La poeta italiana Vivian Lamarque (Trento, 1946) construye en textos breves un universo donde la imaginación, la ausencia y la ternura conviven con una ironía delicada. Traducidos por Renato Sandoval Bacigalupo, estos poemas revelan una voz que condensa emociones complejas en escenas mínimas
Vivian Lamarque | Poeta, escritora y traductora italiana
EL SEÑOR SOÑADO
Esplendísima era la vida junto a él soñada.
En el sueño entre todas predilecta la llamaba.
¿Y en la realidad?
La realidad no existía, era abdicada,
Esplendísima reinaba la vida imaginada.
IL SIGNORE SOGNATO
Splendidissima era la vita accanto a lui sognata.
Nel sogno tra tutte prediletta la chiamava.
E nella realtà?
La realtà non c’era, era abdicata.
Splendidissima regnava la vita immaginata.
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EL SEÑOR DE ORO
Era un señor de oro. Un señor de oro fino, cequí.
Por su carácter dúctil y maleable, por su dorado cálido
color, por el fulgor de sus ojos, era un señor muy
buscado.
Los cauces de los ríos eran desviados, los lechos sondeados y cribados,
pero los señores que afloraban relucían poco, eran señores
pálidos, opacos, no eran de verdadero oro, eran señores falsos.
¿No tenían auríferas venas?
No, sus lentas venas discurrían resecas en
dirección a sus minúsculos corazones, a duras penas.
¿Y dónde estaba el verdadero oro?
Lejos, en una casa soleada, ocioso y paciente, esperando
ser encontrado, en un rinconcillo, el señor de oro destellaba.
IL SIGNORE D’ORO
Era un signore d’oro. Un signore d’oro fino, zecchino.
Per il suo carattere duttile e malleabile, per il suo caldo dorato
colore, per il luccichio dei suoi occhi, era un signore molto
ricercato.
I corsi dei fiumi venivano deviati, i fondali scandagliati e setacciati,
ma i signori che affioravano brillavano poco, erano signori
pallidi, opachi, non erano d’oro vero, erano signori falsi.
Non avevano aurifere vene?
No, le loro lente vene scorrevano quasi del tutto essiccate in
direzione dei loro minuscoli cuori, a fatica.
E dov’era il signore d’oro vero?
Lontano, in una casa assolata, pigro e paziente, aspettando di
essere trovato, in un angolino, il signore d’oro luccicava.
**
EL SEÑOR EN EL AIRE
A las veintiuno cada uno regresaba a su casa.
¿No tenían una misma casa?
No, pero en el aire sí.
¿En el aire?
Sí, a la derecha y a la izquierda en medio del aire tenían una misma
casa. Con las puertas y las ventanas las aves las cenas las voces y el descanso.
¿No los colores?
Sí, colores esplendorosos eran colgados en los cuadros en el aire de la casa.
IL SIGNORE NELL’ARIA
Alle ore venti ognuno tornava alla sua casa.
Non avevano una stessa casa?
No, ma nell’aria sì.
Nell’aria?
Sì, a destra e a sinistra nel mezzo dell’aria avevano una stessa
casa. Con le porte e le finestre gli uccelli le cene le voci e il riposo.
Non i colori?
Sì, colori splendenti erano appesi nei quadri nell’aria della casa.
**
LA SEÑORA NO CELOSA
Una señora que se estaba volviendo celosa no llegó a serlo.
¿Ni siquiera un poco?
Sí, un poco sí pero poquísimo, como una cosquilla que
en lugar de hacer reír falta poco para llorar.
LA SIGNORA NON GELOSA
Una signora che stava diventando gelosa non lo diventò.
Nemmeno un po’?
Sì, un po’ sì ma pochissimo, come un solletico al contrario che
invece di far ridere manca poco a piangere.
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EL SEÑOR PUNTITO
No pudiendo verlo siempre, cuando al final podía verlo lo
miraba muchísimo, hasta el último minuto, hasta el último
segundo, y después se volteaba, se volteaba. El señor se
hacía siempre más pequeño, ya era casi del todo irreconocible,
aunque ella lo reconocía muy bien, incluso bajo la forma de
un minúsculo puntito por ahí.
IL SIGNORE PUNTINO
Non potendolo vedere sempre, quando infine poteva vederlo lo
guardava moltissimo, fino all’ultimo minuto, fino all’ultimo
secondo, e anche dopo si voltava indietro, si voltava indietro.
Il signore diventava sempre più piccolo, ormai era quasi del
tutto irriconoscibile, eppure lei lo riconosceva benissimo,
anche sottoforma di minuscolo puntino laggiù.
**
LA SEÑORA SOMBRILLA
Como en el famoso cuadro, pero no él a ella, ella a él
le sostenía la sombrilla.
Era una sombrilla especial.
Quien estaba debajo era protegido de todos los males del mundo.
La señora se esmeraba en cubrir perfectamente a todo el
señor, en no poner, en peligro, ni un pedacito de él.
LA SIGNORA PARASOLE
Come nel famoso quadro, ma non lui a lei, lei a lui teneva il
verde parasole.
Era un parasole speciale.
Chi stava lì sotto era protetto da tutti i mali del mondo.
La signora stava ben attenta a coprire perfettamente tutto il
signore, a non lasciarne fuori, in pericolo, nemmeno un pezzetto.
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SOLDADOS
Problema:
si murieron congelados seis mil
solo entre Navidad y Epifanía
¿cuántos murieron
en total?
SOLDATI
Problema:
se ne morirono congelati seimila
solo tra Natale e l’Epifania
quanti ne morirono
in tutto?
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A LA LUNA
¡Oh ser también nosotros la luna de alguien!
Nosotros que miramos
ser mirados, brillar
parecer desde lejos
la cándida luna
que no somos.
ALLA LUNA
Oh essere anche noi la luna di qualcuno!
Noi che guardiamo
essere guardati, luccicare
sembrare da lontano
la candida luna
che non siamo

VIVIAN LAMARQUE (Trento, Italia 1946). De ella, algunos poemas breves, irónicos y contundentes.

Renato Sandoval Bacigalupo (Lima, 1957), poeta, profesor, editor, traductor, fotógrafo y gestor cultural. En 2024 apareció Trenos de trinos: Poesía reunida (1983-2023), con catorce poemarios, seis de ellos inéditos. En ensayo, El centinela de fuego, así como Los motivos de Eguren. Entre Heidegger y Bergson, ambos libros dedicados al poeta simbolista José María Eguren; también Ptyx: Eielson en el caracol. En traducción, son conocidas sus versiones de Pavese, Quasimodo, Tabucchi, Pasolini, Arnaut Daniel, Tieck, Rilke, Kafka, Södergran, entre muchos otros. Es fundador de la Editorial Nido de Cuervos y del Festival Internacional de Poesía de Lima (FIPLIMA); asimismo, es miembro del Instituto Ricardo Palma y miembro honorario del PEN Argentina. En 1988 obtuvo el primer premio de “El cuento de las mil palabras”, del semanario Caretas, en 2015 el Premio de Bronce de Copé, y el Premio Nacional de Literatura 2019 con Mención Especial en Poesía.
