y la crueldad y las máquinas y las guerras, abstenerse, disolverse, aislarse, en la busca sempiterna de una belleza que solo otorga en esta vida la poesía.
Sábado 28 de junio de 2025
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pasar el dedo de abajo hacia arriba
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una vez más en la pantalla
el cuerpo de una niña destrozado
el cuerpo de un niño destrozado
muerte lesiones amputaciones
una madre llorando el cuerpo de su hija
un padre llorando el cuerpo de su hijo
mujeres haciendo masa con pasta
una niña transmitiendo sus recetas desde la escasez
Gaza gris bombas 7 de octubre de 2024
55000 mil asesinados hasta el día de hoy
entre ellos 18503 infancias.
Yo,
como Rita,
deseo ya no ser parte de esta raza exhumana.
Por primera vez,
vimos en vivo el horror transmitido las 24 horas
y no pudimos hacer nada
impotencia que vuelve ácido el estómago
hombres poderosos cómplices
mujeres poderosas cómplices
el ego es la pandemia de la época
(también los ególatras)
no puedo dormir
aquí pasa lo mismo
se llevaron a varios, unos ya salieron, otros, no.
¿Habrá un dictador dentro de cada uno de nosotros?
¿Hasta qué punto nos creemos superiores que los demás?
¿De qué has sido capaz en tu vida?
Aquí todavía la guerra se lleva en la sangre.
La gente se toma todo a pecho. Yo también soy la gente.
¿Las hienas existen solo en el reino animal?
¿Qué serías capaz de hacerle a tu vecino?
¿Qué es lo peor que le has hecho a alguien que te amaba?
¿De qué has sido capaz?
¿De qué somos capaces?
Tomos somos usuarios de la condición humana.
Nadie está exento.
–
En la sala de emergencias del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS)
(de 11 a.m. a 2 p.m.)
Una señora muy mayor con una bolsa plástica con ropa
busca a su esposo que está internado
desorientada, sola, con bastón
se equivocó en la fila del dolor.
Señoras, muchas, diversas, serias, muy serias
poco, muy poco personal
bodegas llenas de batas sucias y muebles sin usar
a la par de la publicidad gubernamental de ‘nacer con cariño’
llamadas, quejas
la señorita de atención al usuario no da abasto
supuestamente, lo mío no es nada grave
ojalá.
Un niño nace y tiene que ser trasladado inmediatamente a otro hospital
en una ambulancia
en este lugar no tienen lo suficiente para atenderlo
sirenas
mis ojos aguados.
Ojalá él se salve
y todos nosotros también nos salvemos.
Un día.
Carlos Bucio Borja. Escritor y poeta. Nació en Pasaquina, La Unión en 1967. Desde 1992 reside —intermitentemente— en Toronto, Canadá, país donde obtuvo una segunda ciudadanía en 2013. Estudió sociología y economía en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, y se graduó de antropología social en la Universidad de York, Toronto, Canadá, en 1999. Ha publicado relatos, poemas y artículos en diversas revistas, periódicos, antologías y medios digitales de El Salvador y Canadá.
