«Turno del ofendido», «Yo, la isla dividida», «cada cual» y «tiene que…», de José Mármol

Con una voz marcada por la intensidad emocional y la conciencia de la pérdida,  José Mármol convierte la experiencia amorosa en un territorio de búsqueda, conflicto y desgarramiento

José Mármol   Poeta y ensayista

cada cual

cada cual tiene su imposible con forma de recuerdo al que adora. cada quien un amor. una dolencia. un anhelo. una serie de olvidos que recuerda. cada quien bajo cada lluvia esconde. por lo intacto de sí mismo una carencia. cada cual un rostro bello. unas tibias manos elongadas y limpias. el toque sigiloso de un pezón con los dedos prendidos de deseo. un gesto de la infancia. una mirada en vano desde un auto veloz. las sílabas de un nombre. ese nombre solo. perseguido sin noticia por los siglos de los siglos. cada cual encubre un imposible con trapos de ilusión o de fatal aviso. cada quien lo desconocido ama. lo perdido que nunca fue jamás. lo vivido a cada leve instante. en que uno se despoja de la vida. para ir sin rumbo alguno. ligero de sí. y del peso de su rostro imperdonable.


Turno del ofendido

Si el amor te brotara como te brota el odio.
Si me hicieras volar por desencajados cielos
con el mismo impulso, enardecido,
con que tus improperios arrasan mis te quiero.
Si del mar me hablaras, habitante de tus ojos,
aun fuera en angustias de domingo por llegar,
en vez de castigarme con tu silencio pardo,
tu oscuridad de tinta de calamar en susto,
tu veleidad de dúctil molusco erotizado.
Si de mí te acordaras, aun teniéndome cerca,
respirando a tu lado, despacito,
ignorado como el aire mientras talla tu figura,
y no me sepultaras en las algas de tu olvido,
en la ola tormentosa que al horizonte asedia,
más que a los rumores de arena en la orilla.
Si no me desterraras del milagro de adorarte
con un simple ademán de tus soberbias.
Si en las góticas puntas de tu altivez de hielo
un hálito de sabia bondad se estremeciera,
acaso yo tendría descanso entre mis guerras,
una victoria pírrica, tal vez,
un pasaje de ida hacia ningún lugar,
donde la sed, el hambre de compasión me esperen,
un paño con vinagre para curar la huida.
Si el amor te brotara como supura el odio en tu mirada.



Yo, la isla dividida

Yo, como la isla,
rodeado de ti por todas partes, dividido.
Apagado. Compungido. A la sombra.
Mientras tu rayo esplende como el aura temprana.
Me acomodo en el último pasillo del ocaso.
Me contento con ser de la música el vacío
y de las palabras, cuando las pronuncias,
apenas el asomo, dividido,
resquicio tal vez de aquel instante clave, inesperado,
en que de la cosa el sentido se resbala
y la vocal se arrulla y se cierran los labios
y ya nada se dice ni ha quedado por decir.
Yo, como la isla siempre,
ahora sin ti,
rodeado de mi propio animal por todas partes.


tiene que…

bachata)

tiene que arrancarme de su ser esa mujer. esa mujer tendrá que liberarme de su cuerpo. esa misma mujer. ese ángel tibio. ese raro demonio de la luz. tiene que arrancarme de su ser esa mujer. ese muslo prendido a mi quebranto. esa voz que da eco a mi quejido. tiene que arrancarme de su sed. tiene que vaciarme de su hambre esa mujer. esa mujer con fuerza de quemada en el beso. tiene de una vez que sacarme de su olvido. esa mujer no puede anudarme con sus algas. esa mujer no puede crecerme entre sus hongos. tiene que arrojarme de su selva esa mujer. esa mujer que duele cuando nombra. esa mujer que zanja la piel en cada pulso. no puedo jamás vivir su vida. yo no puedo morirme con su muerte. esa mujer ha puesto día y sitio en mi destino. tiene que arrancarme de su amor esa mujer. tiene que arrancarme del asomo. esa mujer posible de un presagio. tiene que arrancarme de su ser esa mujer.


José Mármol. Poeta y ensayista. Nació en Santo Domingo, República Dominicana en 1960. Doctor en Filosofía por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Fue profesor de filosofía en prestigiosas universidades del país. Fue cofundador y coordinador del Taller Literario CésarVallejo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y director del Departamento de Cultura y del Círculo Literario del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). En 1985 fundó la Colección Egro de Literatura Dominicana Contemporánea.

Ha publicado libros de poemas, antologías poéticas, ensayos literarios y filosóficos, así como de fragmentos y aforismos, algunos traducidos al inglés, francés, italiano y búlgaro. Su poesía reunida se publicó bajo el título de Donde todo triste ruido hace su habitación. Poesía 1984-2019 (Visor Libros, Madrid, 2025).

Ha recibido los premios Anual de Poesía Salomé Ureña (1987 y 2007); Pedro Henríquez Ureña de Poesía (1992); Casa de Teatro de Poesía (1994); Accésit Premio Internacional de Poesía Eliseo Diego, revista Excelsior, México, (1994); Casa de América de Poesía Americana (2012); Nacional de Literatura 2013, otorgado por el Ministerio de Cultura y la Fundación Corripio, Inc., y Caonabo de Oro (2017). Profesor Honorario de la Facultad de Humanidades de la UASD (2013); Doctor Honoris Causa por UTESA, sede Central (2017); Reconocimiento del Senado de la República (2025).

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