Un no tema en el debate

Elecciones presidenciales en Costa Rica

Costa Rica celebró elecciones presidenciales el mes pasado, en abril será la segunda ronda. ¿Hay temas que los candidatos no están abordando desde la perspectiva correcta?


Memo Acuña | Sociólogo y escritor costarricense


Las sextas elecciones presidenciales del nuevo siglo llevadas a cabo el pasado 6 de febrero [en Costa Rica] confirmaron varios elementos en la evolución de las culturas políticas costarricenses. 

En primer término, la desafección con la política como norma, provoca entre otras cosas que sea inalcanzable un resultado en primera ronda. Como viene sucediendo ya en otros contextos, al menos en América Latina, el desgaste de los sistemas democráticos permea el ejercicio electoral: la ciudadanía no se siente convocada. 

En segundo lugar y muy de la mano con esta primera dimensión, la confirmación de un desencanto que una vez más se ubica en la epidermis de las costas, los territorios rurales, la periferia. 

La desatención crónica propiciada desde el centro del país hacia estos espacios marcados por la pobreza, la desigualdad y la gestión y administración fáctica, terminan por expresarse en un abstencionismo que ya ahora sí tiene visos de perpetuarse. No es apatía lo que expresa este hecho: es enojo, cansancio, hastío, soledad. 

Un tercer elemento coloca la calidad de la democracia costarricense en el centro de la discusión. Quizá fue pasado por alto en los análisis posteriores al desarrollo de las elecciones de febrero anterior, pero debe tomarse en cuenta el desafío planteado a la institucionalidad costarricense por la misión de observación internacional que acompañó el proceso. 

Fueron dos señalamientos en concreto los que formuló: trabajar más y con firmeza el tema del abstencionismo y garantizar un acceso igualitario a todos los partidos políticos a los mecanismos de comunicación y divulgación existentes. De nuevo, desafección y acceso parecieran mostrar algunas debilidades del sistema, lejos de la caricatura acerca de la «fiesta electoral» con que suelen narrrarse estos procesos. 

Está claro que no todos entraron a la fiesta ni todos quisieron estar allí. 

De cara a la segunda ronda en abril próximo, las dos opciones contendientes han empezado a señalar el camino, tratando de diferenciar sus tesis y sus argumentos. Otra vez el país pareciera estar en una encrucijada obligado por las circunstancias. Y de nuevo, el rigor de la lectura de sus propuestas es tarea obligada para tomar decisiones sobre eventuales apoyos. 

En lo que a nuestras preocupaciones respecta, la consideración sobre Costa Rica como escenario migratorio debe ser tomada en cuenta. Desde esta columna hemos reflexionado en extenso sobre el tema de las movilidades humanas en todas sus variantes. 

Por ello, nos alerta el hecho de que en ambas propuestas programáticas no aparezca del todo en un caso o en el otro caso continúa abordándose desde una perspectiva securitaria y restrictiva alejada de los mecanismos de implementación de los derechos humanos. 

Este tema no es menor en un país cuyo 12 % de su riqueza es generada por el trabajo que realizan hombres y mujeres trabajadores migrantes. La invisibilización de sus aportes y la negación de su importancia social, el tratarse justamente como un «no tema», terminan por legitimar luego conductas reprochables de discriminación y xenofobia. 

Para que la calidad de la democracia costarricense eleve su nivel, todos los aspectos deben ser considerados. Comencemos por reflejarlos en su importancia social y política: todas las personas cuentan. Todas.



MEMO ACUÑA (Costa Rica, 1969). Sociólogo y escritor costarricense con posgrado en Comunicación Social. En la actualidad prepara su tesis de doctorado en Ciencias Sociales, UNA, Costa Rica. Fue profesor investigador de FLACSO Sede Académica Costa Rica (2005-2011) y tuvo a su cargo la Dirección del Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO) de la Universidad Nacional (2012-2017). Como escritor ha sido invitado a varios Festivales Internacionales y encuentros de literatura y poesía a nivel latinoamericano. Ha organizado eventos literarios, encuentros, lecturas y talleres, a nivel centroamericano, relacionados con la migración. Acompaña un espacio de escritura creativa denominado Taller del Sur, en la Universidad Nacional, Costa Rica. Ha publicado en total ocho poemarios y lo ha hecho en Costa Rica, Honduras, El Salvador y Guatemala, un libro de cuentos (Costa Rica) y uno de ensayos titulado Déjennos pasar. Migraciones y trashumancias en la región centroamericana (Editorial Amargord, España, 2019). Por esta última publicación obtuvo en Costa Rica el Premio Nacional de Literatura Aquileo J. Echeverría en la rama de Ensayo, 2020.

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