POEMA PARA RUTH ELEONORA LÓPEZ
Se cierne sobre el pueblo del sombrero azul la Bestia,
el Leviatán
el tiempo en llamas clamando
la nueva alborada
Hoy
en esta nueva hora de sombras
Tú, mujer digna
Tú, mujer justa
Tú, mujer del estandarte
mujer sin nombre secreto
que habitas e ignitas la claridad
La Bestia ha ordenado tu secuestro
y tu enceramiento en sus mazmorras
cuyas paredes aun lloran las lágrimas y los lamentos
de la bebé Génesis, luz absorbida
por el agujero negro de la Bestia
***
Y mientras Leviatán arrebata y devora la Verdad
disfrazándose de luz y de héroe que no es y
nunca fue
tu luminosidad le desenmascara
Tú,
cuyo nombre es el más ancho y el mapa
cuyo nombre es la fogata y la antorcha
cuyo nombre es Justicia
cuyo nombre es la Nueva Luz
cuyo nombre es Libertad y la vereda
Víctor Acevedo. Jiquilisco (Usulután) 1965. Emigró a Lourdes, Colón, en La Libertad; donde estudió educación básica, en 1979. Se graduó de bachiller en el Instituto Nacional José Damián Villacorta, Santa Tecla, en 1984. Estudió el profesorado en letras en la Universidad de El Salvador, UES, 1985; y Mercadeo en la Universidad Tecnológica de El Salvador, 2009. Ha publicado Piedra de Sacrificio, 2022 y Flor de la Montaña, 2024, libros de poesía. A inicios de los noventas, publicó diferentes artículos literarios en la Revista Cultural Germinaciones 1988 y en la Página Literaria de Patria Exacta, Suplemento Cultural Tres Mil, Diario Co Latino 1991. En 1987 se integró al Círculo Literario Patria Exacta en la UES. En 1991, fue delegado por el Círculo Literario Patria Exacta, al movimiento CONCERTACIÓN CULTURAL, organización creada por trabajadores del Arte y la Cultura, en las vísperas de la firma de los Acuerdos de Paz, 1992.
VII
SOBREVIVIENTE
A Atilio Montalvo, Chamba Guerra.
Es inevitable la lluvia, mi hermano
como inevitable es la tristeza
cuando los rostros me persiguen
en esta soledad que me asalta las horas.
Hay días, aquí, que amanecen azarosos
se van metiendo en la piel congelada
cual lentos moluscos, habitantes discretos
que llegan con sus dolores constelados.
Pongo una flor marchita en la ventana
su diminuta muerte es un signo inequívoco
trepando desde el polvo subterráneo
donde muchos rostros reclaman las
reminiscencias.
El cristal sin transparencias en el trozo de paisaje
evoca canciones diseminadas en los cerros
sumerjo entonces, un beso demasiado húmedo
para saberme vivo en el vientre de este calabozo
que se me hace eterno, en las horas amargas.
ODA A LA LIBERTAD
A Ruth Eleonora
Las cadenas podrán atar tus manos, compañera
pero nunca tu espíritu de lucha inquebrantable.
La libertad es una quimera ardiente
es el alma en el mínimo rincón de una celda.
Siempre en los momentos de osadía convulsa
tuviste una fiebre de justicia, una palabra exacta
que desató los ánimos colectivos en las calles
en la energía de tu voz temblando de coraje.
En las peores desventajas de la vida, en esa prisión
existe un sol diminuto que te respira despacio
en cualquier rendija de esa caverna impuesta
que empieza a derrumbarse en el cristal de la justicia.
Pero no existe dolor profundo en tu alma
cuando te aferras a la fe, convencida
que habrá un espíritu desenfrenado
y en libertad, desafiando la muerte
edificando la caída inevitable del régimen.
En esa hora, hay una agonía que quiere traicionarte,
pero la esperanza es más fuerte y vences el miedo.
Esta lucha, que en apariencia perdemos, compañera
florecerá mañana, cuando termine el invierno…
Vladimir Amaya. (San Salvador, 1985) Licenciado en Letras y profesor escalafonado de Educación Media. Ha publicado nueve poemarios y medio, entre los que se mencionan: Los ángeles anémicos (2010), Tufo (2014), Este quemarse de sangres entre lágrimas y excrementos (2017), Pura guasa (2020), Abominación (2021). Fue miembro fundador del taller literario El Perro Muerto. Ha publicado varias antologías de poesía y cuento salvadoreño, así como sus propios libros educativos de acuerdo con los programas de estudio del Ministerio de Educación, los cuales utiliza con sus alumnos. Fue director de la revista Cultura (2016-2019).
SOLO UN NÚMERO
Hay hombres
que son obligados a comer sombra,
obligados a no tener dientes para masticar las sombras.
Hay hombres que no caben en los expedientes
y quedan doblados, como cartas no enviadas,
en el bolsillo gris, en la ceguera de una jaula.
