Mascarón de proa

Guillermo Bianchi reúne para El Escarabajo, en exclusiva, una muestra de poemas tomados de sus diversos libros

Guillermo Bianchi | Poeta

MASCARÓN DE PROA

déjame entrar
que detrás del amor viene la sed
que después de la sed llega la calma
que he conservado el hielo de tu boca
en un fuego delgado
cristalino

abrí la puerta
afuera
los árboles espantan el viento a manotazos
la noche es una enorme adivinanza
una sombra tirada por caballos de barro
que hace frío en las cosas
en los huesos
que en mis ojos
rendidos
quiere la lluvia hundir
su cabellera.



LAS HORAS

tempranito salimos para los hospitales

la sobriedad del viento nos alivia el desvelo

en la curtida noche

todo envejece prematuramente

de a poco van llegando los doctores

descendidos recién de sus olimpos

a deslumbrar la sala

cautos y taciturnos

saben que hablamos de ellos

que se irán convirtiendo

lentamente en rehenes

que habitarán la brevedad del sueño

y la ferocidad de la vigilia

nunca nos fue tan ardua la pobreza

tan descarnado el miedo

podríamos correr por los pasillos

cruzar las avenidas dando gritos de alerta

pero permanecemos en el cuarto

a esperar el futuro

con los ojos cerrados.



MADRUGADA

escaleras abajo

un ordenanza barre los últimos poetas

que peldaño a peldaño van rodando

con el gesto insolente

de los desheredados

escaleras arriba

los funcionarios borran las preguntas escritas

limpian de las paredes versos indescifrables

de falsas realidades

de amores fulminantes

calle afuera se abrazan

los últimos poetas

felices a su modo se alejan en silencio

cada quien con su sombra

cada cual a su juego.



CLAROSCUROS

I
El sueño es la memoria fragmentada,
una red invisible
donde el tiempo demora su jadeo.

II
El revés del amor no dice nada,
no se parece al odio
no compite con él:
vive en su entraña.

III
El adentro es silencio,
desconcierto.
El afuera ladrido,
desmesura:
encontrar en el patio la luna derribada
y en el escalofrío la caricia del diablo.

IV
La vida no se detiene,
juega bajo la luz
arde en la sangre.
La muerte no es después,
sino adelante.



VISITANTE

yo te apago la luz para que entres
finjo leer un libro
hago callar los perros
a tierra calcinada huele tu cercanía
a piel herida de afilada sombra

yo te escucho llegar
desesperado
subo las escaleras
miro por la ventana
tu presencia es el pan de lo inmediato
mi corazón un tigre
que come de tu mano.

Guillermo Bianchi. (Buenos Aires, 1970). En el año 2009 fue finalista del concurso de poesía Olga Orozco, cuyo jurado lo integraron Antonio Gamoneda, Juan Gelman, Gonzalo Rojas y Jorge Boccanera. Ese mismo año resultó ganador en el certamen de la Sociedad Argentina de Escritores “Azahar de Plata”. En el año 2021 recibió el primer premio del concurso organizado por la Asociación Madres de Plaza de Mayo, que tuvo como jurado a Liliana Herrero, Víctor Heredia y Julián Axat. En el 2022 fue seleccionado en la convocatoria internacional del Festival de Medellín. Sus poemas han sido incluidos en diferentes medios gráficos y revistas virtuales. Publicó los libros La luz de los vencidos (Enigma Ediciones, 2012), Objetos varios (Editorial Casa de Poesía de Costa Rica, 2017), Callar los perros (Alción Editora, Córdoba, Argentina, 2017), Piedra de Amarre (Editorial Cisne Negro, Honduras 2022) y la antología personal El incendio absoluto (Ediciones del Callejón, Córdoba, Argentina 2025).

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