La frontera del sueño

Exilio, sueños, utopías y recuerdos del futuro que nunca llegó, todo eso es la poesía de Gustavo Gac-Artigas, quien nos comparte textos de sus libros Deseos (2020), Hombre de América (2022), Confieso que escribo (2024), Un poeta en la ciudad (2024), y Las cadenas de Sor Juana (2025)

Gustavo Gac-Artigas | Escritor chileno

Poema V

cómo quisiera regresar a aquella época
en que subidos a los techos de hojalata de las pensiones
arrojábamos poemas hacia el cielo
para que se los llevara el viento
y los depositara a los pies de la persona amada
o en los sueños del necesitado

cómo quisiera que la lluvia eterna de valdivia
no los regresara a la tierra
sumergiéndolos en el torrente de agua
que se deslizaba por las calles
para finalmente hacerlos desaparecer
en las fauces de negras alcantarillas

cómo quisiera que los poemas
fueran llevados en un viejo bote a remos
hasta las ánimas
allá
donde no viven los humanos
allá
en el submundo de la pobreza
allá
donde la humedad cala los huesos
y el vapor se escapa de la ropa
colgada cerca de un brasero
penetrando los frágiles pulmones
para calentar el alma

cómo quisiera que no hubieran naufragado
en el frágil desembarcadero
que se balanceaba entre las aguas
y las calles vestidas de fango
para finalmente desaparecer
en las voraces fauces de las negras alcantarillas

cómo quisiera que los poemas fueran vapor
y anidaran en el alma de las ánimas

cómo quisiera haber tendido
tu cuerpo sobre una cama
en que el placer
no temblara de frío aguijoneado por la humedad
en que las palabras no se hubieran perdido
rumbo a las alcantarillas
que devoraban
los poemas y la vida

cómo quisiera regresar
a aquellos locos tiempos
en que subidos sobre los techos de hojalata
de las pensiones de estudiantes
creíamos que la poesía
podía cambiar el mundo

vagabundos

nosotros
los de la piel surcada de color
nosotros
los que caminamos por caminos que no nos pertenecen

nosotros
que hasta el derecho a mirar de frente nos negaron
nosotros
que caminamos en punta de pies
para no despertar el oído del cazador que nos acecha
para evitar dejar marcas que puedan delatar a nuestros hijos

nosotros
aquellos que cruzamos la frontera del sueño
para caer en la pesadilla
nosotros
aquellos cuyo cuerpo huele
a canela, a comino, a azafrán
a la piel quemada por los rayos de sol

nosotros
que tenemos el alma suavizada por la miel
la piel rugosa por el sudor
el corazón curtido por los golpes
el alma destilando odio
el alma destilando amor

nosotros
contradictorios
soberbios
amables
despreciados

nosotros
que regalamos nuestro dolor
que regalamos nuestro color
que amamos en secreto
sin atrevernos a decir un
te amo

nosotros
recuperamos el sueño
recuperamos la suavidad de nuestras manos
recuperamos el canto de nuestros hijos

nosotros
aves sin cielo
rompimos las ataduras
destrozamos los barrotes
nos tomamos de las alas
y embriagados de esperanza
sin destino
nos echamos a volar

y aquel al que le cortaron las alas
¿adónde va?

me pregunté
mirando al cielo

oráculo

nací en la oscuridad
y fui amamantado por la luz
nací en un calabozo
y aprendí a escapar en mis sueños

nací rodeado por el terror
y aprendí que los gritos de dolor
pueden ser canción de cuna

conocí el perfume del miedo
antes que el perfume del amor
me costó distinguir el golpe de la caricia

aprendí que no estaba solo
en medio de la incomunicación
los insectos cavaban
túneles de libertad en las paredes

los insectos me enseñaron a jugar
y a esconderme cuando se abría
la puerta del calabozo

nací en tiempos en que la palabra libertad
era un himno
un canto secreto
vapor escapando de las profundidades
para indicarme que pese a la oscuridad
los tiempos eran propicios

la bestia

vivo en el corazón del monstruo
desde mi ventana lo veo extender sus tentáculos
para dominar el mundo

lo veo vestido de guerrero
siento el olor de las carnes quemadas
por el fuego que emana de su boca
y que sin aviso cae del cielo

lo veo destruyendo alimentos para subyugar al hambriento
moderno coloso de rodas
lo veo abriendo y cerrando sus piernas para defender la entrada al inframundo
la tierra prometida

