Comadronas de nuestro propio nacimiento

Hay en los poemas de la escritora  Maya Kiche’ Kaqchikel, Rosa Chávez, un canto, una aproximación sagrada a la Historia, a la identidad individual y su raíz colectiva. Hay una reafirmación. Todo esto se evidencia en esta breve selección poética, que incluye un acercamiento a su palabra desde la visión y la sensibilidad de otra poeta, la chiapaneca Mikeas Sánchez

Rosa Chávez | Poeta guatemalteca (Presentación de Mikeas Sánchez)

La cultura Maya es conocida por sus extraordinarias aportaciones a la Astronomía, las Matemáticas o la Arquitectura. Se sabe y se presume que el calendario Maya es de los más exactos y avanzados en el mundo. A los mayas antiguos se les estudia y admira por considerárseles una civilización muy avanzada; sin embargo, no pasa igual con los mayas actuales, ni con alguna de las naciones originarias, ya sean Quechuas, Mapuches, Dinés o Nahuas. Lo que se muestra es el racismo, la herencia colonial que violentó los cuerpos y el espíritu de nuestros abuelos y abuelas. Por eso todavía no pueden aceptarnos como sus iguales.

Espíritu del camino es un puente, un diálogo entre almas. Cito el fragmento final del poema con que inicia el libro «Estoy en mi cuartito contando el dinero que me pagaron, menos el jabón y dos vasos que quebré. La señora dice que soy bien bruta. No entiendo por qué me tratan mal ¿Acaso no soy gente pues?». La poesía es conexión, diálogo con el otro, resonancia. Pienso en ese fragmento porque me remite a una experiencia personal y a la experiencia de otras mujeres que admiro y que, hoy, son reconocidas no solo en la literatura sino en distintas disciplinas. ¿Por qué cuantas de nosotras tuvimos que pasar por el papel de empleadas domésticas antes de ser las brillantes abogadas, académicas, científicas o escritoras que hoy somos?

Para conocer la poesía profunda de los pueblos mayas contemporáneos es obligatorio leer a Rosa Chávez, una poeta guatemalteca de origen maya / Kaqchikel. La luz de sus palabras nos alumbra, nos despierta, nos reconecta con el espíritu. Desde esta civilización que enloquece ante el «progreso», ante este sistema económico que arrasa con toda forma de vida, sin cuestionar que no solo somos cuerpo físico sino también fragmento de piedra, de planta, de río, de montaña, de animal compañero. La poesía de Rosa emerge, cuestiona y rompe paradigmas.

Aunque, se trata de la antología personal de Rosa Chávez, también es el libro que escribió su madre y su abuela y, antes de ellas otras mujeres de ese linaje marcado por la violencia. Por eso nos cala y nos duele. Penetra en la fisura de nuestra memoria colectiva. Pues, aunque el espíritu es fuerza y resistencia, a veces también nos cansamos de luchar y de honrar al silencio. A veces también queremos gritarle sus verdades a esta Abya Yala mutilada, cito: «América, cómo escribir un discurso ceremonial / con tu mediocre conocimiento del espíritu / continuaré mis versos fuera de tu control y tu domesticación».

Rajawal Rib’e es un libro exquisito y a la vez incómodo, tal como suelen ser las fracturas en el alma. Porque los pueblos originarios también odiamos, guardamos rencores, tenemos astucia, podemos cometer los atropellos e injusticias más cuestionables. No somos asexuados, ni sumisos. No siempre poseemos un buen corazón ni florecemos como almas nobles y bienaventuradas.  No somos ni mejores ni peores, no estamos ni arriba ni abajo, no somos ni buenos ni malos. Simplemente humanos. Y en esa humanidad «Espíritu del camino» nos enseña a maldecir, a llorar, a lamentarnos, pero también nos ilumina y nos ayuda a sanar, a soltar las heridas del racismo, a mirar de frente para ser las comadronas de nuestro nuevo nacimiento.

Mikeas Sánchez

1

Recordar vuelve el tiempo sagrado
Kux loq’olaj ri q’ij rumal ri na’tajisanem

2

Defiende tu sangre
porque desemboca en tu corazón
defiende tu cuerpo
porque allí anidan tus palpitaciones
defiende tu espíritu
porque sin éste tu corazón se vuelve nada
defiéndete a ti y a los tuyos
a ti porque eres los tuyos
a los tuyos porque son tu corazón
por eso te repito
defiende tu sangre
defiende tu corazón.

