Nohelia Menjívar nos comparte, en exclusiva para El Escarabajo, algunos poemas de su más reciente publicación
Nohelia Menjívar / Poeta y gestora cultural
Se huye de los libros como de los malhechores
Necedad dominante, avispero dócil.
En cada trote peligra la existencia.
existencia que quema la espalda;
aterra la muerte, pero se escapa de la vida.
El cauce se llena con gotas de esperanza.
La vía erosionada absorbe palpitaciones y sangra.
Pasos por el centro de Tegucigalpa
El cruce nos junta con residentes,
plasman el rictus al aparear la vista con masas
conocidas.
Resulta devastador concentrarse en la llegada
del cenit,
en un azar se muestra;
individuos que rebalsan su sistema con etanol,
desdichados que solicitan amparo y obtienen
centavos.
Franquicias dominantes que sostienen en la entrada
decrepitud.
No es Morazán en su caballo el ornato del centro
enfatizan las carretillas que llevan los mercaderes.
Criaturas que tocan el cemento sin abrigo,
arrebatada la puericia de su entorno.
En un cruce emerge la realidad
que los cobardes ignoran y la viveza persiste en su
manifiesto.
Hay quienes les aterra la realidad
comen el pan de indiferencia,
devoran su ansiedad
reparten sonrisas de odio.
Las lecciones vienen en bandada
se cierran las persianas
el corazón amortajado.
Hay quienes les aterra la realidad
se condenan al silencio
se hunden en trastornos con el trauma en el pecho.
Realidad lluvia de navajas que inserta temor en cada
corte.
Permanece inerte contemplando
cada grito
cada lágrima
y cada muerte.
Tú también eres poesía
Tu piel emprende al templo árido de caricias.
Como navegante deambulas en mi océano,
Océano que espera tus turbulencias.
Vibración emerge por el rose de nuestras
narices al escudriñar el rostro;
almacén de tus besos.
En el silencio surgió el suave crecimiento de mi fe
por tu especie de diversas sinfonías
ser divino y exclusivo.
Brillas como los versos
dejando atónita
el alma, la vida.
Muhammad y Joe aquella noche del 75
Sepultaste tus besos en mi clavícula, a sus
alrededores.
La oxitocina se liberó cual fiera y se sació de claros
prohibidos.
Se desató guerra entre pieles.
Estrógeno y progesterona se anidaron sobre la rosa.
No fuimos mar, luz y aire, como aúllan algunos
poemas.
Nos volvimos la explosión,
Muhammad Ali y Joe aquella noche del 75,
transformando puñetazos en caricias.

Nohelia Menjivar, 2000 (Tegucigalpa Honduras). Pasante universitaria de la carrera de Letras con orientación en lingüística en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, poeta, gestora cultural, organizadora de proyectos de autogestión que apoyan a la sociedad.
