Un escritor guatemalteco y uno andino dan testimonio de la obra del artista visual Héctor Véliz: Poesía invisible
Vania Vargas | Escritora guatemalteca
El artista guatemalteco Héctor Véliz viene de la poesía. Se ha dedicado a explorar sus pasillos, cuando no está recorriendo la ciudad como visitador médico o como Bombero Voluntario. La publicación de varias plaquettes da testimonio de su tránsito.
En un espacio urbano, en la que hay muchos poetas, pero son contados los poetas visuales, Véliz ha dedicado los últimos años a esta exploración. Eso es lo que me cuenta, mientras me guía entre la oscuridad de la Galería de Proyecto Poporopo de Ciudad de Guatemala. Un cuarto levemente iluminado por luz negra en el que han permanecido en exhibición tres instalaciones que conforman su Poesía invisible.
Un tendedero, un facsímil y un pergamino que serpentea, como flotando, y que parece haber emergido de la máquina de escribir que su madre adquirió, luego de vender algunas pertenencias para que él y sus hermanos aprendieran Mecanografía.
Series de páginas que van de la sobriedad a la sobresaturación. En donde aparecen palabras, letras dispersas, la estructura de cuartetos, sextetos y sonetos, que sí existen, que fueron escritos por él en la manera clásica, pero de los cuales solo queda un rastro estructural. Ese que se revela con la luz negra que los hace brillar, como si se tratara de los huesos radiografiados de un esqueleto en el que se sostiene la escritura.
El proyecto fue trabajado a lo largo de dos años junto al poeta y editor Simón Pedroza. Quien, luego de una pausa ─tras 25 años frente a Ediciones del Mundo Bizarro─ volvió al ruedo editorial transformado en Bizarra Nova. Un espacio fiel a sus inicios experimentales y artesanales, en el cual, la Poesía invisible de Véliz aparece como primer lanzamiento.
Hoy, para acercarnos un poco más al trabajo de Véliz, reunimos algunas fotografías de Carlos Alonso que documentan el proceso, y a dos autores y tres textos que hablan al respecto:
Manifiesto para una poesía invisible y el texto de sala de la exposición, a cargo de Javier Payeras, así como Breves notas para una poética de lo invisible, del escritor andino Agustín Guambo. Acompáñennos con su lectura.

VANIA VARGAS (Guatemala). Poeta, narradora, editora y periodista cultural independiente. Autora de los libros de poesía Cuentos infantiles, Quizá ese día tampoco sea hoy, Los habitantes del aire, y Señas particulares y cicatrices. Libros de los cuales han salido algunas selecciones publicadas en Chiapas, México; Puerto Rico y Montevideo, Uruguay, así como la reunión de poemarios bajo el título Relatos verticales. En narrativa ha publicado Después del fin y Cuarenta noches. Es, además, coordinadora de los libros de ensayo Nuevo Signo: siete poetas para nombrar un país; y Luz: trayecto y estruendo -una aproximación colectiva al legado literario de Luz Méndez de la Vega. Ha sido invitada a las ferias del libro del Zócalo, Panamá y Guadalajara, así como a los departamentos de Español de la Universidad de Stanford, en San Francisco, California, y la Universidad de Copenhague, donde compartió su trabajo. Fue parte de los Festivales Internacionales de Poesía de Granada, Nicaragua; Quetzaltenango, el latinoamericano de poesía, Ciudad de Nueva York; Medellín, y Leiria, Portugal.
