El simbolismo tangible. La filosofía de la pintura conceptual salvadoreña

La pintura conceptual salvadoreña
Detalle en grises de «4 generaciones», obra de Miguel Mira.

Francisco Zayas

Sin duda es uno de los artistas conceptuales que más ha experimentado el efecto de los colores y las formas, lo ha hecho a través de un estudiado proceso de creación intelectual. Un proceso a la vez espontáneo y que resulta de una búsqueda interna constante. Esta búsqueda, consciente e inconsciente, se debe en buena parte por las influencias directas del expresionismo abstracto y el minimalismo norteamericano, las cuales han sido ampliamente estudiadas por el artista.

Su experiencia plástica —que obviamente va mutando con el tiempo— le ha permitido desarrollar una obra visual semejante a un «texto pictórico» —según sus propias palabras— donde, en cada serie, el concepto cambia con el tema. Esto le permite crear figuras multiformes utilizando una estudiada paleta de colores donde cada uno, «incide en la técnica de la expresión y la armonía». «Esta técnica me permite expresar materialmente conceptos como la energía, el éxtasis e incluso ideas concretas con las cuales busco y consigo ese diálogo entre la obra y el espectador».

Habiendo estudiado en los Estados Unidos, su contacto con las escuelas de Nueva York (expresionismo abstracto) y West Coast (abstracción) fue muy significativo en su proceso de formación como artista visual, ya que le permitió un riguroso estudio de la forma así como de los efectos del color (teoría del color), formación que le permitió la creación de un estilo propio, reconocible.

Entre sus influencias están James Grant, Hans Hofmann, Richard Diebenkorn, Robert Motherwell, Helen Frankenthaler, Franz Kline, Mark Rothko y Clifford Still.

La obra de Francisco Zayas está fundamentada en un riguroso estudio del color y el espacio, donde el color define la forma y la composición. Su característica es la ausencia de la línea que a su vez define el contorno. Con amplios campos de color consigue crear límites indefinidos que en muchas ocasiones semejan sensaciones de colores suspendidos en el lienzo. Su obra lleva implícita un juicio, una idea o una significación.

Licenciado en Bellas Artes por California College of Arts and Crafts, egresado de la licenciatura en Diseño Gráfico de la Universidad Dr. José Matías Delgado posee además estudios en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de El Salvador, entre otros.


Óscar Soles

Es, a mí parecer, uno de los artistas abstractos y expresionistas más completos, con una larga trayectoria en la pintura conceptual, posee un mundo y un lenguaje propio y un estilo único ampliamente reconocido dentro y fuera de nuestras fronteras.

La obra de Óscar Soles se caracteriza por su fuerza expresiva, donde la expresión —valga la redundancia— es un «vehículo visual organizado» que a su vez es el fundamento de un trabajo donde forma y contenido, fluyen inflamados y degustados hacia el receptor. O sea, lo que llamamos la fuerza del diálogo, pues sobre esta conjugación se han decantado las corrientes y escuelas a través de los tiempos. En el arte abstracto estos elementos se funden en un todo que «abre» otras sensaciones; que van más allá de lo formal y se reinventan en otro lenguaje próximo al instinto.

«En el plano social puede comulgar con los espacios, no solo engalanándolos, también es capaz de tocar nuestros sentimientos intuitivos», señala.

En cuanto a las influencias revela que es difícil determinar una corriente definitiva en el sentido de que el arte abstracto es tan antiguo como la humanidad misma, ahí tenemos ejemplos notables en Mesoamérica, Euroasia. Europa en la modernidad, desde principios del siglo XX. No obstante, podemos citar al Expresionismo abstracto norteamericano como una de sus últimas influencias principalmente porque mucha de la obra de Óscar Soles tiene un sentido de elaboración espontánea y a la vez de construcción progresiva.

Fue alumno de Carlos Cañas y uno de los jóvenes pintores que iniciaron el modernismo en El Salvador. Su obra actual converge entre el dibujo expresionista de contenido social y la abstracción.


