La precisión y sutileza del oficio de la escritora guatemalteca Carolina Escobar Sarti aparece en esta selección de poesía, en la que transita desde la humanidad, su país y el lenguaje, hasta lo que vibra, lo que ama y que, desde lo más profundo de sí misma, termina por definirla
Carolina Escobar Sarti │Escritora guatemalteca
*
El olvido de nadie
No son las palabras: es el olvido. Borrar, pulir, cancelar.
Como un animal ciego, loco de tormentas.
Dante Liano (Réquiem por Teresa)
Serás el olvido de nadie
y no dejaré al tiempo borrar
tu rostro ni tu voz.
Hablamos antes de tu muerte
sobre la muerte
pero esto no va
de un corazón
que detuvo su marcha
sino del fracaso
de la memoria.
Vení desde donde estés
Martina querida
a dibujar tu cara en el viento
a cantar sobre los campos
sembrados de milpa y tempestad
a cribar la tierra
que cubre tu tumba.
Yo veré
Yo escucharé
Yo recordaré
como un animal ciego.
*
Se fue volviendo tierra
“…Yo sé que se vuelven tierra los que se comen el sueño.”
Juan Hormiguero
Miguel Ángel Asturias
Se fue volviendo tierra.
Martina se comía el sueño
cada noche
pero seguía siendo tierra viva
y tenía una sed triste
del agua que la acunó
en el vientre de su madre
del rocío del monte mañanero
de sus lágrimas.
Noche a noche
el calor se hizo frío
y dejó de oír los grillos
como si ya fuera de la tierra.
Ella se comía el sueño
mientras el olvido
se vestía de humedad
y polvo. Era de lodo.
Su saliva
se fue volviendo tierra,
su pelo, sus manos
sus pulmones
sus entrañas
se fueron volviendo tierra,
su respiración
se fue volviendo tierra,
sus entrañas
y sus sueños
se fueron volviendo tierra.
Fue la noche más sola
el más abandonado sueño
la cuna más vacía.
*
Segunda llamada
Están a punto de abrirse
las cortinas en este teatro
del absurdo y la guerra.
Los señores del poder
han roto de nuevo
las entrañas de la tierra
y los niños, a fuerza
de estallidos y misiles.
Ucrania, Palestina,
la orilla de otro abismo
y la obra que amenaza
volver a interpretarse.
Señores del poder
seres aborrecibles
mátense entre ustedes
ódiense, revuélquense,
reprodúzcanse, aniquílense,
ultrájense, ábranse los vientres
midan sus engendros
y cómanse los unos a los otros,
acaben con la tierra y la flor
conquisten las cumbres más altas
todas las galaxias
y siembren banderas en ellas.
Hagan sonar los tambores
y las bombas de la nueva guerra.
Pueblen de cadáveres pequeños
los suelos y muerdan su carne
nueva. Arrebátennos
de la esperanza
y de la vida; que la niña muerta
salte por los aires.
Véndanlo todo, véndanse todos,
perfeccionen la caída
y lo oscuro
tráguense la Tierra
bébanse toda su agua
apaguen toda su luz.
*
Doblar el agua
Dónde nos esconderemos
del mundo
para que sus nombres sean
para siempre nuestros
y nuestro equipaje
sea flor de diente de león.
Qué camino tomaremos
de vuelta a nuestra Ítaca
hecha de soles y ruinas
palabras y volcanes erguidos.
Por dónde doblaremos el agua
que nos quitará la sed
y nos salvará
de la desolación
hasta el próximo amanecer.
Doblarla
hasta convertirla
en la grulla que ame
para siempre
en río
que nunca se detiene
o en pez que morirá
sin saberse pez.
Doblarla
en nuestras manos
guardarla y beberla
hasta hacerla más que espejo
―saliva, lluvia, sudor, semen, lágrima, leche o sangre―
y espantar a la muerte
cuando pierda su silencio
y solo nos quede el canto.
Alguien está naciendo
*
Todo es medido
Todo termina en una caja
hecha a la medida
inequívoca e irreductible
de un tiempo
de un signo
de una marea
de dioses ciegos
de una soledad
y un deseo.
Nosotros
nuestras cenizas fatigadas
nuestras llaves viejas
nuestras flores amarillas
nuestros juguetes abandonados
nuestros muertos olvidados
nuestros suicidios cotidianos
nuestros amantes inmóviles
nuestros libros sin leer
nuestro violín sin cuerdas
nuestra ilusión gastada
nuestro tiempo vacío
nuestros recuerdos solos
nuestros sueños derrotados
nuestros zapatos rotos
nuestro país.
Todo es medido.
