Le preguntamos al poeta hondureño, Fabricio Estrada, qué estaba leyendo, y nos habló de dos escritores que vinieron a ampliar las visiones que trajo de una reciente visita por China. Ellos son Mo Yan y Murakami
Fabricio Estrada | Escritor hondureño
Vania me invita a que le cuente qué libro estoy leyendo en este momento, y me alegra mucho esta tentación de sintetizar en un solo libro mi manía de múltiples lecturas a la vez. Porque, en principio, me negaría a admitir que sólo estoy en una lectura. Pero, al entender que quizá la propuesta de Vania sea la de un sismógrafo huidobriano que nos permita a los creadores en Centroamérica atisbar qué pulsa e inquieta nuestro ánimo universal, entonces sí, me atreveré a decir que ahora mismo estoy leyendo a Mo yan, en su novela Rana. Y claro, me permitiré también mencionar las ramificaciones que parten de su lectura.
Y bien, Mo yan me ofrece en Rana una ampliación íntima de lo que percibí de manera directa en mi visita de un mes a China el año pasado, entre mayo y junio, para ser exacto, en el pleno verano donde brota el sorgo rojo en Gaomí. Porque fue su laureada novela Sorgo rogo la que me llevó a Rana. Y, ahora, en la evocación de lo vivido, Rana me hace comprender mejor el alma china posrevolución cultural.
A pocos días de mi regreso a Honduras, alcancé a tomar una fotografía conmovedora. Es la imagen de un anciano de unos 80 años intentando cruzar uno de esos amplios bulevares en Beijing. Vestía a la usanza rural de los años de la revolución cultural impulsada por Mao, el casi uniforme de la población entera: una camisa azul de mangas largas, pantalón de dril color negro y una gorra con visera corta, también de color negro. Sus mocasines eran los clásicos de las películas. En fin, una estampa congelada de aquellos años en medio de la colosal nueva Beijing. Lo que me llamó más la atención fueron sus gestos de desorientación. Era como si hubiera sido abducido de la década de los años 60 y puesto ahí ante los carros autónomos y los trenes bala. Se amasaba las manos y miraba hacia todos lados, y sí, ya no cabía en esta época.
Así le pasa al personaje principal en Rana, la tía Wan Xin, ginecóloga del pueblo de Dongbiexiang, disciplinada miembro del Partido Comunista, que se empeña en cumplir al dedillo las instrucciones del Partido en cuanto al control de la natalidad. De ser admirada como la promotora local de la abolición de los partos empíricos a favor de los partos modernos y científicos, pasa a ser odiada al convertirse en la que presiona por los abortos en familias que ya tenían hijos, y que consideran una afrenta la ruptura con la familia tradicional numerosa. Sobre todo los padres, que se revelan con furia si en su caso no han podido tener un hijo varón para perpetuar el nombre de su dinastía.
El celo disciplinario de Wan Xin llega al sadismo, a la intolerancia. Sin embargo, sus fundamentos están en los sufrimientos que los japoneses le hicieron pasar a la población china (aquí Sorgo Rojo me dio la referencia vívida) y la hambruna que asoló la década de los cincuenta y que llevó al extremo de que los niños comieran carbón.
Otra rama inicia en este punto, porque a la par de Rana leo a Murakami, El pájaro que le da cuerda al mundo. La novela de Mo Yan es epistolar, y la narración de los hechos está dirigida a un intelectual japonés que estuvo en China y que se hizo amigo del personaje que narra, sobrino de Wan Xin. Me vi en la necesidad de parar Rana para concentrarme en los capítulos donde Murakami cuenta la experiencia de un veterano de guerra en Manchurria. Cabe explicar aquí que el actual sentimiento chino ―que vi, escuché y percibí presencialmente durante mi estadía― es de una exigente reparación y pedido de perdón de los japoneses por las atrocidades cometidas durante la guerra. Murakami, con su habitual tono absorto, que hace que sus personajes urbanos sean como maniquíes a la deriva de las consecuencias, describe la vergüenza soterrada de la invasión a China y el limbo de los que prefieren pasar la página antes de admitir sus culpas. Quizá por ello Murakami insiste mucho en sus novelas con escenas donde diversos personajes necesitan bajar al fondo de un pozo para ver la vida o sus recuerdos desde ahí. Y ¡ouilá! es en un pozo donde, en Sorgo Rojo, Mo Yan describe una terrible escena de crimen de guerra japonés. En definitiva, estoy leyendo de una orilla a otra del Mar de China, y cuando cruzo el estrecho, me siento como el anciano que pude fotografiar en Beijing, desconcertado por el nuevo mundo que atraviesa la calle en forma de millones de autos autónomos que se llevan de encuentro la memoria.

Fabricio Estrada
Honduras,Sabanagrande, Francisco Morazán, 1974
Poesía: Sextos de Lluvia, 1998, Poemas contra el miedo, 2001, Solares, 2004 (Editorial Pez Dulce, Tegucigalpa), Imposible un ángel (antología, Il Miglior fabro) 2005, Poemas de Onda Corta, 2009, Blancas Piranhas, 2011 (Pez Dulce), Sur del mediodía, 2013 (México, Pervert Public -Costa Rica-Casa de Poesía), Houdini vuelve a casa (Pez Dulce, Honduras-Editorial Trabalis Puerto Rico), 2015, Blake muere en París a causa de un paparazzo (antología personal, Ediciones Aguadulce 2018, Puerto Rico). 33 Revoluciones para Rodríguez, 2018 (Honduras, Editorial Universitaria). Osos que regresan a la radioactiva soledad de Chernobil, 2019 (Uruguay- Editorial Yaugurú). Piedra Boomerang, (Proyecto Literal-Limón partido, México 2019, Ediciones Poetaria Honduras 2023)
Sus poemas aparecen en antologías iberoamericanas e inglesas. Ha participado por Honduras en diversos festivales internacionales. Sus artículos de opinión han sido publicados en revistas impresas y on line de Iberoamérica. Integró el Taller de Poesía Casa Tomada (1993-1996) Teg.; Miembro Fundador del Colectivo de Poetas Paíspoesible, Teg. (2004-2008); Miembro Fundador de Artistas en Resistencia, Teg. (2009-2011), Primer Lugar del Premio Nacional de Poesía de Los Confines, Honduras 2017. Ha sido traducido parcialmente al inglés, sueco, árabe, portugués e italiano. En narrativa ha publicado La Era Pre-Schuman (cuentos, Editorial Casasola, 2021 Honduras y Editorial La secta de los perros, Puerto Rico, 2022). Su novela Los Extras, así como crónica, Tegucigalpa, Ciudad Crónica están en preparación.
