El narrador salvadoreño Derlin De León nos comparte el cuento Vértigo que forma parte de su libro Escombros (Índole, 2024). Este texto aparece también en Daños Colaterales: antología narrativa (Abrojo editores, 2024)
Derlin De León / Narrador
Hay un hombre muerto en esta celda. Se desplomó de pronto, torpemente, sin poner resistencia. Ropa blanca, crocs blancas, cabeza rapada, piel reseca. Está ahí tirado y todavía parece uno de nosotros.
Otro reo le toma el pulso. Se fue, dice. Llamen al guardia.
Caímos en los primeros meses del régimen, cuando estaban de moda las capturas masivas, por hacer número, por el bono. Salimos en el noticiero de las nueve. No se ahueve, dijo el policía, sino debe nada ya va a salir. Pero en el reporte escribieron Agrupaciones Ilícitas y Extorsión.
Aquí pasamos la Navidad.
Trabajaba como maquinista en la Rotortex. Jugaba papifútbol en la canchona de San Marcos. Tenía mujer y un nieto de dos años. El hombre no hablaba de otra cosa. Odiaba a los políticos, pero creía en el nuevo gobierno. Hay que hacerle huevos, decía, ya vamos a salir. Esto es por el bien de todos.
Ahora está tirado frente a mí y yo no puedo moverme. No puedo dejar de verlo.
Era un hombre muy tonto. Soñaba con la audiencia, con salir libre, cruzar la calle del Penalito, chinear al nieto y que lo llevaran a comer pupusas. Esa noche no vamos a dormir con la Elena, decía, y se tiraba la carcajada. Después, se volvía a arrinconar en su enfermedad, y se quedaba quieto sin pegar un ojo.
Nos fuimos poniendo flacos y de un humor templado. Y es que aquí se repiten y se repiten las cosas. Todos los días son iguales al anterior. Las mismas caras vencidas, las mismas paredes, los mismos gritos desesperados, los mismos uniformes que pasan. Un permanente olor a mierda.
Abrir los ojos y cerrar los ojos.
Pasamos un año aquí, y ahora él está sobre el piso y todos lo vemos. Algunos en silencio, otros gritan:
¡Muerto! ¡Muerto! Para que vengan los guardias, pero nadie viene.
Alguien al fondo murmura: era derecho el viejo. Anoche, todavía estaba afligido por el pago del alquiler de su casa.
Después, todo quedó en silencio.
Llegan los custodios. ¿Hay muerto?, preguntan con pereza.
¡Todos al fondo! grita uno de ellos, mientras abre la celda.
Yo sigo en mi sitio, no puedo moverme, estoy frente al cuerpo y siento vértigo. Todos orbitamos alrededor del cadáver.
Lo toman del hombro. Lo giran. Por fin me veo la cara. Doy miedo.

Derlin De León. (San Salvador, 1986). Narrador. Publicó en El territorio del ciprés (Índole Editores, 2018), en la Revista Cultura n°122 (Dirección de Publicaciones e Impresos, 2018), en Tierra breve: antología centroamericana de minificción (Centroamericana, 2018), en La soledad de los errantes, Relatos sobre el desplazamiento forzado (EDUCO – La mosca azul, 2019), en A la buena de Dios, Historias de migrantes del norte de Centroamérica (CRISTOSAL – La mosca azul, 2021), Coautor de En busca del principito (Índole Editores, 2022), en Daños colaterales: antología narrativa (Abrojo editores, 2024). Es autor del libro de cuentos Escombros (Índole Editores, 2024).
