La escritora salvadoreña Claudia Denisse Navas comenta la publicación «El florecer de los tulipanes», un material que aborda el asesinato de cuatro periodistas neerlandeses en marzo de 1982 en El Salvador, y que fue presentado recientemente en el foro “Casos de la guerra civil salvadoreña: ¿Dónde estamos y hacia dónde vamos?”
Claudia Denisse Navas | Escritora
El florecer de los tulipanes. Memoria, verdad y justicia 44 años después del asesinato de los periodistas holandeses en El Salvador es el segundo libro escrito sobre cómo cuatro periodistas neerlandeses fueron emboscados y masacrados en Chalatenango la tarde del 17 de marzo de 1982. El libro fue presentado el 10 de abril del año en curso por la Fundación Comunicándonos, la Asociación Salvadoreña por los Derechos Humanos ASDEHU y el Reino de los Países Bajos. El evento tuvo lugar en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas UCA, en el foro “Casos de la guerra civil salvadoreña: ¿Dónde estamos y hacia dónde vamos?”.
Los antecedentes históricos al asesinato de los periodistas nos llevan a cincuenta años atrás, justo a febrero de 1932 cuando el Estado responde militarmente al alzamiento de indígenas y campesinos que se pronunciaron por la recuperación de tierras comunales, mejora de las condiciones laborales y el derecho a tener voz en las decisiones públicas. En el siguiente medio siglo, el país se ve regido por dictaduras militares, la represión sistemática e impune contra el reclamo de la justicia y el cumplimiento de derechos humanos.
En la década precedente al asesinato de los periodistas, El Salvador había escalado en los niveles de violencia política y social hasta llegar al inicio formal del conflicto armado. La década de los años ochenta se caracteriza por el incremento de masacres a civiles desarmados, desplazamiento de la población rural de áreas en conflicto y la persecución contra periodistas y defensores de derechos humanos.
Los hechos centrales a que alude El florecer de los tulipanes se sitúan en las fechas 11 de marzo de 1982, cuando el documentalista Koos Koster es interrogado por la Policía de Hacienda en San Salvador, tras encontrarse información personal suya en poder de un guerrillero muerto. El seguimiento militar sobre Koster y sus tres acompañantes se intensifica; son emboscados y asesinados el 17 de marzo, en Santa Rita, Chalatenango, por una treintena de miembros del Batallón Atonal bajo órdenes de altos mandos militares.
En las siguientes semanas de marzo, el Ejército salvadoreño explica los sucesos desde la versión de “enfrentamiento fortuito”. La noticia del asesinato conmociona al pueblo y gobierno de los Países Bajos que inicia investigaciones propias y concluye que los periodistas murieron por fuego del Ejército salvadoreño, sin afirmar oficialmente la premeditación.
En 1984 el caso se archiva por “falta de pruebas”. Entre 1987 y 1989, una jueza reabre el caso, recibe amenazas contra su vida, abandona el país y las investigaciones vuelven a paralizarse. Doce años después, en marzo de 1993, la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas concluye que el asesinato fue una emboscada planificada por altos mandos militares salvadoreños y encubierta institucionalmente. Señala responsables con nombre y cargo. En ese mismo mes, la Asamblea Legislativa de El Salvador aprueba la Ley de Amnistía General, y se consolida la impunidad.
Aunque el caso permanece cerrado judicialmente, las familias de las víctimas, periodistas y organizaciones de derechos humanos mantienen viva la memoria en Países Bajos y El Salvador. En julio de 2016, la Sala de lo Constitucional declara inconstitucional la Ley de Amnistía y se abre el camino para los crímenes de lesa humanidad. En marzo de 2018, la Fundación Comunicándonos y la Asociación Salvadoreña por los Derechos Humanos ASDEHU, junto a familiares de las víctimas, presentan una denuncia penal formal ante la Fiscalía General de la República.
En los siguientes años se amplían testimonios, se constituye acusación particular y se fortalece el expediente judicial hasta que, en 2022, el Juzgado de Dulce Nombre de María, Chalatenango, ordena detenciones provisionales contra ex altos mandos militares. Los inculpados son el exministro de Defensa, José Guillermo García, el exdirector de la Policía de Hacienda, Francisco Morán y el excomandante de la Cuarta Brigada, Mario Adalberto Reyes Mena. Otros imputados ya habían fallecido para entonces.
Entre los años 2022 y 2024, la defensa presenta recursos para excarcelación y nulidad que son rechazados. Finalmente, en junio de 2025, en vista pública realizada en Chalatenango ante un jurado de conciencia civil, los tres imputados son declarados culpables. En julio se lee la sentencia que les condena a 60 años de prisión (30 años efectivos), se pide la inhabilitación absoluta de sus derechos y la condena al Estado salvadoreño por retardo de justicia y orden de disculpa pública. La defensa y la Fiscalía presentaron recursos de nulidad y apelación que aún están en trámite.
El florecer de los tulipanes aborda los avances y desafíos en el acceso a la justicia antes detallados. Además, aborda a profundidad temas como:
1. La memoria como resistencia ética y política frente al silencio, al olvido y la impunidad institucional, resistencia posible en este caso por el papel del Estado neerlandés que brindó acompañamiento político, financiero y simbólico para a familiares y organizaciones salvadoreñas.
2. El trabajo en red de periodistas, organizaciones de derechos humanos, abogados, cooperación internacional y academia para romper el aislamiento de las víctimas y sostener el caso en el tiempo frente a dilaciones y resistencias institucionales.
3. Las promesas incumplidas de los Acuerdos de Paz, la lucha de diversas organizaciones por la justicia transicional para otras víctimas y colectivos en El Salvador. Aunque la justicia en el caso de los cuatro periodistas ha llegado cuarenta y cuatro años después, se trata del primer juicio por crímenes de lesa humanidad en El Salvador.
La aplicación de la justicia está pendiente para más de mil personas, en mayoría menores de edad, que habitaban el cantón El Mozote y seis caseríos aledaños, asesinados por parte del Batallón Atlacatl de la Fuerza Armada de El Salvador entre el 11 y el 13 de diciembre de 1981, considerada la mayor matanza de civiles en la historia reciente de Latinoamérica.
Sigue pendiente también el asesinato de Herberth Anaya Sanabria, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador (CDHES), ocurrido el 26 de octubre de 1987 y atribuido a miembros de la Policía de Hacienda vestidos de civil. Igualmente en suspenso sigue el proceso judicial en el asesinato de los seis sacerdotes jesuitas de la UCA y sus dos colaboradoras, ocurrido noviembre de 1989 y atribuido a miembros del batallón Atlacatl de la Fuerza Armada de El Salvador.
El florecer de los tulipanes (de libre descarga) busca que estos sucesos no paren de contarse en reconocimiento del Derecho a la Verdad por las actuales y nuevas generaciones, verdad negada sistemáticamente por la versión oficial. Se busca también alentar la aplicación de la justicia para que sobrevivientes y familiares de las víctimas tengan acceso a ella mientras aún estén con vida.

Claudia Denisse Navas (1963). Psicóloga y Máster en Comunicación. Escribe ensayo, poesía y narrativa. Sus textos aparecen en antologías y revistas de México, Centroamérica, Argentina e Italia. Obras publicadas: Criaturas de polvo y sal (2021), Vaivén y declive (2022), Caminata sobre el fuego (2024) y Despacio hacia la ausencia (2025).
