En su discurso de incorporación como miembro correspondiente de la Academia Hondureña de la Lengua en los Estados Unidos, Víctor Rodríguez Núñez reflexiona sobre la tradición de la poesía dialógica en Cuba, reivindicando la creación poética como un espacio de encuentro con el otro, de resistencia cultural y de diálogo entre las personas y los pueblos
Víctor Rodríguez Núñez | Poeta, ensayista, traductor y académico cubano
Tegucigalpa. La Academia Hondureña de la Lengua incorporó el pasado martes 26 de mayo al poeta, traductor, periodista y catedrático cubano Víctor Rodríguez Núñez como miembro correspondiente en los Estados Unidos, en una ceremonia que reunió a académicos, escritores y representantes de la vida cultural hondureña.
Considerado una de las voces más relevantes de la poesía hispanoamericana contemporánea, Rodríguez Núñez ha desarrollado una extensa trayectoria literaria que abarca la poesía, el ensayo, la crítica y la traducción. Autor de múltiples poemarios, varios de ellos distinguidos con importantes reconocimientos internacionales, su obra ha sido traducida a numerosos idiomas y publicada en diversos países, consolidando una presencia internacional que lo sitúa entre los autores más destacados de su generación.
Como parte de la ceremonia, el escritor pronunció su discurso de ingreso, titulado La poesía dialógica en Cuba, una amplia reflexión sobre la tradición poética cubana y el papel de la poesía como espacio de diálogo, conocimiento y resistencia cultural. A lo largo de su intervención, Rodríguez Núñez propuso una lectura de la poesía cubana moderna desde José Martí hasta las generaciones más recientes, destacando aquellas corrientes que han privilegiado la conversación con el otro frente al aislamiento del individuo.
Uno de los ejes centrales de su exposición fue la noción de “poesía dialógica”, entendida como una escritura que rompe con el solipsismo y reconoce la presencia del otro como condición esencial de la creación poética. Apoyándose en las ideas del filósofo ruso Mijaíl Bajtín, sostuvo que la poesía encuentra su sentido en una “fundamental no soledad sonora”, donde la voz individual se construye en relación con otras voces y otras experiencias. Para Rodríguez Núñez, la poesía auténtica no es un monólogo, sino un acto de encuentro que incorpora al lector en la construcción del significado.
El autor defendió además una concepción de la poesía como instrumento de conocimiento y transformación, capaz de cuestionar las jerarquías, los discursos dominantes y toda forma de opresión. En ese sentido, afirmó que la poesía dialógica no puede reducirse a una ideología, una estética o un programa político, sino que constituye una práctica abierta, diversa y profundamente democrática.
Uno de los aspectos más significativos de la intervención fue la manera en que Rodríguez Núñez vinculó la historia literaria de Cuba con Honduras. Al inicio de su discurso evocó la figura de José Joaquín Palma, poeta cubano que desempeñó un papel fundamental en la vida cultural hondureña durante el siglo XIX y cuya obra contribuyó a estrechar los lazos entre ambos países. Para el escritor cubano, la relación entre Honduras y Cuba constituye, ante todo, una relación poética, un vínculo cultural que trasciende las fronteras y las coyunturas políticas.
Esa misma idea reapareció en el cierre de su exposición, cuando recordó otra conexión histórica entre ambas naciones: la labor de Tomás Estrada Palma, quien antes de convertirse en el primer presidente de la República de Cuba se desempeñó como Traductor Oficial del gobierno de Honduras. A partir de esta referencia, Rodríguez Núñez propuso una de las imágenes más sugerentes de la jornada al afirmar que “hacer poesía es traducir el mundo”, reivindicando la traducción como una forma de conocimiento y de acercamiento entre las culturas.
En las palabras finales de su intervención, el nuevo académico reafirmó su convicción de que la poesía continúa siendo una de las formas más eficaces de resistencia frente a la deshumanización contemporánea. Definió el verso como lo contrario de lo adverso y sostuvo que la misión de la poesía consiste en representar, en toda su complejidad, la condición humana. “Creo en la poesía —y sobre todo en la poesía dialógica— porque es un instrumento esencial de resistencia contra la deshumanización dominante”, expresó.
La réplica estuvo a cargo del académico hondureño Rolando Kattan, quien destacó la relevancia de la obra poética e intelectual de Rodríguez Núñez, así como su contribución al diálogo cultural entre Cuba, Honduras y el conjunto del ámbito hispanoamericano. Con su incorporación como miembro correspondiente en los Estados Unidos, la Academia Hondureña de la Lengua suma a sus filas a una de las voces más reconocidas de la poesía contemporánea en lengua española.
La ceremonia concluyó con la juramentación oficial del nuevo académico correspondiente y con un brindis en honor al escritor cubano, cuya trayectoria literaria y compromiso con la poesía reafirman los históricos vínculos culturales que unen a Honduras y Cuba.