Mauricio Linares

Uno de los objetivos de la obra de Mauricio Linares es transmitir aproximaciones acerca de las infinitas dimensiones del espacio y el tiempo, todas sus obras destacan ese interés para representar la relación entre el espacio y el tiempo tratando de relacionar el micro cosmos y el macro cosmos y fijar así una escala definida y multidimensional.

«Estoy interesado en el movimiento cíclico: la memoria de los fenómenos naturales, las transiciones de la materia física así como las secuencias y las facetas suspendidas y alteradas en el tiempo», (Mare Vitalis/acrílico sobre lienzo/2014).

Muchas de sus escenas muestran el espacio como un contenedor sin bordes consolidados, en ellos «la materia, la materia oscura y la energía, desarrollan elementos y acciones perceptibles e imperceptibles».

En su pintura las capas traslúcidas se convierten en factores decisivos de toda la ejecución, las sensaciones de profundidad son creadas con movimientos y trazos rítmicos controlados e incontrolados donde cada uno —cada trazo o capa de color— es dirigido «hacia las rutas fluídas del enigma cósmico». Es por esta razón que estos sucesos a los que llama «sucesos energéticos», son acciones comprables a los procesos de crecimiento espiritual interno.

Con la superposición y la yuxtaposición de varias capas de colores traslúcidos y otros materiales, el artista plasma imágenes que muestran «un sentido del tiempo encapsulado único», pero a la vez manteniendo una especie de relación de alteraciones y suspensiones;  ya que las imágenes mismas —aunque paradójicamente aparezcan como fijas o congeladas en el tiempo— intentan sugerir más un estado de permanente movimiento y transformación.

«Me interesa dejar evidencia de que la obra puede continuar modificándose», señala, sobre todo porque como artista conceptual «estoy fuertemente comprometido en interpretar otros sentidos del tiempo sin límites».

Linares a menudo utiliza los materiales de la zona en la que está creando ya sea como materia o como referencia (pigmentos orgánicos, por ej.). También recurre a la documentación fotográfica, la toma de video, la información científica y por supuesto la observación in situ; para aclarar sus especulaciones y ampliar la información con la cual enriquecer o agregar al tema o la idea en cuestión.

Sus imágenes provienen de la observación directa de los fenómenos climáticos ya que otra de sus preocupaciones es capturar la esencia de transición de la naturaleza, «en lugar de perseguir interpretaciones descriptivas». La luz es otro factor determinante ya que forma parte de un proceso natural «como una forma de inducir visualizaciones espirituales», agrega.

En esta etapa surgen las vistas aéreas que representan los estados de transformación constante del paisaje (Cráter/acrílico y arena sobre tela/2007 y, En este devenir, acrílico sobre tela/1992).

Como parte del proceso conceptual utiliza referencias de corrientes y estilos artísticos distantes en el tiempo y a veces contrastantes pero que conjugan a la perfección en muchos sentidos, logrando en ocasiones una fórmula que le permite narrar su propia metafísica.

«Creo que mi trabajo está más cerca del biomorfismo que de la abstracción concebida como figura, producto de las ideas y formas puras de la filosofía griega».

Mauricio Linares nos invita a experimentar la sensación de incertidumbre espacial (siempre presente en su trabajo), una sensación que nos supera si vemos hacia el espacio exterior luego visualizamos el planeta tierra y después (bajo el microscopio), observamos el flujo sanguíneo: «Lo que supera nuestra percepción más común del entorno y, sin embargo, está presente pese a nuestras limitaciones perceptivas humanas».


