Entre Argentina e Inglaterra, Leo Boix explora la experiencia migratoria como una geografía afectiva atravesada por la memoria, la lengua, el amor y la búsqueda de pertenencia
Leo Boix │ Poeta, traductor y crítico bilingüe
Cuando yo me vine
para Eduardo Embry
Cuando yo me vine a Inglaterra
cerré todas las puertas
de casa, y por la ventana,
mi madre, que ya había muerto, saludaba
con su pañuelo de lino perfumado.
El piano vertical tocaba sólo,
insistente, de atrás para adelante,
el gato lloraba desconsolado,
el Río de la Plata aullaba por la ribera de Quilmes,
con sus camalotes y cuerpos olvidados.
Las ventanas de mi casa,
que estaban pintadas de rosa, celeste y verde claro,
daban al patio pequeño.
Papá alimentaba al limonero de sus sueños
con cucharita de lata y yerba buena,
imaginando la extensa carta al hijo pródigo.
Mis novios se escondían en los áticos,
las plantas suculentas
hablaban con los horneros
como por arte de magia.
Cuando yo me vine para acá guardé los zapatos,
los dejé uno a uno en una fila perfecta,
traté de atar todos los cabos
y cerrar de algún modo los cajones
para regresar un día a buscar
quién sabe qué cosas,
alguna tarde inmensa bajo el cielo celeste de la patria,
con sus costumbres, sus montañas, sus fantasmas,
y todo aquello
que hoy ya no me pertenece.
Llamada
El día que decidí no regresar a Argentina,
busqué una cabina para explicarle a papá
que me quedaba, la línea se entrecortaba,
yo estaba sentado ahí mientras la gente
iba y venía rápido sin darse cuenta de nada.
Earl’s Court era una postal en otra lengua.
Comenzamos con cosas de meteorología,
acá el invierno, allá el verano, el abuelo
se moría lentamente, las plantas tropicales
que había cuidado en vacaciones se secaban.
La charla siguió hasta el momento de decir:
ésta es ahora mi morada. Papá no hablaba.
De regreso al bedsit las cortinas para tapar
la luz gris que se gastaba, una hilera de taxis,
hormigas negras. Esa noche cociné para mí
para recordar el día en que todo ya empezaba.
El corazón en la boca
No escribir por años, no repetir
la palabra mundo, volver ayer, hoy
desde el otro lado del espejo, ver
ese cuerpo transparente, el corazón
en la boca, abriendo y cerrárndose
como una anémona. Volver entonces
a decir con esa lengua materna
que ellas bailaron, que aquel sol
después del temporal, que los días
se extendían dormidos— así habló
el espejo, así delineó la palabra
casa, la letra O y entonces él habló
mientras dormías, te buscó lento,
desnudo. El cuerpo se abrió oro.
Solsticio
Hoy es verano y yo sigo
en el jardín esperando
no se qué, todo es trópico
en este verde londinense
de plantas y flores exóticas
con las que hablo cada día
como si fueran hermanas
del alma. Miro al carbonero
entrar y salir del jardín,
a dos cuervos jóvenes
aparearse en el fresno,
las hormigas voladoras
se lanzan hoy al abismo
y desde lo más alto,
gaviotas en un círculo
que se repite. Ola de calor
en la ciudad vacía y acá,
la sombra de la mimosa
se expande larga mientras
las suculentas duermen
la siesta del domingo.
Nosotros nos sentamos
en la mesita de atrás
sin decir nada, dos
hombres lado a lado,
las manos gastadas casi
tocándose lento, los dos
observando este milagro.
Taquito de reina
Sentado atrás en este jardín de Londres,
me quedo viendo a la mosca, el verde metálico
es un oráculo, prestá atención Leonardo, y ahí
las hojas rendondas del nasturtium
se expanden por todos lados, mirá
el limonero en la maceta, símbolo
de algo que ha muerto en Argentina
y que acá busca ser resucitado.
O las plantas perennes que vuelven
o los dos cuervos que suben y bajan
del fresno como amuletos
o dos hombres, los amantes.
Trato de pensar en algo, en todo el verde,
prestá atención Leonardo, concentrate,
mientras vos dibujás allá arriba
en tu estudio amarillo
por horas y horas, así
como en trance, semi-dios
de pinceles que acumulan
tinta y colores y agua en tarro.