3

Nawalito de la Muerte
protege mi vida
Nawalito de la Muerte
que los restos se los lleve el viento
Nawalito del Recuerdo
que los restos los devuelva el tiempo
Nawalito del Misterio
que los restos se devuelvan en respuestas
Nawalito del Silencio
que los restos canten en mi nombre
Nawalito del Dolor
que los restos se curen de su enfermedad
Nawalito del Miedo
que los restos no detengan mis pasos
Nawalito del Rencor
que los restos apaguen la rabia
Nawalito del Cuerpo
que los restos enciendan estrellas
Nawalito del Olvido
que los restos no empañen la memoria
Nawalito del Destierro
que los restos retornen a su lugar de origen
Nawalito de la Buena Locura
permiso para entrar en mi mente y no perderme.

4
Fosas que florecen
Despertaremos un día y el sol nos brillará en la cara
verde será nuestra mirada y una pequeña milpa nos crecerá de los huesos
muchas piedras de moler volverán a machacar nuestro nombre
seremos de nuevo masa, seremos de nuevo cuerpos, seremos de nuevo gentes,
escucharemos de nuevo los cohetes que anuncian las fiestas
caminaremos bajo las lunas y los soles de todos los caminos que van a todas las casas.
Despertaremos un día y nos sentaremos en un inmenso patio
a desgranar cada dolor, cada lagrima, cada angustia,
poco a poco iremos encontrando nuestros recuerdos alegres
despertaremos un día para por fin descansar nuestro aliento
retornará la respiración a nuestra historia y sabrán que estuvimos aquí en el pasado,
que estamos aquí en el presente, que nada nunca podrá borrar lo que fuimos,
volvimos a sentir el sol, volvimos a escuchar, volvimos a existir, podemos descansar.

5
En las líneas de nuestras manos está escrita nuestra ternura
allí retoña la dulzura de la caña
en esos surcos veremos crecer los elotes y las mazorcas
señalada está la luna y el lugar para comernos los dos deliciosamente
como suaves tortillas sanadas por el fuego.

6
Soy una anciana en un parque
el futuro se deshace en mis arrugas
alimento de mi mano las ilusiones que destruyen el techo del cielo
mi sonrisa leve y permanente toma el sol
los recuerdos son niños que me trenzan el cabello
mi mirada perdida se encuentra hacia adentro
soy una anciana en un parque
una vieja que revela su nombre al mundo extraño
camino con el vientre vacío
y las enormes ganas de voltear al mundo
cada día me vuelvo más pequeña
cada día mis huesos disminuyen
cada día mi memoria se apolilla
ya no reconozco el gesto de las manos
paso la tarde enhebrando la aguja del silencio
vuelvo a la ingenuidad del calzado pequeño
y afortunadamente he perdido la capacidad de morir por alguien
soy una anciana en un parque
una mujer con la vida jorobada
una siniestra mirada libre de culpa
tengo dos piernas de carne
y una de madera tallada con el rostro de mi amor
soy  todas las de mi especie
y clamo por cada una de mis vidas y mis muertes
finjo que no tengo miedo y en realidad no tengo miedo
Soy una anciana en un parque
los años solo confirman la edad de mi secreto
me entrego sin reparo al destino
ya no me atormenta el pasado
estoy despierta hace mucho tiempo.

7
Sobreviví al incendio de mi cuerpo
Sobreviví el estallido de la carne
Sobreviví a las cadenas en los tobillos
Sobreviví al fierro en mis venas
Sobreviví a la ausencia de las letras
Sobreviví al escarmiento del capataz
Sobreviví a la pira donde fueron quemados los libros sagrados
Sobreviví al exilio redentor
Sobreviví al canto de las sirenas y las lloronas
Sobreviví a la realidad nacional
Sobreviví a la persecución y al calabozo
Sobreviví a las sequías del deseo
Sobreviví a la extrema dulzura
Sobreviví a la perforación de las palabras
Sobreviví a la noche de la poesía en la garganta
Sobreviví a masacres
Sobreviví a la verdad que rebosaba de las lenguas
Sobreviví al drama de la carne y la pólvora
Sobreviví al amor que no cabe en una persona
Sobreviví a la tormenta en el hueso derruido
Sobreviví a la miserable tumba abandonada
Sobreviví a la pérdida de mis huesos florecidos
Sobreviví al salvajismo de la civilización
Sobreviví a tu desnudez anclada en la memoria
Sobreviví a la bestialidad de un solo recuerdo
Sobreviví al exterminio del fuego sobre la montaña
Sobreviví a la aceptación del destino
Sobreviví a mí misma.