Fernando Pleités

Hablar de la obra de Fernando Pleités es hablar de un estilo original y sin comparación en el contexto de la historia de la pintura salvadoreña. Alumno destacado de Rosa Mena Valenzuela, rápidamente fue creando un sello peculiar y un mundo propio de formas y sensaciones exquisitas en las cuales logró fusionar a la perfección, las escuelas expresionista y abstracta. Sus mundos, muchas veces reflejados en paisajes oníricos o escenas casi literarias, son el resultado de un largo proceso de experimentación con la técnica del óleo. Las veladuras, raspaduras, la construcción con espátula, el dibujo con yeso graso o las barras de óleo le permitieron crear formas espontáneas y sugestivas con las cuales ha estructurado una narrativa peculiar muy llena de significados.

Como él dice: «Significados que tienen mucho más de lo que vemos a diario, ya que la transformación de las ideas muchas veces despierta sensaciones olvidadas en las personas, y esa energía repercute en nuestras emociones; esa es la simbología que trabajo».

Admirador de Paul Klee, Roberto Matta, George Braque, Jackson Pollock y, sobre todo, Kandinsky. Pero fue con Rosa Mena Valenzuela donde encontró especial admiración e influencia ya que ella le enseñó «el estudio de la sinuosidad de las formas». Fernando piensa que una sólida educación académica es la base para entrar en la abstracción, «de esta forma podemos tener más libre albedrío con los materiales. Tiene que haber más conciencia como artista y más pensamiento».

Pleités gusta de los colores cálidos y los tonos oscuros y de los efectos que permite la técnica, en esta caso el óleo y el aceite, los cuales explota hasta su máxima expresión. La riqueza de su propuesta nos mantiene en un diálogo constante pues no se sabe donde está la frontera de la abstracción y donde la del expresionismo.


Rafael Flores

La historia de Rafael es curiosa. Entró de lleno a la abstracción luego de experimentar con la aerografía en el contexto del performance, la cual le permitió viajar por 17 países para exponer y vender su arte espontáneo. Esto le permitió incursionar en otras corrientes y otras técnicas: acrílico, óleo, grafito y técnicas mixtas con las cuales comenzó su investigación con el mundo de las formas y el lenguaje del arte conceptual, sobre todo, «con las sensaciones que producen dichas formas cuando entran en juego los colores y la representación plástica».

Para tal efecto décadas después, el artista se ha preocupado por establecer un código visual personal con el cual representar dichas emociones, pues es a través de éstas con las que pretende acercarse al espectador para plantear sus posturas y dar pie al diálogo espectador-pintura.

A través del tiempo ha incursionado en distintos movimientos como el realismo, surrealismo, neo expresionismo y el arte abstracto. Esta búsqueda por los diferentes movimientos y vanguardias le ha llevado a desarrollar «una identidad propia así como diferentes aspectos teóricos» con los cuales ha logrado «escribir» su mensaje.

«Al no haber formas definidas —que es la característica del abstracto puro— el código visual es alterado y es el propio espectador el que crea un diálogo consigo mismo», señala; «es seguir tus propios paradigmas, para el caso del espectador, los que el espectador logra descifrar. Las realidades, los temas, los conceptos, incluso sus propios estados de ánimo deciden cuáles son las emociones involucradas al apreciar la obra».

Con una variada paleta de colores, Rafael busca en la pintura abstracta una actividad de reflexión. Influencias: William Turner, Leonardo Nierman y Rafael Soriano.


Rubén Silhy

Su trabajo comenzó hace un par de décadas con la experimentación de «la pintura por la pintura», la cual lo llevó a «la liberación de las formas», es decir, «escapar de la escuela figurativa para llevar a la pintura a otro nivel». No como un acto de representación de la naturaleza  sino como «un medio para llegar a la visualización de las emociones a través del color y el juego de este en relación a las técnicas. Es un acto de exploración donde lo más importante es la sensación que pueda provocar una atmósfera», señala.

Es así como estos primeros pasos lo llevan a incursionar en el paisaje abstracto (principios del 2000), explorando esas sensaciones que podrían provocar —o provocaron— los cuatro elementos. Así, el fuego es representado con las explosiones volcánicas enfatizadas en las direcciones del trazo; o las degradaciones de los tonos en el caso de los amplios fondos azules construídos con capas transparentes como representación del agua, arte matérico (arena, piedra, «lava pulverizada») en representación de la tierra y transparencias y veladuras controladas en representación del aire.