lo veo
escribano del horror
escribiendo historia por él dictada

vivo en el corazón del pulpo
sin embargo
en sus calles veo caminar el futuro
nacer una nueva lengua

una nueva historia
una nueva raza
aquella que cortará la cabeza de la bestia

el hombre ignorado

el hombre de negras manos
manchadas por la tinta
de larga uña para reconocer la muesca
que permitirá a la letra erguirse
para abrazar la página vacía

el hombre que sacrificó sus pulmones
para que la palabra respirara entre tus manos

el hombre de largos dedos
que con precisión atravesó las páginas
para dar sentido a las frases
para impedir que rebeldes escaparan al sentido

el hombre que desgastó sus ojos
contando letras y palabras
persiguiendo la escurridiza coma
el poderoso punto
que pondría fin a un pensamiento

el hombre que reemplazó los ruidos de la vida
por el sonido de las páginas
corriendo para ser poseídas
y dar nacimiento a un libro

el hombre
que ignorado
en un secreto acto de amor
puso su huella en la última página del libro

ese hombre debe ser llamado el poeta
y no yo

la felicidad

surgió tras eliminar el dolor
el dolor de un golpe
el dolor del sufrimiento ajeno
el dolor de haber vivido la vida de otro
aquel que mis padres querían que fuera
el dolor de ser ellos y no yo

surgió tras destruir el mito
de que me crearon a su imagen y semejanza

surgió cuando liberado del dolor
salí eufórico a golpearme con mi destino

surgió cuando aprendí a abrazar
a sentir un cuerpo ajeno dándome vida
dándome el calor de un beso
un orgasmo enviándome a navegar por el universo

surgió la mañana en que me levanté con optimismo
en que corrí las cortinas que ensombrecían mi vida
surgió el día en que mi camino parecía no tener fin

surgió el día en que entendí
que el placer no es mío
y al mismo tiempo no me es ajeno

surgió el día en que la palabra me envolvió
coraza contra el dolor
placer que me estremece
rayo de vida
que me entregaron otros
para permitirme ser yo

la ciudad

la ciudad cobra vida en mi mente
si soy capaz de cruzar la calle
de cambiar de barrio
de escuchar su murmullo
su grito de angustia
un grito de placer contenido
por lo que nunca se sabe lo que la ciudad puede pensar

nido de amores prohibidos
jaula de amores permitidos

la ciudad puede ser una hidra maleficente
o un arcángel de mil cabezas
ser abrazo
o ser puñal
ser aroma
o hediondez
ser refugio
o ser tormenta
ser orgasmo
o acto de amor no satisfecho

la ciudad es parte mía
y yo soy parte de la ciudad

es poderosa
cada día me abre o cierra sus brazos
me saca de la ignorancia
me enseña el mundo
ese mundo contenido en mi ciudad

la ciudad es un libro abierto
el que hay que aprender a leer

una vez abierto es una página en blanco
sobre la que hay que aprender a escribir

las olvidadas


la calle abre sus brazos
para transformarse en hogar
para los sin hogar
 
en ella una triste mujer
sus gastadas botas blancas lavando la acera
la mirada perdida
me ofrece un vaso de café
vacío
con dos monedas naufragando
en su fondo
 
temblando de frío
temblando de soledad
temblando de dignidad
su mirada mirando sin mirar
 
digna
sentada en el cemento
temblando en su hogar
 
un río de multitudes
pasa sin verla
sin mirarla
ella temblando de dolor
 
dos monedas
en el fondo de un vaso vacío
reclaman mi compañía
 
 
me alejo de temblorosos pasos
camino hacia mi calle
 
ese largo río de asfalto que cobija mis sueños
 
el café derramándose en mis ojos


Gustavo Gac-Artigas (Chile, 1944). Si bien su producción literaria se ha desarrollado principalmente en el exilio, su obra representa una de las voces fundamentales de la poesía chilena contemporánea. Es miembro de: la Sociedad de Escritores de Chile, PEN Chile y PEN America. Correspondiente Academia Norteamericana de la Lengua Española, titular Academia Universalis Poetarum y Academia Tomitana de Constanza, Rumania. Su obra ha sido parcialmente traducida al inglés, francés y otros idiomas y reconocida internacionalmente con premios de: International Latino Book Award, International Book Award, American Legacy Book Award, Poe­try Park, Róterdam, Festival Mihai Eminescu. Más reciente galardón otorgado por la Academia Tomitana: “Le Coq” (Cocoșul), reproducción de escultura de Brâncuşi (2025) por la dimensión de su obra poética.

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