Contra el miedo

Contra el miedo, editorial de El Escarabajo

El arte y la cultura como lugares de resistencia contra el miedo

Desde nuestro nacimiento como revista, hemos sido consecuentes con nuestro pensamiento y con la historia que nos precede. Nacimos un 16 de enero de 2021, fecha emblemática de la firma de los Acuerdos de Paz que permitió, por una parte, ponerle fin al horror de la guerra y por otra, instaurar una democracia totalmente plural en el país. Sin embargo, prácticas democráticas como el respeto a la dignidad humana, la libertad de expresión, la libertad de prensa, la existencia de un Estado de Derecho, entre muchas otras, han sido minadas lentamente por el oficialismo durante los últimos años.

El pasado 31 de julio de 2025, la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó una reforma que, al igual que Nicaragua y Venezuela, permite la reelección presidencial indefinida, hecho que robustece un sistema que muchos se niegan en llamarle dictadura. Vivimos tiempos de miedo, pero también de complicidad por parte de gremiales de abogados, empresarios, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil, líderes religiosos e incluso, profesionales y artistas. Durante los últimos años, hemos sido testigos del desmantelamiento de las pocas políticas culturales que existían en el país: desde el cierre de muchas Casas de la Cultura, hasta la desaparición de la Dirección de Publicaciones e Impresos y de la destrucción sistemática del patrimonio y bienes históricos (tanto materiales como inmateriales) que creímos en algún momento que estaban protegidos.  

Como revista El Escarabajo, no podemos guardar silencio ante la destrucción de una democracia que, aunque imperfecta, nos permitió detener el derramamiento de sangre y ejercer una serie de libertades que poco a poco se han ido extinguiendo. Del terror a las pandillas, hemos pasado al terror de Estado. Seis de cada diez salvadoreños temen expresar sus opiniones sobre política por temor a sufrir algún tipo de represalias, según la encuesta de la IUDOP en 2024. Lo del pasado 31 de julio ha abierto la puerta para que se generen, nuevamente, todas las condiciones que impulsaron la crisis que originó conflicto armado: exclusión, represión, persecución política, encarcelamiento, corrupción, la eliminación del pluralismo y la alternancia en el poder. Es un hecho que todas las instituciones del Estado, incluyendo el organismo electoral, han sido cooptadas con el único fin de perpetuar a una sola persona en el poder, y eso debería preocuparnos.

Nos acercamos a una realidad que conocimos sólo a través de las novelas de distopía, una etapa oscura donde la palabra, la memoria y la imaginación pueden ser nuestros únicos lugares de resistencia. Como revista de arte y cultura centroamericana, creemos que el silencio a veces puede ser cómplice de las atrocidades. Es por ello que recordamos, hoy más que nunca, los versos de «Por qué escribimos» del poeta Roque Dalton:

 y vendrán nuevos hombres
pidiendo panoramas.
Preguntarán qué fuimos,
quienes con llamas puras les antecedieron,
a quienes maldecir con el recuerdo.
Bien.
Eso hacemos:
custodiamos para ellos el tiempo que nos toca.

 Que el arte sea testimonio de estos tiempos.

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