Su trabajo consiste en una exploración profunda de la superficie, en el hecho de construir y deconstruir utilizando lijas, espátulas e incluso deshaciendo el acrílico con alcohol puro, además de recurrir a la trama (dibujo) para crear sensaciones vivas por medio de la sobreposición de líneas. Aunque se trata de un proceso totalmente autónomo, «una forma de construcción bastante mecánica», el resultado es efectivo gracias a la saturación controlada.

Su obra se mueve entre el informalismo expresionista, el minimalismo y el abstracto puro. Sus principales influencias son Helen Frankenthaler, Mark Tobey y Wolfgang Schulze.


Manuel Sandoval

Aunque comenzó sus experimentaciones con el arte matérico conceptual allá por 2003, en la actualidad es uno de los jóvenes que destacan con sus pinturas abstractas de fina factura, las cuales se pueden ubicar entre un minimalismo y un abstracto puro, aunque el mismo artista dice no poseer influencias y no orientarse hacia el simbolismo.

Propone que el arte moderno, en este caso la pintura abstracta, «aunque carente de forma; es rica en expresión pura y significativa del alma, en otras ocasiones su riqueza  radica en el color y movimiento; con estos envuelve al espectador…». Pero «el abstraccionismo es por momentos simplista —manifiesta— donde el todo lo es todo y esta relación da paso a cierto tipo de minimalismo».

En 2003 comienza a experimentar con las sensaciones de los colores y las líneas, surgiendo elementos que lo retrayen de las formas; así comienza a crear obras sin influencia alguna sino más bien motivado por la fuerza que irradia la luz natural del entorno y el color. En otra serie juega con elementos orgánicos o geométricos, en otras experimenta la materia y las texturas. Trabaja siempre con luz natural y en espacios abiertos rodeados de naturaleza, propone que toda obra es mientras se rija bajo un criterio estético.


Henry Ramírez

Licenciado en Artes plásticas por la Universidad de El Salvador, incursiona en el campo de la abstracción en 2009 luego de una necesidad personal por expresar —por medio de la estética— los sentimientos humanos enfrentados al entorno, en este caso, el conflicto y la corrosión que enfrenta el ser humano cuando se desarrolla en una sociedad clasista que directa e indirectamente abona al caos y la aglomeración.

Luego de investigar y nutrirse con corrientes como el expresionismo, el simbolismo y el impresionismo, decide reinterpretar sus puntos de vista por lo que acude a la ilustración del paisaje onírico para así poder describir el sentir de una sociedad abrumada. No obstante, estos paisajes emotivos son la representación de un paisaje interior y en él convergen la filosofía, la espiritualidad y el humanismo.

Recurre a símbolos figurativos para representar a la vida y al hombre (el ser humano), los puentes se convierten en el símbolo que amarra ambos mundos; el onírico o espiritual (lleno de meditación) y el exterior o material (cargado de sentimientos y conflictos). Así sus puentes se convierten en los enlaces que soportan la decadencia o la dureza de la vida; las puertas y las ventanas representan los espacios vacíos de la reflexión; las chozas, al ser humano; y los montículos o fortalezas a aquello que el artista define como «icebergs sicológicos», pues apenas representan la cima de un caos mayor.

Su pintura se vuelve existencialista y social pero a la vez conserva los cánones de la abstracción en cuanto al color y las formas.

Las técnicas que utiliza para la representación son variadas, desde el grabado, carboncillo, acuarela, acrílico, óleo y mixtas con las cuales consigue texturas visuales y esa plasticidad que requiere una obra pictórica conceptual en relación a un tema.

Entre sus influencias destacan Claude Monet y Paul Cezanne como referencias del impresionismo en cuanto a la fuerza del color, así como Edward Munch (expresionismo), Kandinsky (abstracción) y Gustav Klimt (simbolismo).


