¿POR QUÉ AHORA?

El escritor y sociólogo Memo Acuña analiza –desde un enfoque sociológico– el fenómeno de las comunidades «Therian» en Costa Rica

Memo Acuña / Escritor y sociólogo costarricense

Los centros comerciales les empiezan a restringir la entrada por motivos de seguridad.  En ciertos negocios el derecho de admisión es aplicado y su presencia es prohibida. 

Este febrero tan dístópico como largo nos ha traído a Costa Rica la aparición del fenómeno Therian, asociado a corrientes de comunidades digitales que buscan agregación bajo la premisa de identificarse como un “animal no humano”, actuar como uno de ellos, sentir como uno de ellos. 

El tema ha emergido como la espuma. Es cierto que algún tipo de pánico moral sentir se ha instalado y ha dejado salir juicios de valor en contraposición al argumento. Y es que ciertamente en épocas de redes sociales la crispación, el linchamiento y el juzgamiento ad portas están a la orden del día.  

Resulta curioso conocer que este fenómeno emergió hace 25 años en la sociedad estadounidense, vinculado con las primeras identidades digitales que parecieron con la internet como nuevo vector social.  

Antes de considerar algunos elementos en el orden sociológico que nos ayuden a entender estos comportamientos, quizá debamos recordar un aspecto que acompaña el desarrollo histórico de las sociedades. 

Hemos dicho que cada escenario social  está marcado en su tiempo y espacio por una estética hegemónica y predominante. Y a cada una de ellas corresponde entonces una práctica antiestética que no necesariamente busque una transformación estructural en el orden de las cosas.  

Estas antiestéticas, dicho sea de paso, tienen a las personas jóvenes como principales representantes.  En el caso de Costa Rica recordamos a los camisetas negras, los punk, los skinheads, los Emo, como expresiones de una respuesta contracultural en un mundo organizado de cierta manera.  

En particular y desde el plano sociológico, la irrupción mediática y viral de los grupos Therian parece ir más allá de un elemento cuantitativo. La masividad no es característica aún en un país como el nuestro, pero sí lo son las narrativas alrededor de su presencia y posible amenaza: es la antiestética del otro operando sobre el miedo y la incertidumbre ante lo estraño, lo que se sale del modelo.  

Tres elementos por ahora nos acompañan en la argumentación: 

  1. Identidades emergentes: apelamos a Sigmund Bauman en su explicación sobre las identidades líquidas, marcadas por la crisis de las instituciones tradicionales como la familia, el trabajo, la religión y la pérdida de los relatos que antes nos articulaban en un proyecto colectivo: la nación, al decir de Benedict Anderson, ha dejado de ser imaginada.  Por otra parte, Judith Butler nos inquiere en su propuesta acerca de la performatividad de las identidades.  Es decir, estamos en presencia de procesos que de construyen y rompen el molde de lo establecido. 
  2. Tribus urbanas. El sociólogo francés Michell Mafesoli ya lo había señalado décadas atrás: se trata de colectivos caracterizados por la agregación de intereses, agrupaciones que comparten estilos, valores y formas de apropiarse del espacio urbano. 
  3. Construcción del espacio social desde las redes sociales. Acá aparece la relación entre lo privado y lo público en la que el cuerpo cobra un lugar central. El sociólogo mexicano Rodrigo Parrini habla de los “cuerpos incircunscritos” para referirse a aquellas corporalidades públicas y expresivas. 

Tras estas tres dimensiones, se deben acotar dos últimos señalamientos: se trata de un fenómeno fuertemente asociado a las identidades digitales contemporáneas y su aparición en Costa Rica hoy está asociada con un rasgo absolutamente estructural. 

Hace mucho tiempo dejamos de hablarnos como sociedad. Y los vasos comunicantes intra y entre generaciones se disiparon. Esto ha afectado particularmente a los sectores jóvenes de nuestra sociedad.  

Recordemos un estudio publicado en 2025 por la Fundación Friedrich Ebert Stiftung (FES) sobre las percepciones de las personas jóvenes costarricenses acerca de la democracia y el autoritarismo.  

Cuando se les consultó sobre los principales problemas que los aquejan como generación señalaron la pobreza, el desempleo y la falta de acceso a derechos como la salud y la educación (un 55%) así como el crimen organizado y el narcotráfico (un 50%).

Todas estas son variables que explican un vacío cultural que es trastocado en estas identidades líquidas y performativas.  Es tiempo entonces de hacer observación crítica y dimensionar la temporalidad con la que estas prácticas suelen aparecer y luego disiparse. Tras las máscaras hay alguien que desde hace rato quiere hablarnos. 

Los retos como sociedad son mayúsculos: la violencia, la exclusión, la discriminación y la construcción de un sentido colectivo esperan por nuestras mejores energías.  Usémoslas allí, entonces. 

Guillermo Acuña González (Costa Rica, 1969). 
Sociólogo con una especialidad en comunicación social.  Doctor en Ciencias Sociales Docente universitario, investigador social en temas migratorios internacionales por más de 25 años.

Fue actor en los grupos de Teatro GRUTEACAS (Grupo de teatro Castella) y GIRASOL (Grupo de teatro de la Universidad de Costa Rica).

En poesía cuenta con 10 títulos publicados en Costa Rica, España, Guatemala, El Salvador y Honduras.  En cuento publicó "Por vivir en quinto patio", con Editorial Perro Azul (Costa Rica) y Volver a VOSTOK (Guatemala) y en Ensayo, la obra ganadora del Premio Nacional de literatura en Costa Rica en dicha categoría con “Déjennos pasar. Migraciones y trashumancias en la región centroamericana”, publicada por Editorial Amargord, España. En 2024 publicó con la misma editorial el ensayo basado sobre su tesis doctoral El Cuerpo Migrante.  La invención del cuerpo migrante en Costa Rica. Poder y Respuestas en un Sistema de Gubernamentalidad Migratoria (1862-2020). Ha aparecido en Antologías de poesía en Alemania, España, México, Guatemala, Estados Unidos, Argentina y Costa Rica. Su obra poética ha sido traducida al árabe, italiano, inglés y portugués.

Ha sido invitado a participar en Festivales Internacionales de Poesía en Colombia, Venezuela, Ecuador, Argentina, EL Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua y México. Su obra poética ha sido traducida al árabe, italiano, inglés y portugués. Ha sido Jurado de premios nacionales e internacionales en investigación cultural, arte, educación y géneros literarios como la poesía y el cuento. Ha organizado eventos literarios relacionados con la migración, tales como encuentros, lecturas y talleres, a nivel nacional y regional centroamericano. Es miembro coordinador nacional del Capítulo Costa Rica del Movimiento Poético Mundial (MPM). Desde 2018 desarrolla un trabajo de sensibilización sobre el tema migratorio utilizando el arte como herramienta. Conduce un espacio de comunicación virtual sobre arte llamado “zona de recarga” que puede ser consultado en sus redes sociales.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.