La calma furiosa

En esta selección poética, la escritora y editora ecuatoriana, Aleyda Quevedo Rojas, dialoga a través del dolor y el deseo. El cuerpo en estos poemas funciona como un territorio simbólico en disputa, y a la vez como un puente entre la intimidad y la crueldad del mundo. La poesía en «La calma furiosa» (Ojo de Cuervo, 2026) no se reconoce como un adorno, sino como alimento, como amo, y como única forma de salvación posible

Aleyda Quevedo Rojas │ Poeta y editora ecuatoriana

MAPA OCULTO

Esta soy yo
ojos insaciables
corazón sin lugar

Mi cuerpo pequeño
vendado con telas pintadas

La cabeza
doble herida que supura piedad

Pobre de mí
acompañada de mangostas
viajando por la extensión inmensa de Kalahari
aferrada a la tristeza natural del mundo

La tierra árida
es una variación del dolor

Areniscas antiguas
insensibles a las plegarias y al sufrimiento

Mi corazón oculto
sequedad que inflama
este lugar salado

Extensión sin edad
magma escarlata
como la muerte

El trazado del desierto
me llevará hacia mi hermano
donde hoy descansa
vestido de rosas verdes

LA NOCHE BLANCA

En un inmenso hospital
un cuerpo vestido de espinas

Soy virtualmente la virgen del desierto
estampa desmayada sobre el miedo

Nada más yo
con las manos llenas de clavos calientes
caminando descalza entre las dunas

Un inmenso hospital en un desierto blanco

De mi boca sale el mensaje divino
pero aquí nadie me oye.

POEMA DEL DESEO

Lobos negros en las montañas
se juntan al acecho

Carne dulce
para los sonidos de la tierra baldía
el hilo mortal y denso de la saliva

Lobos surgidos en la penumbra
allí donde las montañas se juntan
y el deseo llama al deseo.

CAFÉ ORIENTAL

La noche peina mi cuerpo en estéreo
los perros escuchan
lo amargo de esta música oscura
que como el té asiático: calma
más tarde excita.

Sonidos crispados
play que afloja
mis piernas
y filosas danzan
en la luz magnética del desierto.

Cortadas a media noche,
las flores de verano iluminan la habitación del hotel.

Las de color naranja excitan
hasta afectar
en esa zona que las mujeres confunden con:
deseo,
desgarro,
defectos.

Las flores fucsias y las excesivamente moradas
distraen y llegan a enervar.

Pero estoy húmeda,
lista para la noche en este hotel del mundo.
Piso un jardín de intimidades.
A las ramas verdes del follaje
las chupo una por una.

La clorofila aceitada me va dejando
las ganas de ir hasta el fondo,
mas lo que hago antes de dormir
es leer los poemas de Szymborska.

El amor y su exigencia,
esa llama que me quemó, arrastró y hundió.
Ni navajas, ni besos, ni cuerpos,
ni el aleteo de la fe en forma de religión,
ni el palpitante viento con sus dilemas,
nada me sostuvo hasta llegar a este momento.
Solo tú, poesía, haces que valga la pena
seguir a la intemperie de la vida,
en el reluciente filo de navaja.2

Por intuición vendí mi alma a la poesía.
Desde entonces sus cuchillos me acompañan,
sufrir por amores una habilidad que está justificada.
De lo que se trata es de alcanzar la intensidad.
Mi alma te ha cortado a su medida.
Está en mi destino, mal destino…
aunque igual que Jara Idrovo,
amo la intensidad, no lo que dure.


Aleyda Quevedo Rojas (Quito, Ecuador, 1972) Poeta, ensayista literaria, gestora cultural, comunicadora y editora. Sus libros publicados son: Cambio en los climas del corazón, 1989; La actitud del fuego, 1994; Algunas rosas verdes, 1996; Espacio vacío, 2001; Soy mi cuerpo, 2006; Dos encendidos, 2008; La otra, la misma de dios, 2011; Jardín de dagas, 2015; “Ejercicios en aguas profundas”, 2020; “Herbolario íntimo”, 2022; En el río del lenguaje ensayos + entrevistas, 2025. Todos con segundas ediciones publicadas dentro y fuera del Ecuador.

Su poesía reunida apareció en 2017 bajo el título: Cierta manera de la luz sobre el cuerpo, con un amplio estudio del escritor y crítico cubano Jesús David Curbelo; otras antologías de su obra publicadas son, “El cielo de mi cuerpo”, 2010, La Habana, Cuba; Estremecimiento del tilo, Agulha ediciones, Brasil, 2025, de descarga gratuita; y la más reciente, La calma furiosa, Editorial Ojo de Cuervo, El Salvador.

Seleccionada entre los 40 poetas más influyentes de la lengua castellana en “El canon abierto”, antología publicada en 2015 por Editorial VISOR de España, edición a cargo de los investigadores Remedios Sánchez García y Anthony Geist. 

Es Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade. Escritora invitada de la Residencia Literaria 1863, A. Coruña, Galicia, España. Ganadora en dos ediciones de las convocatorias de fondos públicos a la creatividad e innovación por el Ministerio de Cultura del Ecuador. Trabaja como consultora de comunicación y artes. Es editora, junto a Edwin Madrid, del sello independiente Ediciones de la Línea Imaginaria.

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