8
Lancé hacia atrás las flores del mal
para recoger otras nuevas
más terribles y más bellas.

9
Soy una mujer morena
no le tengo miedo a la palabra que me arrebató la guerra
camino confiando en que tantas muertes me regresaran a la vida
mis trece sentidos se han ofrecido jugosos a las manos del tiempo
por mirar de frente me han dicho india creída
por buscarme en las verdades enterradas
por nombrar lo que me apretaba la garganta
me han dicho india resentida
no olvido que un compañero de juegos en mi primera infancia
me dijo:
las indias no pueden saltar
y yo pego brincos que truenan, que revientan
que le sacan chispas a la rudeza de aquel desprecio
porque mi piel morena ha decidido sentir el tacto de la libertad
me han dicho sangre rancia, mal ejemplo,
no quiero ser ejemplo
soy sangre caliente que atiende el llamado de mi voluntad
soy espíritu al que le nacen deseos, espinas, raíces, troncos,
llamados de este y otros tiempos
morena, sudorosa, sinvergüenza
apalabrada carne morena
carne que baila, que baila con los ojos abiertos y cerrados
que recupera su movimiento
carne y huesos que danzan por toda la alegría y el baile
que le fueron negados a mis ancestras
boca que mastica hongos en el invierno del futuro
boca infantil que fue saqueada por la brutalidad
boca que recupera su canto, su grito, su saliva.

10
Quiero ser la comadrona de mi nuevo nacimiento, acomodarme en el vientre de mi madre, transmitirle fuerza a mi madre cuando me alumbre, transmitirle fuerzas a mi espíritu cuando me alumbre, recibirme, sobarme la frente, sobarme el vientre, darme mi primer baño de agua dulce, cubrirme el frío, arroparme y espantarme el miedo a este nuevo mundo, soplar la dureza del mal tiempo, renacerme.


Rosa Chávez. Poeta de origen Maya Kiche' Kaqchikel de Guatemala.  Ha publicado los poemarios Casa Solitaria, Piedra Aba'j, El corazón de la piedra, Quitapenas, AWAS Secretos para curar, Abya Yala, Tijax y su reciente antología, Espíritu del camino Rajawal ri b’e, publicada en 2025.
Enuncia a la poesía como la columna vertebral de su práctica y desde allí traduce su trabajo multidisciplinar, que abarca la performance, el vídeo y la experimentación sonora.
Ha sido ampliamente antologada y traducida al maya kiche', inglés, francés, noruego y  portugués entre otros.
En 2024, recibió el Impact Award Prince Claus de los Países Bajos, como un reconocimiento a su obra y trayectoria.

Mikeas Sánchez. Nacida en Ajway, Chiapas, México. Es escritora, productora de radio, traductora, mujer medicina y maestra en Didáctica de la Lengua y la Literatura por la Universidad Autónoma de Barcelona. Heredó la sensibilidad poética de su abuelo Simón Sánchez, chamán, músico y danzante. De él aprendió el ritmo y la musicalidad de los rezos tradicionales. Su trabajo está nutrido de la oralidad del pueblo zoque. Sus poemas han aparecido en diversos medios nacionales e internacionales. Ha publicado 9 libros de poesía, incluido How to Be a Good Savage and Other Poems, traducido al inglés por Wendy Call y David Shook, galardonado con la Medalla de oro a la mejor traducción en el 2024 International Latino Book Awards, incluido en la lista larga del mejor libro de poesía traducido al inglés por el PEN internacional en 2025 y finalista al mejor libro de traducción Big Other 2025. Actualmente, es conductora de Plural TV, el canal de la Suprema Corte de la Nación.

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