Rodolfo Oviedo

Con Rodolfo Oviedo Vega (San Salvador 1984) ocurre un fenómeno interesante. Por un lado se trata de un excelente artista conceptual; por otro, es uno de los jóvenes creadores salvadoreños más reconocidos en Europa por su trayectoria y obra plástica como por sus esfuerzos en la consolidación de los vínculos entre Francia y América Latina a través de la gestión cultural. Esto le valió la Condecoración de la municipalidad de París.

La obra de Rodolfo Oviedo es varia, la mayor parte está formada por construcciones de collages sobre tela y madera en cuyas escenografías son las texturas; las manchas y los grafismos espontáneos (como influencia del Tachismo), los que se encargan de armar y equilibrar las composiciones. En la obra de Oviedo se acentúa la importancia de la materia de color, múltiples capas de pintura en tonalidades marrones y ocres conjugan a la perfección  con la luminosidad del pan de oro. Destacan a su vez los efectos de otros materiales curiosos que intercala como hilos bordados, teñidos o de plata además de pigmentos y arenas traídas del Himalaya en sus múltiples viajes por la India.

Mancha y Materia constituyen la esencia de su pintura la cual juega con distintas tendencias en  el campo de la abstracción, dando prioridad y peculiaridad a los detalles; esto se percibe en la manera como narra las distintas fases sucesivas de construcción del cuadro.

Relieves, capas de colores sobrepuestos, uso de veladuras y transparencias son utilizadas en la siguiente serie para dar un salto en la parte conceptual que lo lleva a trabajar las formas simbólicas, especialmente las formas extremadamente simples.

En estas series incorpora la hoja de oro que se vuelve material privilegiado a lo largo del desarrollo de su obra, pues da mayor participación a los efectos de la luz y los contrastes del color. A esta serie pertenecen los cuadros «figurativos» cuya imágenes son representadas a través de signos plásticos. Composiciones geométricas construídas con capas de tela sobrepuestas y cosidas entre ellas, donde sobresalen entre los tonos fucsias y violetas. Así como diversos materiales y elementos utilizados para construir dichas texturas. Pintura material e inteligente.

En otra serie recurre a los elementos vegetales, los tonos rojos, las características laminillas de oro, las brumas oscuras unificadoras… Se trata de piezas altamente conceptuales que se expresan a través de una interacción de vanguardias: simbolismo (Tifus y la peste, Composición 539, acrílico y mixta sobre tela); Geometría e informalismo (Agamenón y Rayuela, acrílico y elementos vegetales sobre lino); Collage (Virgen galáctica II). Además de incursionar en el estilo contemporáneo con una pieza construída con neón y aluminio (Neón y Rayuela, 2018, Teherán).

Premio 2o Arte Rosas Botrán, Premio Nacional de pintura de Honduras. Actualmente es Director del centro cultural «Jour et Nuit», de París, y presidente de la asociación cultural internacional de Panamá.


Rodrigo López (Rolo)

Es de los artistas jóvenes más destacados en el campo de la abstracción en el contexto de las últimas dos generaciones. Con notables influencias del informalismo —tanto matérico como expresionista—, Rolo, seudónimo de Rodrigo López, enfoca gran parte de su investigación en la experimentación con la materia, «el texturizado en 3D», como él le llama, y cuyo objetivo es «crear un relieve significativo con el cual representar la perseverancia a través de una metáfora de vida».

La metáfora representa «el reflejo del camino áspero y cortante que es la existencia en un mundo difícil para un artista como ente super sensible. No obstante, la metáfora es a la vez esperanzadora luego de los esfuerzos y los resultados», comenta.

«Me enfoco muchísimo en la materia y utilizo materiles no convencionales como aserrín, arena, hojuela de oro, polvo de mármol y granito, corcho granulado o fibra de vidrio».