La celda no siempre es un cuarto:
a veces es un número repetido,
una audiencia aplazada
porque el sol está demasiado borracho
en un calendario al que le arrancaron los domingos.
El cuerpo aprende a medir el tiempo por la sombra,
la sombra del candado,
y por el ruido exacto de unas botas que pasan
como el agua cuando abre sus ojos entre el sueño y la vigilia.
Afuera, la ciudad celebra su orden nuevo.
Las calles limpias, el miedo bien guardado
hasta que sea necesario;
las cifras alineadas como soldados.
Adentro, alguien recuerda cómo era su voz
antes de hablar en voz baja incluso con su propia sombra.
ARRANCADOS LOS DÍAS
El día se dobló como una tela húmeda
sobre el cuerpo que hoy es frontera que respira.
Estas viejas pieles de cemento les queman.
El silencio crece musgo en los bordes de la voz.
Hay gestos que insisten,
aunque nadie los mire:
unas manos que recuerdan el peso del agua,
un pecho que ensaya un abrazo contra el aire inmóvil.
La sombra de su mal despierta
no trae culpa ni nombre,
solo un pulso oscuro
que pregunta sin lengua,
un animal de humo
que no sabe a quién pertenece.
El tiempo gotea desde su cúpula
y cae su luz —carne de febrero—.
En el centro, algo resiste
sin metáfora suficiente:
una semilla cerrada
que no se deja abrir
pero tampoco ahogar.
LOS TARDÍOS LAURELES DEL CINISMO
Los laureles crecen en un jardín que huele a hierro,
se secan antes del brote, pliegan la luz como sonrisa torcida.
Creen que el mundo se inclina,
que las decisiones se arrancan verdes de la mano.
Piensan que los cuerpos obedecen,
ignoran que los latidos nunca se entregan.
Cada pulso resiste,
cada respiración protesta
sin levantar acta.
Los días se vuelven artesanía infernal de hierro y barrote,
y la corriente sigue cargando nombres en tinta demoníaca.
El cinismo ordena,
castiga,
clasifica la vida
como si fuera materia dócil.
Pero hay gestos que no entran en su lógica:
el abrazo que quedó suspendido,
el vaso de agua en el aire,
la sombra que no se rinde debajo de la palabra JUSTICIA.
Los cínicos celebran coronas ligeras.
Otros, en la oscuridad,
aprenden a contar el tiempo
por una grieta de luz,
por el pulso detenido de la esperanza misma.
Jorge Ávalos (San Salvador, 1964). Poeta, dramaturgo y narrador. Como cuentista ha ganado los dos premios centroamericanos de literatura: el Rogelio Sinán de Panamá, por La ciudad del deseo (2004), y el Monteforte Toledo de Guatemala, por El secreto del ángel (2012). En 2009 recibió el Premio Ovación de Teatro por su obra La balada de Jimmy Rosa. En 2015 estrenó La canción de nuestros días, por la que Teatro Zebra recibió el Premio Ovación 2014. Su obra narrativa aparece en varias antologías de cuento, incluyendo: Puertos abiertos, editada por Sergio Ramírez (Fondo de Cultura Económica, México, 2012); y Universos Breves, editada por Francisca Noguerol (en portugués, Instituto Cervantes y Editorial Cobogó, Brasil, 2023), y Universos menudos (en español, Colombia, 2024). En El Salvador ha ganado cinco premios nacionales de literatura en las ramas de cuento, ensayo y teatro.
Canción de la mujer sola
Ven, amor, la tierra espera:
renace la flor y el fruto.
Arranca las hortalizas,
danos su luz subterránea.
Mujer sola como el sol,
eres la fe del migrante,
el corazón del ausente,
la madre y la resistencia.
Aquí y allá ronda la muerte,
pero no frenes la marcha.
No dejes hoy de sembrar
aunque la noche se alargue.
Ama, crea, sueña siempre,
aunque duela la jornada.
No te detengas, amor,
no te detengas, avanza.
