Falleció el Indio Solari, leyenda del rock argentino, y hoy la columna «Puro ruido» del escritor guatemalteco Eddy Roma rememora los años en que conoció «de leídas» al cantante que estuvo al frente de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota
Eddy Roma | Escritor guatemalteco
Ante este noble tribunal declaro mi absoluto desconocimiento acerca de la música del recién fallecido Indio Solari. Está bien, ya me abuchearon y me escarnecieron. ¿Puedo continuar?
Les comentaba mi absoluto desconocimiento acerca de la música del recién fallecido Carlos Alberto «Indio» Solari, pero algo me enteré acerca de él y del grupo que comandó allá lejos, en Argentina, llamado Patricio Rey y los Redonditos de Ricota.
Los más jóvenes no lo vivieron («cómo no, el experimentado») y la gente de mi edad tal vez empiece a olvidarlo de tan presente («no estamos tan grandes, vos»), pero hace apenas treinta años dependíamos de la televisión por cable y la naciente conexión a Internet para enterarnos de qué pasaba con la música escrita y cantada en español más allá de Héroes del Silencio, Caifanes y Enanitos Verdes. La versión mexicana del MTV Latino no aportaba mayor cosa: dedicaba horas a promover los discos todavía inéditos de Molotov y Plastilina Mosh, pero el noticiero dirigido por el argentino Enrique Andrade ofrecía alguno que otro atisbo de lo que se cocinaba allá, en el Cono Sur, ese lugar que envidiaba porque recibía a todas las grandes bandas que ansiaba ver en Guatemala y hallaron su lugar en Costa Rica.
Así, un domingo de tantos me encontré con las primeras imágenes de las multitudes atraídas por el grupo Patricio Rey y los Redonditos de Ricota. Ya era la época en que la convocatoria de la banda dirigida por el Indio Solari a la primera voz y Skay Beilinson a la guitarra líder se desbordaba más allá de lo previsto, sin que el promotor del concierto se animara ante la posibilidad de recuperar la inversión. La familia ricotera acampaba, tomaba mate, armaba pogo, preparaba sus bengalas para encenderlas justo cuando todo mundo salta y corea sus canciones favoritas al unísono. Cerca, muy cerca, lista para intervenir a la menor justificación, los rondaba la cana, siempre dispuesta a repartir mandobles y alguna que otra bala perdida. Los redondos ya enfrentaban el lado poco amable de la masividad: la intromisión de la política y las siempre listas fuerzas del orden.
Más tarde, al platicar con músicos como Ernesto «Neco» Arredondo, el cantante de La Tona, bien informado acerca de la escena argentina, se amplió mi conocimiento del fenómeno ricotero. Aparte de dedicarle el álbum El Rebotante (o las fantasías de un solitario sol y el árbol de calabazas) al declararlo «profeta del nuevo milenio», junto a Charly García y Luis Alberto Spinetta, «Neco» utilizaba el tema que da título al disco para leer el texto «¿Cuánto te pagan por izar la bandera?», escrito por el Indio Solari, publicado en enero de 1990 por la revista Cerdos y peces, dirigida por el periodista Enrique Symns, según refiere el diario Página/12, y merece citarse por extenso (copio y pego):
Somos el miedo del poder de los déspotas que reside en mecanismos impersonales. El miedo de las estructuras burocráticas que desalientan las conductas exploratorias. El miedo de las grandes fortunas que se robaron de los derechos naturales. El miedo de los centros de poder que amenazan con la destrucción total. El de esos varones sensatos y «prácticos» que desean dejar su huella en la historia y creen solamente en lo que pueden forzar y controlar.
Somos el miedo de quienes nos adiestran a ser corteses cuando alguna institución nos pisotea. El miedo de quienes temen a los cambios pues su status depende de la rutina y del tiempo de otras personas. El miedo de las tecnologías caprichosas que nos obligan a valorarlas adoptando siempre sus supuestos básicos.
Hablando de copiar y pegar, cierto día llegué a las notas publicadas en los suplementos y la sección cultural de Página/12 gracias a las reproducciones disponibles en el suplemento elAcordeón y la sección cultural de elPeriódico. Podía consultar de primera mano los escritos de Mariana Enriquez, Martín Pérez y Rodrigo Fresán sin necesidad de intermediarios. De paso les echaba un vistazo a las notas locales; así supe del final de los Redonditos de Ricota y la herencia repartida a partes desiguales entre el Indio Solari (quien al frente de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado conservó la multitud que lo siguió hasta el final) y Skay Beilinson («el hecho de empezar de nuevo en una escala pequeña me permitió volver a recuperar la pasión, el gusto por tocar, por estar con mis compañeros»). Siempre los conocí de leídas, no de oídas.
El cable, el Internet y la gente que regresaba de viaje con más de algo nuevo en la mochila fueron los difusores para tener idea de quién era el Indio Solari al frente de Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota. Al igual que Luis Alberto Spinetta, pasó de producto de consumo interno argentino a tener recepción más allá de Buenos Aires. Decenas de centroamericanos manifestaron su pesar en las redes sociales y se conectaron a la transmisión del concierto de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado ofrecido en la ciudad de Comodoro Rivadavia y devenido en la primera misa coral a la memoria del Indio.

Eddy Roma (Amatitlán, Guatemala, 1977). Narrador guatemalteco. Tiene a su nombre los libros El cabezón de la banda (novela juvenil, 2000), Café con piernas (cuentos, 2011) y Pronta ficción (relatos breves, 2023). Dirige el programa Rockanroller, que se transmite cada miércoles, a partir de las 8:00 de la noche hora de Centroamérica, a través de www.1900radio.com.