Por qué me quedo acá
por días y días, como mirando
las alberjillas, las rosas, los geranios
a medida que el verano inglés
asoma, se desprende y yo tratando
de contarte por las noches
cómo el cuerpo recuerda, se amolda
a todo este verde, a nosotros, este jardín
que de a poco vamos hilvanando.
Épica
Leyendo los fragmentos épicos griegos,
descubro que en una ánfora, un poeta
perdido del siglo VII antes de Cristo
escribió sobre dioses inestables
y extrañísimos del Olimpo
y una fiesta en las alturas
donde todo terminó rápidamente
mal y en una competencia
de belleza y palabras vengativas.
Yo leo acá estos fragmentos
en el librito verde de la colección Loeb
desde el fondo de mi jardín tropical
en Camden, en este verano
que parece de Argentina,
cuando pasan los colectivos rojos
como elefantes destemplados
y parece que llueve, pero no,
¿Serán los dioses?
Estos fragmentos del pasado
como rompecabezas
la memoria en partes que me llega
de nuestro viaje a Creta, ¿Te acordás?
cuando por una araña saltarina
en el coche alquilado
casi chocamos por la ruta
de camino al monasterio de Arkadia
donde ni bien llegar nos quedamos
mirando las rosas, el patio interno,
los dos demasiado cansados
pero tal vez felices y shoqueados
antes de visitar el osuario antiguo
con los huesos de los monjes,
las calaveras en filas en cabinetes,
y vos con voz cansada
dijiste de repente,
¿Y qué épica nosotros
estaremos armando?
Geografías
Del otro lado del mar
allá donde los barcos
cazan inmigrantes y
las luces de los faros
giran, en el horizonte
mas allá de la escollera
y de los bancos de arena,
el mar acá es una línea
extensa que recordamos
cada vez que pensamos
en Inglaterra y es julio
o agosto y los veraneantes
se acercan con sus bolsos
escapando de la ciudad
Del otro lado del mar,
la otra patria asoma,
la otra casa allá, la otra
familia que ahora duerma
cada vez que imagino
donde está Argentina.
*

Leo Boix (Buenos Aires, Argentina) es poeta, traductor y crítico bilingüe argentino-británico, radicado en Londres. Es autor de los poemarios en español Un lugar propio(2015) y Mar de noche (2016), ambos publicados por Letras del Sur Editora en Argentina. En inglés ha publicado Ballad of a Happy Immigrant(Chatto & Windus, 2021), elegido Wild Card Choice por la Poetry Book Society y uno de los cinco mejores libros de poesía del año por The Guardian, y Southernmost: Sonnets(Chatto & Windus, 2025), finalista del prestigioso Forward Prize y seleccionado entre los libros del año por The Guardian, The Telegraph y The Week.
Sus poemas, ensayos y traducciones han aparecido en numerosas revistas y publicaciones de América Latina, Reino Unido y Estados Unidos, entre ellas Letras Libres (México), POETRY, The Poetry Review, Poetry London, PN Review, Modern Poetry in Translation y World Literature Today, así como en antologías como 100 Queer Poems (Vintage) y The Forward Book of Poetry. Ha sido nominado al Bridport Prize y seleccionado en la lista larga del National Poetry Competition de Inglaterra.
Boix es editor y traductor principal de Hemisferio Cuir: An Anthology of Young Queer Latin American Poetry (Fourteen Publishing, 2025) y ha traducido y difundido en inglés la obra de importantes autores latinoamericanos, entre ellos Diana Bellessi, Jorge Eduardo Eielson, Liliana Ancalao y José Watanabe. Su trabajo ha recibido, entre otros reconocimientos, el Bart Wolffe Poetry Prize, el Keats-Shelley Prize y una beca PEN Translates. Sus textos han sido encargados por instituciones como Tate Modern, Kew Gardens, Projekt Europa y la National Poetry Library. Co-dirige Un Nuevo Sol, proyecto dedicado a promover y acompañar a escritores latinoamericanos en el Reino Unido. En julio de 2026 fue elegido Fellow de la Royal Society of Literature (RSL).