No dejes morir el grano:
trigo y maíz en la palma.
Deja que crezca el frijol
con tu fervor vigilante.
Madre del hambre vencida,
madre del pan que nos salva,
haz el surco, riega, siembra,
sacia la vida insaciable.
Aquí y allá ronda la muerte,
pero no frenes la marcha.
Prende el fuego del crisol,
forja belleza y verdad.
Ama, crea, sueña siempre,
aunque las heridas se abran.
No te detengas, amor,
no te detengas, avanza.
Clava el clavo necesario,
fríe el huevo en la mañana.
Lava la ropa del día,
cuellos, mangas, cuerpo amado.
Así resiste la vida:
hijo, esposo, hermana, abuela,
con el olor de tus manos,
con el sudor que los guarda.
Aquí y allá ronda la muerte,
pero no frenes la marcha.
No, no dejes de cuidar,
aunque el cansancio te alcance.
Ama, crea, sueña siempre,
aunque la sombra te llame.
No te detengas, amor,
no te detengas, avanza.
Cava si es justo cavar:
la tumba, el pozo, la zanja;
hondo el querer y el dolor,
que la tierra también habla.
Cava con rabia, en silencio,
con pala fiel, con certeza.
Aquí y allá ronda la muerte,
pero no entregues el alma.
No permitas que la vida
se detenga sin razón:
ni un instante de amargura,
ni una duda que la parta.
Sigue dando, sigue haciendo,
sigue siendo luz que canta:
no te detengas, amor,
no te detengas… avanza

Alfonso Fajardo. (20 de marzo de 1975), miembro fundador del Taller Literario TALEGA en 1993, una de las agrupaciones literarias más importantes de la década de los noventa y principios del nuevo siglo. Tiene más de una docena de premios nacionales; además, tiene el título de Gran Maestre, rama Poesía (2000), otorgado por la extinta CONCULTURA, hoy Ministerio de Cultura, por haber obtenido tres primeros lugares nacionales en poesía. Además, tiene los premios internacionales: LXV Premio Hispanoamericano de Poesía, Juegos Florales de la ciudad de Quetzaltenango, Guatemala (2002); y Mención de Honor en el Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán, rama poesía (2005). Tiene publicados los libros Novísima antología (Mazatli, 1999); La danza de los días (Editorial Lis, 2001); Los fusibles fosforescentes (Editorial Cultura, Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala, 2002), Dirección de Publicaciones e Impresos, 2013); Negro (Laberinto Editorial, 2014); y A cada quien su infierno (Índole Editores, 2016). Fue seleccionador del libro Lunáticos, poetas noventeros de la posguerra que recoge a la generación de poetas jóvenes de los años noventa (Índole Editores, 2012). Por otra parte, aparece en varias antologías, tanto nacionales como internacionales, entre ellas: Alba de Otro Milenio, antología de poetas jóvenes de El Salvador, compilado por Ricardo Lindo (CONCULTURA, 2000); antología de los ganadores de los Juegos Florales de Quetzaltenango (Editorial Cultura, Guatemala, 2002); Memoria del Festival Internacional de Poesía de Medellín, 2003; Trilces trópicos, poesía emergente en Nicaragua y El Salvador (Editorial La Garúa, Barcelona, España, 2006); Cruce de poesía, Nicaragua-El Salvador (Editorial 400 Elefantes, Nicaragua, 2006); Segundo índice de la poesía salvadoreña (Vladimir Amaya, compilador, Índole Editores-Kalina, 2014); y en otras antologías latinoamericanas e hispanoamericanas, como Chamote, Argentina (2015); Revista Gramma, muestra de poesía latinoamericana contemporánea, Argentina (2015); Voces de América Latina (New York, 2017), y otras. Ha participado en varios festivales internacionales de poesía como el Festival Internacional de Poesía de Medellín, el Festival Internacional de Poesía de Granada y otros. Además, es columnista, abogado, con Maestría en Derecho de Empresa, y Árbitro en Derecho nombrado por la Cámara de Comercio e Industria.
