Química orgánica y otros poemas

Compartimos una selección de poemas de Laura Yasan, una de las voces más reconocidas de la poesía argentina contemporánea, cuya obra recorre más de dos décadas de escritura

Laura Yasan | Poeta argentina

san perro callejero

no me dejes caer a rubia teñida
ni me condenes a integrar eternamente
el coro menopáusico de esta mujer
no me arrojes con las muñecas rotas
en el túnel de la gorda aburrida
te prometo huesitos san perro callejero
no me dejes caer
por su casa
ese país en toque de queda
donde tengo pedida la captura
y un número tallado en el corral
no me dejes caer a virgencita de repisa
ni a señora entendida en el arte
de negar los colores de su edad
no me dejes caer san perro de la calle
en los brazos de un hombre con corbata
prefiero ser la amante del carnicero
viajar toda la vida en transporte público
te prometo los cortes más tiernos
la carne más jugosa
no me dejés caer
seré tu perra
fiel

fondo blanco

necesito unos guantes de hule
necesito unos tragos

para abrir los cajones que nadie ocupa
encontrar esa herencia de lapiceras que no sirven
ese reloj parado
barato
que nadie se anima a tirar

necesito hacer fondo blanco
tener un estómago a prueba de morgue
un hígado embalsamado

para abrir ese féretro carcomido
donde guardaba la ropa interior
más diminuta
esa idea confusa de la intimidad
entre seres carnívoros

necesito una damajuna de rivotril
una vesícula de acero quirúrgico

para vaciarlos en una bolsa negra
y sacarla del dormitorio con los dientes
de la mujer que fui

animal de presa

apenas entré al circo
me enamoré del domador
dormí en la jaula de los leones
era la más temible
la más amaestrada
todavía enloquezco ante la carne cruda
extraño tanto los aros de fuego
el cuero húmedo del látigo
y ese instante sublime
su cabeza hasta el cuello sumergida en mis fauces
¿creías que era un acto de rutina?
sus delicadas vértebras
su aliento entre mi aliento

ahora duermo en la jaula
de las presas comunes

la música sin cartas

perdí el color en lo incesante
ese perro entrenado para morder
los talones del tiempo sin lastimarlo

perdí la humanidad
me jugué hasta la música sin cartas
tragué sin masticar flechas perdidas
nació una rosa negra y la dejé
morir como a las otras
pequeñas criaturas de lo incesante
lobas en cautiverio

yo misma me perdí en la sinrazón
me aturdía ese piano desafinado
en la raíz de la neuralgia
esa descarga repetida
que llora día y noche
como un hijo del mundo
que nadie atiende

llave marylin versión libre

el domingo a la hora de la muerte
tu sombra es una perla que rueda para nadie
los bares están llenos
en el aire resiste la arpillera del sábado
el ruido un entramado de colillas y rouge
una pared de clavos las voces de los otros
y el volumen del fútbol supera el decibel
de los hombres que lloran sobre una chica fácil

el domingo a la hora del escándalo
hay un cambio impreciso en la velocidad
y los minutos pasan su mirada de vaca
sobre tu pasto tierno

en la mesa del al lado una pareja rompe
la tarde en pedacitos
y una aureola de vidrios va empapando el mantel

yo pensaba en sus brazos
el domingo a la hora de la muerte
como si no estuviera

deje su mensaje después de la señal

si vos
si tu palabra abriéndose
camino entre la lluvia de la estática
como un pez por el fondo que dragara
como una soga
si vos
si mi nombre saliendo de tu boca
viajara por los hilos hasta entrar a llenarme
de él
a completarse
en mí
si vos me pronunciaras
si tu lengua vibrase entre tus labios lejos
allá
y ese mínimo esfuerzo resultara
en la ilusión de estar
acá
si vos
si tus ojos miraran cualquier cosa
pero yo te nadase
adentro
hasta encajar
otro minuto en esta vida

0800 marylin

cuando el domingo te practica su clásica
llave marylin
y quedás estampada contra la lona gris
¿estás en el umbral equivocado
en el número vivo
en el lugar de quién?

¿es frágil como la curva de tu cuello
o es una viga negra el hierro de tu mente?

¿está el mundo debajo como un refugio lleno
o está fuera de alcance como un hombre imposible?

cuando viene a llevarte a su tierra de nadie
y te obliga a entrenar su deporte de riesgo
¿es el lunes un muro donde vas a estrellarte
o una pared de agua donde vas a flotar?

¿toda la vida?

la doble nelson

¿usted cómo lo hace?
¿sabía que el amor después de los cuarenta es un concepto impracticable
como intentar una aleación entre un campo flexible y un material totalitario
un desafío estéril que le marca en la frente las letras de un cartel
que usted va por la calle con la palabra nunca entre los ojos
y todos leen que come de la olla
que duerme solo
que llora a gritos contra el botiquín
que los domingos piensa en matarse
los lunes maldice su falta de valor
el martes se compone
el viernes va a un lugar donde la gente se conoce
pero se siente un vidrio
una columna
una capa de polvo entre el ruido y la noche?
y los demás se besan en la boca
y ríen y se abrazan como si el mundo fuera a colapsar

o todo dependiese de un principio

acaso esa membrana que une la juventud con la belleza
y se desgarra en la fricción

usted
¿cómo lo hace?

química orgánica

todo el tiempo que tarda el corazón en olvidar la música
y acostumbrarse al ruido de hojas muertas
que desprende el recuerdo cuando avanza

todo el tiempo que tarda en separar
hebras impuras del oxígeno
latido de temblor
señales en la falla

todo el tiempo que tarda en reaccionar su ángel sometido
la boca azul contra la noche
ese torrente oscuro que va en la cicatriz
como un pez por el cauce del misterio

todo el tiempo que tarda en corromper
la ruta del carbono
y arder bajo la nuca el tronco de su árbol

se rasga en las mejillas una alfombra de seda
la lengua flota en una ciénaga
y es un beso de sal sobre la llaga
todo el tiempo que tarda el corazón
en dejarte partir


Laura Yasan (Buenos Aires, 1960–2021) fue una poeta argentina con una trayectoria sostenida desde los años noventa. Publicó libros como Doble de alma, Loba negra, Tracción a sangre y la llave marilyn, y obtuvo reconocimientos como el Premio Casa de las Américas (2008) y el Premio Carmen Conde (2011).

Su obra fue traducida a varios idiomas y circuló en revistas y antologías dentro y fuera de Argentina. Paralelamente, coordinó talleres de escritura en distintos espacios —incluidas unidades penitenciarias y ámbitos comunitarios—, y desarrolló el programa “Palabra Virtual” de creación literaria a distancia.

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