El gran fascinador

El Escarabajo se une a los homenajes alrededor de la vida y obra de Francisco Alejandro Méndez en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guatemala con este especial, en el que sus amigos y colegas centroamericanos nos hablan acerca de su enorme generosidad y de la importancia de su obra

Hoy, que en Guatemala da inicio la celebración anual de los libros y de la literatura, con la Feria Internacional de Libro, nosotros, en El Escarabajo –bajo la coordinación de Vania Vargas–, nos unimos desde la virtualidad con un homenaje a la brevedad de la vida y la peculiaridad de la obra de uno de sus escritores: Francisco Alejandro Méndez. Un autor guatemalteco al que la escritura, la academia y los amigos convirtieron en una figura centroamericana.

Estudió en Costa Rica, fue docente en Honduras y El Salvador, y su último libro policíaco fue editado en la tierra de Roque Dalton. De esos años y de su experiencia como editor de sus últimos libros, nos habla el poeta Edenilson Rivera, en el texto titulado: Un escritor guatemalteco en El Salvador. Una crónica en la que resalta el espíritu de enorme humanidad que caracterizó a Francisco, y por el que, también, lo recuerdan sus estudiantes.

Ese es el caso del escritor salvadoreño César Rodas, radicado en Alemania, quien lo evoca en su texto: La generosidad de un maestro; Allan Barrera, salvadoreño también, radicado en México, lo rememora en Francisco Alejandro Méndez: escritor y profesor centroamericanista; y Eleazar Rivera, quien primero fue su alumno y, luego, su colega en la Maestría en Estudios de Cultura Centroamericana en la Universidad de El Salvador, nos habla de ello en Francisco Alejandro Méndez, un profesor a carta cabal.

Pero, ¿quién fue Francisco Alejandro Méndez dentro de la literatura guatemalteca? Esa es una pregunta que responde el escritor guatemalteco Mario Cordero Ávila en Graga y la última vez que vimos a Paco Méndez, en donde Francisco aparece como el puente hacia la literatura de la posguerra. La suya partió de la cotidianidad urbana de los últimos años del conflicto armado interno y, al final, evolucionó hacia el género policíaco en el que, además, se enmarcan sus últimas novelas, acerca de las cuales nos habla el escritor salvadoreño Julio E. Zepeda en Puede que sea una novela negra, así como su editor mexicano, Nahum Torres, en Francisco Alejandro Méndez: un autor con visión periférica.

Una faceta poco conocida de Francisco Alejandro Méndez fue la de poeta. Si bien, varios poemas forman parte de sus novelas, hay un libro que dedica específicamente al género. Una edición pequeña que apareció con una editorial pequeña, de la que hoy nos habla el escritor guatemalteco Julio Serrano Echeverría en Con un martini para ratones y otros poemas de Francisco Alejandro Méndez. Y para recordar su manera de hacer amigos y de contar historias, incluimos Conflicto centroamericano, una breve crónica, de su autoría, que apareció en la antología titulada Rey gaditano, en homenaje al futbolista salvadoreño Jorge Alberto, Mágico, González.

Finalizamos este homenaje con un Un blues para Francisco, un texto del narrador guatemalteco Eddy Roma, que parte de una de sus novelas para hablar acerca de la música que atravesó la vida y la obra de Francisco Alejandro Méndez.

Este es nuestro pequeño homenaje al escritor, al periodista, al maestro y al amigo: evocarlo, invitar a la lectura de su obra, volver a nombrarlo.

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