Xavier Oquendo nos comparte poemas de su libro más reciente: Ira con piel
Xavier Oquendo | Periodista, gestor cultural
Goethe y una duda naturalista
Cómo será el amor
desde una montaña libre:
un cráter grande que besa
un árbol sin pretensión de otoño
un torniquete al cisne
un brote de alfalfa
en una sopa alucinada.
Una fritura contamina la tierra
con su sonido.
Dios es una toxina celestial
ya caducada.
Reflexiones luego de una lectura de Schopenhauer sobre el arte y la poesía
Hay que limpiar el aire del instante
separar el sabor de lo melifluo
amar las sombras frías
depositar falsas monedas.
Hay que volver a ser un niño duro
una flor que nadie ve y que no huele
una pendejada
alguna cosa muerta
una tortilla seca
algún tapabocas que tape la ira
una voz que no puede cantar óperas torpes
alguna enriquecida piedra con minerales
una explosión de colibríes en el aire
algún recado de Nefertiti desde la belleza
algún resultado de examen con falsas noticias
algún bicho sin veneno
alguna partitura que no suena en arpa
alguna equinoccial manera de ejercer el concepto de mitad
algún petardo sin disparo
algún frío, alguna estufa.
Hay que irse de este poema
que será descubierta la farsa.
Ira con piel
Matraca escandalosa
pasado del pretérito absoluto
figura mal dolida
sombra que apareces en el día
casita de torturas clandestinas
sombrero que no tiene para calva
monumento de un prócer
escotilla del carro que no sirve
cerrajero de carpintería
salido de la abundancia.
¡Largo! Hasta donde sangren tus bacterias
en alguna isla enferma y retorcida
en alguna rosa que apesta de marchita
en un pozo donde vive algún residuo de edad media.
Ojalá te rompas en los calendarios
como un día que no existe.
Siempre viste manzanas en tus ramas:
sólo eras un palo disecado.
Poema escrito de 6 y 30 a 6 y 31 pm luego de revisar el libro “Ser y Tiempo” de Heidegger
Cae la tarde
y los duraznos de la noche
con sus semillas tardías.
Hay lagunas en el camino
y hasta una sombra de fantasma
ronda por el tiempo del paisaje.
La luz mueve algunas notas de dolor en el ombligo
y una luna asoma en la recolección.
Hay un aroma terroso y un calor
que aún aguarda en el cuerpo hastiado.
No hay hambre en los vientos oscuros
y en todo el rededor se arma la paz
como si fuera una carpa.
Detrás de una nube se muestran dos gorriones
y esbozan una fotografía en la altura inmediata.
Pienso en ti
y no afecta en nada a esta belleza detenida.
Cierro la ventana
y en la radio se escucha una canción de banda.
Canto unas líneas para vos
y la noche se desbarata.
Gimnasio
Aunque quiso tener músculos y venas abultadas
y ríos proteicos
que salven a Narciso de su propio espejo
prefirió la fiesta, el corazón del chocolate
y las flácidas maneras de ver el mundo en la risa.
Luego se quedó con su ego
para morder su mala suerte
y su destino fue trazar unos poemas laxos.
Solo quiso sacar algún bulto en el bíceps
aunque tiene un nudo en el corazón
y otro en su estómago triste
al que le crece panza.
Los herederos de Francis Bacon y la eutanasia
La maldita Soledad se hace la buena.
Me ha guiñado su ojo con orzuelo
y quiere que bese sus hidratados discursos.
No hay más que verla en su suciedad frígida
rompiendo el dique que lleva mi agua al lado de los otros.
Qué mal me hundo hoy. Qué bien me turbo.
Qué maravilla que me incendio como mástil
en una bandera sin patria.
Qué bueno que me busca esa mujerzuela taquillera
de senos y nalgas fracasadas y continuas.
Después de ella sólo queda la posibilidad de morirse
aunque el instinto vive con esa otra puta llamada Esperanza.

Xavier Oquendo Troncoso (Ambato, Ecuador, 1972) es periodista, gestor cultural y magíster en Escritura Creativa por la Universidad de Salamanca. Ha desarrollado una sostenida obra poética desde 1993, con libros publicados en Ecuador, América Latina y Europa. Parte de su poesía ha sido traducida al inglés, italiano y portugués, y consta en diversas antologías internacionales. Su obra reunida (1993–2022) aparece en el volumen El tiempo y las alas (2022). También ha publicado narrativa, entre ella el libro de cuentos Desterrado de palabra y novelas infantiles como El mar se llama Julia. Ha preparado antologías clave de la poesía ecuatoriana contemporánea en Ecuador y México. Es organizador del Encuentro Internacional de Poetas Poesía en Paralelo Cero, uno de los festivales más relevantes de América Latina. Dirige la editorial El Ángel Editor, con la que ha publicado cerca de 600 títulos de poesía. Su labor editorial ha impulsado a autores ecuatorianos y extranjeros en la región. Su trabajo combina creación literaria, gestión cultural y difusión internacional de la poesía contemporánea.