La basura, el cielo, el otro, las niñas,
el infierno, la nada, las revoluciones,
nosotros, la sombra. Hay
para todo una caja
amontonada de olvido.
*
Sol quieto
La noche ha sido larga.
Aquí
no hay nadie sin un dolor
en el sótano del alma
o sin un sol ardiendo
en el sueño.
Guatemala aún duerme
su alegría
y las fuerzas oscuras
siguen respirando
en nuestro cuello.
Tantos que siguen muriendo
en este lugar
que nunca crearon para sí.
Tantos fuegos fatuos.
El sol está quieto
y se llueve la tierra
que verá nacer un mundo
nuestro en el que podamos vivir
soñar temer amar desear
jugar y morir.
Antes de que el mundo
vuelva a saltar
por los aires
seremos árboles de fuego
erguidos de amor.
*
Animales inusuales
¿Qué somos
sino animales inusuales
ensayando por eras
lo humano?
Buscadores de palabras
dibujando en laberintos
nuestros nombres
y los de nuestras deidades.
Guardianes del fuego
para siempre.
Fieras imperturbables
evadiendo la ruleta rusa
en nuestra larga marcha
hacia el espacio.
Deseo despierto
en conquista de infinitos
que nos acerca el horizonte
del animal que fuimos
al cuerpo incendiado que somos
a la ternura sobreviviente
que quizás seremos.
*
La nación que va conmigo
Hablo en español
el idioma de mi madre
y mi padre
la voz de mi nana
en las paredes del corazón.
El español es la nación
que va conmigo
el signo que contiene
el canto abuelo
y las historias
que sostienen los cimientos
de mi criatura animal
y ancestral.
Mis padres
latieron en español
y fui concebida
bajo el eco de una señal
que mis raíces vegetales
aún recuerdan y repiten.
El español es
mi nación transportable
mi agua profunda
imparable e infinita
mi canción de cuna
y la primera sangre
de mis hijos.
En español bautizo
los mundos que
no saben que caben
en las palabras
en español río
bendigo y maldigo
recuerdo, camino
deseo, hago el amor.
Español se llama la saliva
que lame mis heridas
hasta sus cicatrices.
Español es mi nombre.
*
Lo incierto y las palabras
Mi vida está marcada
por lo incierto y el viento
por la duda (de dios)
y las palabras inmarcesibles
que me salvan de la asfixia.
Mucho,
por el fuego y el amor.
Yo les creo a las señales
que (me) bautizan
que (me) construyen mundos
que me destruyen
e inauguran cada día.
No sabría respirar
sin la coma de un texto incorregible
sin el paréntesis que interrumpe
y hace dudar
sin el silencio entre palabras que gritan
sin la sintaxis oceánica
de sangre y tiempo
que trae voces de las eras
y olor a tierra mojada
sin las palabras que abandonaron
su bandada para llegar a mí.
Si me ven sin aire
es que (me) busco
en cada letra de tripa y hueso
en mi vómito de silencio
en cada gota que escribe mis ríos
en las palabras
que he olvidado y perdido
en las que me
convierten en pluma, tumba
sueño, pulmón.
*
Al árbol, por sus nidos
“La vida dibuja un árbol / y la muerte dibuja otro. / La vida dibuja un nido / y la muerte lo copia. / La vida dibuja un pájaro / para que habite el nido / y la muerte de inmediato / dibuja otro pájaro.”
Roberto Juarroz (Poesía Vertical)
La gente me regala nidos
moradas caídas.
Saben
que el olor a cría
alumbra siempre
mi esperanza
que esos callados lugares
de ramas, líquenes y plumas
me recuerdan
que el mundo sin amor
es un mundo muerto
que cada nido es profecía
que a veces no soy
de la tierra
y debo encoger
mis alas
para caber a la fuerza.
Al árbol se le conoce
por sus nidos
y a los nidos
por su simple
intención de futuro.
Pero los pájaros se van
y no saben que no sabemos
adónde habrán de volver.
*
Diosa sin nubes ni noches
“El amor no lo es todo: no es carne, ni trago, / ni lecho, ni cobijo cuando la lluvia acude, / ni un madero siquiera para el náufrago / que flota y se hunde y flota y se hunde (…)”
Edna St. Vincent Millay
Debí amarte menos
para no evocarte de esta manera
y no ser tanta agua nacida
escurriéndose entre mis dedos
para no olerte
en la ausencia de una piel.
Si te hubiera amado menos
tendría más palabras
para nombrar los inicios
los durante y los finales
las distancias y agonías
las caídas inapelables.
Cuestión de perspectiva.
Pero este sentir soy solo yo
pretérito imperfecto
del subjuntivo haber.