Para fijar o aglutinar utiliza distintas pastas epóxicas, viscosas y flexibles las cuales aplica utilizando liana, escoba de puerta y diferentes espátulas. Rara vez utiliza un pincel.

Graduado de Artes plásticas y Teatro en Carrol University, Wisconsin, (Estados Unidos), es además licenciado en Relaciones públicas y mercadeo por la Loyola University de New Orleans.

Su experiencia laboral de 5 años en Sherwin Williams de Centromérica le permitió estudiar Teoría del Color, preparación adecuada de superficies y sobre todo le permitió experimentar con distintos componentes químicos utilizando pinturas y materiales no convencionales, esto le llevó a la cración de sus «texturas perseverantes» como resultado de una «experimentación con fundamento».

Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas en más de una docena de países y de igual manera su obra se encuentra en colecciones públicas y privadas en el mundo.

Entre sus influencias destacan representantes del movimiento informalista europeo como Alberto Burri, Manolo Millares, Antoni Tápies, Jean Dubuffet, Lucio Muñoz y Jean Fautrier, entre otros.


Un fin intagible

Aunque la historia de la abstracción en la pintura salvadoreña es relativamente joven (60 años aproximadamente quitando la relación con el arte parietal), su desarrollo ha gestado a importantes artistas comprometidos con las propuestas, las vanguardias, la expresión simbólica o la alegoría que incluso han orientado hacia un trabajo de índole espiritual.

Quizás se trate de la evolución de las artes mismas como parte del proceso evolutivo de las sociedades, pues nosotros mismos —aunque vigentes— somos parte de otras épocas. La diferencia consiste en que el arte nos vuelve presentes y universales.

Retomando el enunciado del teórico Herberth Read que define que «el propósito del artista no es representar la emoción sino trascenderla», reivindicamos con esta frase la labor intelectual del artista conceptual como comunicador y su papel trascendental en los procesos que conforman la cultura.

Tomando en cuenta que el arte conceptual es una forma simbólica de discurso y que «el arte abstracto tiene una fundamentación sólida, la misma del arte en todas sus épocas» pues es «una constante del espíritu humano». Podemos definir que la expresión de la pintura —en este caso abstracta, conceptual, no figurativa— trata de un diálogo interpersonal en un jardín sin tiempo, un jardín intelectual donde se ve implícita la función de la emoción.

Tal como lo dijo en su momento George Braque (precursor del cubismo): «La emoción ni se agrega ni se imita, es la semilla y el arte es la flor…»

9 Comments

  1. LO FELICITO POR TAN BUEN ARTÍCULO, MUCHAS DEFINICIONES DE OTROS AUTORES AYUDAN A ASENTAR LA DIVERSIDAD DE PRECEPTOS SORE EL ARTE ABSTRACTO.
    LUIS CARDOZA Y ARAGON.Luis Cardoza y Aragón fue un poeta, ensayista y diplomático guatemalteco, sin duda uno de los intelectuales más importantes del siglo XX en Guatemala. Nació en la ciudad de Antigua Guatemala, pero pasó gran parte de su vida afincado, por razones de exilio político, en México, donde falleció. Wikipedia
    Nacimiento: 21 de junio de 1901, Guatemala
    Fallecimiento: 4 de septiembre de 1992, Ciudad de México, México
    Luis Cardoza y Aragón
    (Última actualización: diciembre 14, 2015)
    Luis Cardoza y Aragón (Sacatepéquez, 21 de junio 1904 – 4 de septiembre de 1992) fue un poeta, escritor y diplómatico guatemalteco que pasó gran parte de su vida en el exilio, específicamente en México. Sus obras son de gran trascendencia en la literatura nacional (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

  2. Juan Carlos, qué buen texto lleno de mucha información que respalda el entendimiento del movimiento de pintura abstracta propio den uestro país. A quienes somos menos versados de la academia en la pintura, ésto nos sirve como escuela. Gracias y adelante. Tenés una pluma muy clara.

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