Debí amarte menos
para que murieras
hasta en el recuerdo
pero tu palabra me fecundó
y tu saliva demandó
volverme a brotar
gota a gota
hasta hacerme un río
una diosa sin nubes ni noches
un torrente.
Muere lo que es ausencia
lo quieto
lo que no se llueve
lo que nunca amó.
Una vida por otra vida
nada nos debemos.
*
Adverbio de aproximación
Casi me convierto
en un simple adverbio
de aproximación
antepuesto al imperativo de vivir.
Casi maldigo mi ocaso
y mi entrada a la vejez
solo porque está escrito
en piedra y papel
que la verdad, la belleza y la vida
son atributos de la juventud.
Casi me embarco
en la nave de la amnesia
anclada en mi puerto
como destino
pero el mar siempre
me habla más fuerte
que la nave que lo surca
y el viento
ha cambiado de nuevo
el rumbo de las velas
hacia mí misma.
Mi brújula apunta al este
donde nace el sol
cada mañana
y si soy imposible es solo
porque el universo
también lo es
es solo porque hay viento
en mi viaje
es solo porque nunca
me he atrevido a olvidar
el porvenir.
*
Caligrafía
Unos días me escribo
con tinta roja
que, apasionada y feroz
calienta el cuerpo
como la sangre.
Otros, me escribo
con agua que se hace niebla
para lloverme en la piel del mundo
en tus poros abiertos
y mis desiertos.
Con tinta invisible
también me escribo
cuando quiero desaparecer
y existir sin ser vista
cuando solo quiero ser sentida
por los espíritus
que habitan el mundo.
A veces me escribo con viento
para ser soplo en tu jardín
huracán en tu cuerpo
brisa en tu silencio
―animala efímera―
piel hincada ante el deseo.
*
Absolutamente,
“Miramos el mundo una sola vez, en la infancia. El resto es memoria”.
Louise Glück
Cuando nací
no sabía que iba a morir
y por eso pude convertirme
en fuego
en vehemente lenguaje
en la extranjera que
cansó a la vida.
Esa vida que
inocente incierta finita breve
ha sido liebre cruzando el campo
sin saber que el zorro acecha
vida que huele a pie recién nacido
a deseo húmedo
a obstinada huella.
La muerte es absoluta
tan absoluta que con ella
se va nuestra memoria.
Absolutamente absoluta
irreverente
inesperada e imprevisible
absolutamente insoslayable.
Sé que puedo irme
y por eso me quedo
sé que la señal inequívoca
de la muerte
es la ausencia.
Aquí estoy.
Viva.
Aún no termino de ser
la canción que empecé
hace tanto
aún no la canto toda
soy frase inacabada
respirando y recordando.
Aún tejo
la memoria de mí misma
mi mirada del mundo entre las otras
aún soy la cartografía donde se dibujan
mis accidentes y mis relieves
la constante suma y resta
de las distancias de mi centro
a mis orillas.
Estoy viva. Absolutamente viva.
Soy la sutura
de lo que siento
el absoluto presente
ante mí misma y mi vida
ante el mundo que
me talla y me rompe
ante el hilo de amor
que me sostiene.
Y estoy viva.
Absolutamente,

Carolina Escobar Sarti (Guatemala, 1960) Escritora, poeta, columnista de prensa, investigadora social, profesora universitaria y, desde el año 2010, Directora Nacional de Asociación La Alianza, organización que trabaja con niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual y trata de personas, tanto nacionales como extranjeras.
Ha publicado doce libros de poesía, cuentos y ensayos en antologías, varias obras de investigación social y cientos de artículos de prensa desde 1993. Actualmente, escribe novela.
Festivales de Poesía y/o Encuentros de Escritores le han sido dedicados en su país y fuera de él (2007, 2013, 2016). Ha sido invitada a festivales, congresos y encuentros literarios en América y Europa.
Entre los reconocimientos nacionales e internacionales que ha recibido están: Primer Lugar III Certamen de Poesía Musicalizada, Guatemala, 1996; Premio UNICEF a la Comunicación 2000; reconocimiento como escritora, Universidad Pedagógica de El Salvador 2007; Medalla Feria Municipal del Libro 2007; Trayectoria como escritora, Hemeroteca Nacional, Embajada de México y Seminario de Cultura Guatemala-México, 2010; poeta homenajeada Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango, 2013; Medalla de la Orden Vicenta La Parra de la Cerda 2014 por trayectoria como escritora y mujer destacada; dedicatoria de la Feria Internacional del Libro de Lawrence, Massachusetts, 2016; Medalla Olof Palme en noviembre de 2019, dada a personas que trabajan a favor de la defensa de los derechos humanos, la paz , la resolución de conflictos y el desarrollo sostenible.
